Agencias, Ciudad de México.- Después de la pandemia de Covid-19, el estreno de muchas películas se vio retrasado un año entero, ese fue el caso de Un Lugar en Silencio Parte II, y ahora que por fin llegó a los cines, fue todo un éxito en taquilla. En su primer fin de semana superó por mucho a Cruella, y de esa forma aseguró la luz verde para la tercera entrega de la saga.

Un Lugar en Silencio y Un Lugar en Silencio Parte II fueron dirigidas por John Krasinski y protagonizadas por Emily Blunt, pero de acuerdo con Variety, Paramount ya definió que Jeff Nichols será el reemplazo de Krasinski. Nichols es responsable de El Niño y El Fugitivo y El Elegidoo. También se dice que la tercera película de la saga llegará el 31 de marzo de 2023.

Un Lugar en Silencio Parte III, sin embargo, no prescindirá por completo de Krasinski, ya que la trama estará basada en una idea suya y fungirá como productor junto a Michael Bay, Andrew Form y Brad Fuller.

Ambientada en un mundo en el que la tierra ha sido invadida por monstruos extraterrestres que no ven, pero sí perciben todo sonido, la cinta, también escrita por Krasinski, es una inquietante historia de terror con el corazón de un melodrama familiar y, en su mayor parte, la combinación funciona muy bien, sin embargo, igual que pasa con las familias de verdad, la película es bastante consistente tanto en sus fortalezas como en sus defectos, pero tiene su propia personalidad y en realidad no se parece a nada, excepto (claro está) a la historia que le precede, pero eso es de esperar.

Al igual que en la primera película, el diseño de sonido es clave y está hecho de manera experta. Desde la caótica apertura, la película cambia hábilmente entre una masacre ruidosa y un silencio abrumador, aunque no se basa tanto en la perspectiva silenciosa de la hija sorda como en la primera película. Lo que fue innovador y único entonces se despliega a la ligera aquí, aunque Krasinski no vacila en usar el susto ocasional para mantener al espectador alerta.

En todo caso, esta cinta demuestra que lo vital en ella es mucho más que un diseño de sonido sofisticado. La cinematografía de Polly Morgan va maravillosamente con el sonido y la música del veterano Marco Beltrami, que tiene abundante experiencia en cintas de género de terror: en los momentos más tensos, la cámara se desliza impecablemente, el encuadre se llena de movimiento y, en su punto máximo, se cruza entre diferentes hilos de la historia para aumentar la tensión. Hay una gran toma en la que la cámara gira desde arriba a un personaje aterrorizado (no diré quién), un ángulo discordante que combina las imágenes con el sonido para sumergirnos en la desorientación y el miedo que experimenta el personaje.

Aunque concebidas mucho antes de la pandemia, las películas de la saga han adquirido una nueva resonancia en la era COVID. El cataclismo comienza con informes de noticias vagos y mal interpretados de China antes de llegar dramáticamente más cerca de casa. La supervivencia depende de las precauciones más pequeñas y sencillas. Habiéndose acostumbrado a estar encerrada en su burbuja, la familia Abbott da sus primeros pasos tentativos al aventurarse, cuando deben arrastrarse por el mundo sin tocar nada, ya que los objetos más inocuos y los impulsos más cotidianos podrían matarlos. Y tan malo como la amenaza en sí es el estrés constante sobre cómo reaccionan otras personas.

La saga de Un Lugar en Silencio ha sido una prueba de que el talento de Krasinski va mucho más lejos de su papel en The Office, y también sirvió para aportar una aproximación al terror menos convencional que el universo cinematográfico de El Conjuro y las películas de su tipo. El éxito en taquilla de las dos entregas de Un Lugar en Silencio ha sido acompañado de buena reseñas por parte de la crítica y el público.

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