Agencias/Ciudad de México.- Observaciones con el telescopio espacial James Webb de la NASA/ESA/CSA han detectado las primeras candidatas a enanas marrones, también conocidas como estrellas ‘fallidas’, fuera de la Vía Láctea.

A medio camino entre gigantes gasesos y estrellas, las enanas marrones son objetos subestelares que no son lo suficientemente masivos como para mantener reacciones nucleares continuas de fusión del hidrógeno-1 en su núcleo, a diferencia de las estrellas de la secuencia principal.

Concretamente, su localización se encuentra en el cúmulo estelar NGC 602, en la Pequeña Nube de Magallanes, una galaxia satélite de nuestra Vía Láctea, a unos 200,000 años luz de la Tierra.

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El entorno local de este cúmulo es similar al del Universo primitivo, con una baja abundancia de elementos más pesados que el hidrógeno y el helio. La existencia de nubes oscuras de polvo denso y el hecho de que el cúmulo sea rico en gas ionizado también sugieren que se está formando una estrella. Junto con su región difusa asociada N90, que contiene nubes de hidrógeno atómico ionizado, este cúmulo proporciona una valiosa oportunidad para examinar cómo las estrellas pueden formarse en condiciones radicalmente diferentes de las que se dan en la vecindad solar.

“Solo gracias a la increíble sensibilidad y resolución en el rango de longitud de onda adecuado podemos detectar estos objetos a distancias tan grandes”, explicó en un comunicado de la ESA el autor principal Peter Zeidler de AURA/STScI. “Esto nunca ha sido posible antes y también seguirá siendo imposible con telescopios en tierra en el futuro previsible”.

Un equipo internacional de astrónomos, entre ellos Peter Zeidler, Elena Sabbi, Elena Manjavacas y Antonella Nota, utilizó el telescopio Webb para observar NGC 602 y descubrir candidatos a las primeras enanas marrones jóvenes fuera de nuestra Vía Láctea.

Las enanas marrones son los primos más masivos de los planetas gaseosos gigantes (normalmente tienen entre 13 y 75 masas de Júpiter, y a veces menos). Son flotantes, lo que significa que no están ligadas gravitacionalmente a una estrella como lo están los exoplanetas. Sin embargo, algunas de ellas comparten características con los exoplanetas, como su composición atmosférica y patrones de tormentas.

Hasta ahora, conocíamos unas 3,000 enanas marrones, pero todas viven dentro de nuestra propia galaxia“, añadió Elena Manjavacas, miembro del equipo de AURA/STScI para la ESA.

“Las enanas marrones parecen formarse de la misma manera que las estrellas, solo que no capturan suficiente masa para convertirse en una estrella completamente desarrollada. Nuestros resultados encajan bien con esta teoría”, comentó Ziedler.

La selección precisa de las edades, junto con la excelente sensibilidad y calibración del JWST, nos permitirá, en un próximo artículo, estudiar de forma fiable la función de masa subestelar, muy por debajo del recambio de la FMI. Con este conocimiento, podemos verificar si la FMI subestelar es una continuación de la FMI estelar y, por tanto, responder a la pregunta de si estos objetos probablemente se forman como estrellas por la fragmentación y el colapso de las GMC o a través de la fragmentación de los discos circunestelares, de forma similar a los planetas. A partir de este trabajo, la coubicación con la PMS sugiere que el canal de formación de los cBD es el mismo que el de sus homólogos estelares más masivos, como se espera de los estudios de vecindad solar: la fragmentación y el colapso de la GMC.

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