Por Fátima Monterrosa/Especial InsurgentePress/ Nacaome, Honduras.- Antes había agua, hoy el terreno es rocoso, desigual y largas grietas se extiende sobre la extinta granja acuícola de camarón. Ni una gota de vapor ha caído sobre la laguna, los productores, hombres, mujeres y niños, todos por igual reflejan la angustia en el rostro por la súbita pérdida de su principal sustento.
El cielo tiene un color azul intenso que dejan caer los rayos del sol sin piedad sobre la tierra. No hay sombra ni visos de lluvia un día tras otro y la calamidad cabalga sobre la comunidad La Brea, municipio de Nacaome.
“Estamos en una unidad productiva de sal marina y de camarón, esta unidad de producción no trabaja. Aquí, ahorita tendría que haber camarón, pero no hay, hoy no podemos criar camarones por la sequía.
“Nosotros compramos los alevines (crías) y veníamos a dejarlos a la laguna con agua, a sembrarlos, como nosotros lo decimos. Si yo me pongo a sembrar la unidad productiva, tengo un 90 de posibilidades de que voy a perder el camarón”, explica Javier Rodríguez integrante de la Asociación Nacional de Salineros, Honduras.
Hace dos años, Javier obtenía 3 mil 700 kilos de camarón de su granja ubicada en la comunidad La Brea, municipio de Nacaome. Hoy ha visto morir su criadero por la prolongada sequía que castiga Honduras.
En Punto: Poblaciones pesqueras de Honduras se ven severamente afectadas por el cambio climático y sequías, lo que obliga a sus habitantes a migrar en busca de mejores oportunidades #EnPunto con @daniellemx_ Mira el programa completo https://t.co/4jor0wmbk5 pic.twitter.com/bZvvlTk2TZ
— Noticieros Televisa (@NTelevisa_com) 13 de julio de 2019
Los buenos tiempos han quedado atrás, la laguna se seco para su mala fortuna, tampoco hay posibilidad de otros empleos en la región.
“Aquí hay 10 hectáreas, aquí tendría que estar un promedio de 15 trabajadores directos y más los indirectos, pero no están trabajando, ya se me fueron dos trabajadores para Estados Unidos, se han ido pues acá no hay nada para obtener ingresos”, lamenta.
En Honduras, el ciclo de lluvias inicia en mayo y termina en octubre, han pasado los días y no ha caído una gota de agua y eso se ha convertido en la causa de todos los problemas para los habitantes de Nacome, que constantemente preguntan ¿Cuándo llegará la lluvia?. Hasta ahora nadie ha podido dar una respuesta que devuelva la certeza.
“Porque se supone que llegan las lluvias, la mayoría de la población sobrevive de la pesca y del cultivo de camarón, con las agua del Golfo de Fonseca, en el Océano Pacifico. Pero nada les ha llovido”, narra con un rostro entristecido Javier.
Martha Rubio integrante de la, Productora Sal y Camarón añora aquellos tiempos en que las nubes encapotadas cubrían el sol en preludio de las intensas lluvias que daban vida a la crianza de camarón en esa zona.
“El camarón se muere cuando no llueve, se nos muere cuando no hay agua, porque nosotros no tenemos bomba para darle, para que el camarón se refresque en el agua, y pues eso cuando no llueve se nos muere el camarón.
Debido a la prolongada sequía, Martha no ha podido cosechar camarón en las últimas dos temporadas, y los recursos escasean.
“Llegamos a sacar como 20 quintales o 18 quintales. Una larvita vale 3 dólares y compramos 150 larvas para echarle a la laguna. ¡Dónde va a comprar uno esa cantidad!. No podemos, no hay para comer, si compramos, no tendríamos para comer, de por si hay días que no comemos”, comenta.
La crisis económica que enfrenta Martha por la falta de producción de camarón obligó a dos de sus hijos emigrar hacia Estados Unidos, durante el mes de junio.
Ambos alcanzar cruzar la frontera de Centroamérica y México hasta llegar a Estados Unidos, hasta allá la mala fortuna los alcanzó. Hoy se encuentran en un centro detención en Arizona, a la espera de ser deportados, sin dólares y con los sueños rotos de construir la bonanza para su familia.
“Pues vivimos en la pobreza, por eso ellos agarraron para Estados Unidos, y ahora ellos están presos en Estados Unidos, pero dicen que ya tienen deportación en este mes”, cuenta Martha.
Los habitantes en Nacaome han dado un doble uso a las lagunas. En la temporada de verano— que ellos marcan entre noviembre y abril— producían sal. El cambio climático alteró los ciclos de producción.
Javier Rodríguez de la Asociación Nacional de Salineros explica que el atípico clima ha generado un desorden en los ciclos de producción.
“De enero a abril, nosotros estamos produciendo la sal que trabajamos con el calor del sol y con los rayos del sol y de repente se nubla y nos llueve, nos afectó y dejamos de producir.
En el embarcadero de la comunidad La Brea, permanecen atracadas la mayoría de lanchas, los dueños han partido hacia Estados Unidos, en busca de ganar dólares para el sustento de la familia
¿De la comunidad La Brea cuanta gente se han ido para Estados Unidos?.
“Todos, hay solo queda uno por casa, unas casas solas, hubo gente que tuvieron una pulpería, le dicen tienda, ahí la dejaron cerrada y se pudrieron las cosas porque les salió el viaje (hacia Estados Unidos)”, menciona Julio Cesar Canales, pescador originario de La Brea.
Julio mira de un lado a otro como sino creyera que la tierra que pisa se ha convertido en un infierno de calor que agobia a los habitantes que quedan en La Brea. Y de los que se han ido nadie sabe si contaron con fortuna de llegar vivos a Estados Unidos.


















