Agencias/Ciudad de México.- La Administración para el Control de Drogas (DEA) y el Pentágono han concluido que los bombardeos que lanzó el gobierno del Presidente Donald Trump contra de presuntas ‘narcolanchas’ en el Mar Caribe y Océano Pacífico fracasaron en el objetivo de reducir la cantidad y calidad de cocaína que ingresa a Estados Unidos.
Según reportes oficiales dados a conocer por el diario The Washington Post en un reportaje publicado hoy, la campaña de 67 ataques en los que han muerto 221 tripulantes de supuestas ‘narcolanchas -incluyendo 13 mexicanos- no ha tenido éxito ni han provocado un alza en el precio de la cocaína en Estados Unidos.
“En una reciente evaluación, analistas de la DEA concluyeron que los ataques no habían afectado la oferta ni el precio de la cocaína en Estados Unidos y habían llevado a los narcotraficantes a diversificar sus operaciones, más allá de las lanchas rápidas, y a evitar las aguas internacionales”, reveló The Washington Post dando a conocer la primicia.
“Por el contrario, (los narcotraficantes) han optado por usar embarcaciones más grandes y por operar cerca de las costas, donde es menos probable que las fuerzas de Estados Unidos abran fuego”, añadió el rotativo en su nota.
Iniciados en septiembre de 2025, los bombardeos del Pentágono en contra de presuntas ‘narcolanchas’ han sido calificados por legisladores en Estados Unidos como potenciales asesinatos extrajudiciales pero Trump ha insistido en que estos han logrado terminar con el narcotráfico vía marítima, algo que los reportes contradicen.

“En una reunión a puerta cerrada el mes pasado, funcionarios del Pentágono informaron a legisladores que los ataques en aguas internacionales frente a las costas de América del Sur y Central no habían reducido la pureza (de la cocaína)”, indicó el reportaje de The Washington Post sobre la inefectividad de los ataques.
El documento también citado por The Washington Post mencionó que los grupos criminales han incrementado el uso de aeronaves que despegan desde pistas clandestinas ubicadas en la frontera entre Colombia y Venezuela, con rutas hacia Guyana y Surinam, como una forma de eludir la vigilancia estadounidense.
“Cuando aprietas un globo por un lado, siempre se expande por el otro. Siempre encuentran los puntos débiles y los explotan“, afirmó al rotativo un funcionario de la DEA, bajo condición de anonimato.
Citado por el rotativo estadounidense, el vocero del Pentágono aseguró que contrario a los reportes de la DEA y de los propios funcionarios de la dependencia, la campaña de bombardeos bautizada como “Operación Flecha del Sur” si ha logrado imponer “fricción” en las operaciones de los narcotraficantes.
A decir de The Washington Post, analistas DEA había encontrado inicialmente tras el inicio de la campaña de bombardeos si había tenido un efecto en hacer más cara la cocaína e incrementar la narcoviolencia, resultados que han sido revertidos tras que los narcotraficantes se adaptaron a las maniobras militares.
En septiembre de 2025, la Administración del Presidente Donald Trump puso en marcha la operación ‘Lanza del Sur’, inicialmente en el Caribe y posteriormente en el Pacífico oriental, como parte de una ofensiva regional contra el narcotráfico.
Según el reporte, la operación también buscó aumentar la presión sobre el entonces mandatario venezolano Nicolás Maduro, antes de que las fuerzas estadounidenses lo arrestaran en Caracas y lo trasladaran a un centro de detención en Nueva York a principios de enero de 2026.
Pese a las conclusiones de la evaluación de la DEA, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, defendió la estrategia y aseguró que la operación está cumpliendo sus objetivos.
“Las organizaciones criminales transnacionales han adaptado continuamente sus tácticas durante décadas. Eso no indica que la presión sea ineficaz. Demuestra que estamos imponiendo fricción sistémica a sus operaciones“, afirmó.
Sin proveer pruebas, el Presidente Trump aseguró desde el inicio de la campaña de bombardeos que estos golpeaban “narcolanchas” que presuntamente transportaban cocaína y fentanilo aunque no existen reportes públicos de que esta última droga sea traficada desde Sudamérica.
Las Naciones Unidas y diversas organizaciones de derechos humanos han calificado estos ataques como “ejecuciones extrajudiciales” y denunciado que entre las víctimas figuran pescadores y contrabandistas de combustible.
Por su parte, Human Rights Watch advirtió la semana pasada a los países de América Latina sobre las “graves consecuencias” de colaborar con estas operaciones impulsadas por Washington y reiteró que eliminar garantías procesales no constituye una estrategia eficaz para combatir el crimen organizado.


















