Agencias/Ciudad de México.- Los desequilibrios fiscales podrían amenazar el éxito de América Latina en el control de la inflación ya que los gobiernos de toda la región impulsan el crecimiento a través de un mayor gasto público, según el Banco Mundial.
El Banco Mundial elevó este una décima su previsión de crecimiento para América Latina y el Caribe hasta el 1.9 % en 2024 y la redujo una décima hasta el 2.6 % en 2025, unas cifras “bajas” a nivel mundial que ponen de relieve los “persistentes obstáculos estructurales” de la región.
Latinoamérica está “teniendo dificultades” para defender la disciplina macroeconómica a medida que las autoridades incumplen o relajan sus reglas fiscales, señaló William Maloney, economista jefe para América Latina y el Caribe del banco durante una entrevista. A medida que los países de toda la región aumentan los salarios mínimos para motorizar el consumo, ponen también en peligro los avances logrados en la reducción de las tasas de inflación históricamente elevadas.
“Ha habido mucha presión sobre los gobiernos para estimular la economía por cualquier medio”, explicó Maloney. En su último informe, el banco estima que América Latina crecerá un 1,9% este año y un 2,6% el próximo, superando ligeramente las previsiones anteriores, pero aún situándose entre las tasas regionales más bajas del mundo. Esto es definitivamente “una advertencia”, agregó el economista.
Con el desempleo en mínimos históricos pero con los salarios aún recuperando sus niveles previos a la pandemia, los hogares dependen de la ayuda gubernamental para completar sus ingresos mensuales. En el frente político, Maloney también ve resistencia a las reformas fiscales o tributarias que podrían generar más ingresos y, si bien las altas tasas de interés lograron “vencer” la inflación, a la vez presionaron a los bancos centrales, a quienes se culpó públicamente por el lento crecimiento.
“La región logró controlar bien la inflación, pero tenemos que defender esos avances, y eso significa controlar la política fiscal”, afirmó.
El Banco Mundial espera que los bancos centrales más importantes alcancen sus metas de inflación este año o el próximo, ya que muchos siguen relajando la política monetaria. Colombia y Perú redujeron los costos de endeudamiento a un mínimo de dos años el mes pasado, mientras que se estima que Chile llevará a cabo otro recorte de un cuarto de punto la próxima semana. Aun así, las principales economías como México están flexibilizando su política monetaria muy gradualmente, mientras que Brasil acaba de iniciar un ciclo de alzas a medida que la contracción en los mercados laborales reavivan los temores inflacionarios.
“De manera implícita, Brasil está diciendo que bajó las tasas de interés demasiado rápido”, dijo Maloney. El banco estima que es probable que las tasas de interés reales se mantengan por encima de los niveles previos a la pandemia en toda la región. “Las autoridades monetarias deben proceder con cautela, porque queremos que las tasas de interés bajen lo más rápido posible pero sin poner en peligro las ganancias contra la inflación en el proceso”, apuntó.
Los presidentes de toda la región siguen contando con un mayor gasto público para mejorar los niveles de vida, incluso cuando disminuyen las transferencias de dinero implementadas durante la pandemia. México, Bolivia, Costa Rica, Ecuador y República Dominicana aumentaron “significativamente” sus salarios mínimos con un impacto positivo en los indicadores sociales clave. Sin embargo, los mercados laborales no son infinitamente resilientes, advierte el banco, y nuevos incrementos pueden disuadir la creación de empleo y profundizar la informalidad y las tasas de desempleo.
Con una deuda que representa el 62.8% del producto interno bruto, el progreso en la reducción de pasivos es “limitado” y la región necesita más espacio fiscal a través de ganancias en eficiencia, reducciones del gasto y mayores ingresos fiscales, aclaró el banco. Es poco probable que propuestas como gravar a los millonarios, como ha impulsado Brasil en las reuniones del G20, permitan abordar los desafíos fiscales de la región. En cambio, un impuesto al patrimonio administrado adecuadamente podría generar ingresos equivalentes al 3% del PIB.
La inversión sigue siendo débil en países como Argentina, Chile, Colombia y Perú. El crecimiento fue impulsado “en gran medida” por el consumo y los avances en la reducción de la pobreza y la desigualdad sigue siendo “lenta”, en lo que Maloney llama un “estrangulamiento de la clase media” a partir del aumento de los costos de la educación privada y de los sistemas de pensiones.
“Ninguno de nuestros países está creciendo especialmente bien de cara al futuro”, alertó Maloney. “Necesitamos avanzar a tasas cercanas al 5% y eso significa que tenemos que tomar muy en serio el tipo de medidas estructurales” necesarias para lograr ese crecimiento.
El organismo presentó su informe “Panorama general: impuestos a la riqueza para la equidad y el crecimiento“, que cuenta con una actualización de las perspectivas de crecimiento difundidas en junio de 2024.
La ligera subida es fruto de que “algunos países están haciéndolo un poco mejor que lo esperado”, pero es tan “ligera” que no se le puede dar “demasiada importancia” y es también resultado de “las caídas en las tasas de interés”, explica a EFE William Maloney, economista jefe para la región de América Latina y el Caribe del Banco Mundial.
La zona ha recuperado “el crecimiento al nivel que tenía antes de la pandemia” y la inflación “se ha controlado en gran medida”, pero “el problema sigue siendo la disminución del dinamismo a largo plazo”, es decir, que “las perspectivas de crecimiento son relativamente débiles”, añadió.
De entre las principales economías de la región, el BM redujo en seis décimas sus expectativas de crecimiento para México por “las tasas de interés más altas, la disminución del fortalecimiento del peso y cierta disminución de la inversión”, hasta el 1.7 % este año y el 1.5 % el que viene.
En el caso de Brasil, el organismo aumentó en ocho décimas sus perspectivas para este año hasta el 2.8 % y mantuvo en el 2.2 % las del año que viene.
While most economies are two-thirds business-ready on regulations, they’re only halfway there on public services, with the widest gaps in developing regions.
Find out how economies can become #BusinessReady ➡️https://t.co/GkRyyl9eoR pic.twitter.com/tBdgZnVSe1
— World Bank (@WorldBank) October 12, 2024
Argentina mantiene las estimaciones con respecto a las previsiones de junio y decrecerá el 3.5 % este año, mientras que crecerá el 5 % el año que viene.
Sobre Colombia, el BM elevó dos décimas las previsiones de 2024 hasta el 1.5 % y para el año que viene las situó en el 3 %, dos décimas menos de lo estimado en junio.
En cuanto a Chile, crecerá el 2.5 % este año (una décima más de lo previsto) y el 2.2 % en 2025 (la misma cifra).
Perú, por su parte, crecerá el 3.1 % en 2024, dos décimas más de lo anticipado, y el 2.5 % el año que viene (una décima menos).
El BM mantuvo las previsiones para Ecuador en un crecimiento de sólo tres décimas este año y 1.6 % el que viene. Y sobre Guatemala mejoró las de este año en siete décimas hasta el 3.7 % y en cinco décimas las del que viene, hasta el 4 %.
Only 34 economies have shifted from middle- to high-income status since 1990.
Research from World Development Report 2024 shows why countries hit a growth plateau and how they can break through. ➡️https://t.co/rn5VWU81kL #WDR2024 pic.twitter.com/5UIDBvtZ12
— World Bank (@WorldBank) October 12, 2024
Algunos de los obstáculos estructurales que impiden que el crecimiento de la región sea mayor, según Maloney, es que se invierte un 3.5 % del PIB en infraestructura, mientras “por ejemplo en Asia se invierte más del 6 %”.
“Los sistemas educativos públicos no están a nivel mundial, tenemos problemas de seguridad pública y dificultades para hacer negocios en la región”, afirmó.
Tampoco se está beneficiando por el momento del ‘nearshoring’ (acercar la producción a los mercados cercanos) ya que todavía “no se ven muchos flujos de capital hacia la región”.
“Hay una falta de visión por parte de los gobiernos en cuanto a cómo colocarnos en las nuevas cadenas de valor”, afirmó.
La región tiene, por ejemplo, un “enorme potencial” en la transición energética como posible fuente de energía limpia, que no está aprovechándose.
“En general tenemos que revisar nuestros ecosistemas empresariales y los sistemas de innovación para que las empresas locales puedan absorber tecnología y aumentar su productividad”, explicó.
En el informe presentado el BM estudia los impuestos a la riqueza como alternativa para generar espacio fiscal, igualar los ingresos y estimular el crecimiento.
“Sería muy bueno si pudiéramos bajar el peso de los impuestos que se encuentran sobre el sector productivo y desplazar estos impuestos sobre la riqueza”, dijo Maloney.
En la actualidad, América Latina y el Caribe tienen algunos de los impuestos a las corporaciones más altos a nivel mundial, con un promedio de 24.7 %, por encima del promedio de la OCDE del 23.9 % y de Asia, del 19 %.
Sin embargo, la región recauda sólo el 2,7 % de sus ingresos a través de impuestos a la riqueza, en comparación con el 12,8 % en América del Norte y el 4,3 % en Europa occidental y central.
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