Agencias / InsurgentePress, Ciudad de México.- Youtube llevaba pocos años activa, y algunas personas empezaron a subir vídeos en los que aparecían ellos hablando sobre temas variados, ya fueran opiniones sobre actualidad, mostrar nuevos juguetes, hablar de temas geek o para hablar sobre sus cosas del día a día (literal).

Era como los blogs escritos tan comunes en la época, pero en vídeo. Interactuaban entre ellos, se respondían y hacían juegos de contestar a una misma encuesta o hablar sobre un mismo tema. Eran vídeos marginales en un YouTube en pañales, pero ahora suponen una auténtica revolución social, ganan mucho dinero y prácticamente son las nuevas estrellas del rock de la era digital.

Y es que con el paso de los años YouTube está consiguiendo desplazar a la televisión como centro de entretenimiento. De hecho, las posiciones se han invertido de tal manera que en vez de ver a youtubers buscando la viralidad hablando de los temas que se tratan en televisión, ahora tenemos informativos con los últimos vídeos virales o temas de actualidad en YouTube y redes sociales.

Los jóvenes de hoy ya quieren ser youtubers como quien quiere ser médico o profesor, y las marcas se rifan a los más exitosos para que anuncien sus productos. En resumen, los youtubers están más de moda que nunca, y aunque muchos están sabiendo ser productivos con su fama, los hay quienes llevan demasiado lejos sus ansias de ganar clicks y acaban salpicados por la polémica.

“En YouTube se puede acceder a cerca de 71,500 entradas al teclear cualquier tema y el fenómeno es ya materia de estudio para investigadores”. Que incluso al día de hoy todavía no logran entender de la repentina fama y éxito de varios Youtubers.

La realidad no es más que la evolución lógica de unos adolescentes que pasaron de colgar su vida en fotoblogs a sentarse delante de una webcam y empezar a grabarse. De hecho, el éxito de YouTube hoy no se podría entender sin el fenómeno youtuber.

De hecho, más allá de los videoblogs, fueron ganando en creatividad en un proceso en donde dependiendo la creatividad o los temas que presentan van ganando espectadores. Muchos de los que empezaron por aquel entonces son hoy mundialmente conocidos, tienen millones de fans, escriben libros y ganan importantes cantidades de dinero.

Hay varios tipos de videobloggers, desde los que salen del armario hasta los que lanzan sus opiniones políticas, pasando por los clásicos que se graban cantando y versionando a sus cantantes favoritos. Por aquel entonces esto era algo nunca visto, mientras que ahora son simples géneros y especializaciones dentro de la profesión de youtuber.

Vamos con otro ejemplo que ilustra el ascenso al altar de la iconografía pop del conocido como youtuber. En diciembre del 2008, un chico llamado Rubén empezó a subir vídeos de montajes videojueguiles a YouTube. Casi cuatro años después tuvo que abandonar su cuenta y crearse una nueva, y a día de hoy es el youtuber más conocido de España, México, Estados Unidos y América Latina; y ha pasado de mostrarnos cómo jugaba al Skyrim a entrevistar para nosotros a estrellas del cine.

Hace sólo tres años todavía nos preguntábamos cómo se podía ganar dinero en Youtube. El ejemplo de cómo fuimos asimilando el estrellato de estos jóvenes lo vemos con Rubius que ha traspasado fronteras. “Su alias es ‘El Rubius’, y tiene más fans en internet que muchos equipos de fútbol o estrellas de hollywood”.

Un tema importante es recalcar que el youtuber no se puede fabricar, y que cuando una agencia de intenta hacer un vídeo viral la tasa de fracaso es del 99%. Es decir que la originalidad, la creatividad y el no imponer podría asegurar tu éxito pero el porcentaje de éxito si decides aventurarte en este mundo es de solo 5%.

Posiblemente por eso, las agencias publicitarias y las empresas que quieran anunciarse están tirando de youtubers, aunque no siempre de manera legal y transparente. Sin ir más lejos, este verano estalló un escándalo en Estados Unidos debido a la publicidad encubierta con la que algunos youtubers ganaban una remuneración extra con sus vídeos.

Las agencias que no quieren que se vea ciertos contenidos de publicidad y las instituciones reguladoras que quieren que la audiencia pueda saber siempre cuando está ante un vídeo publicitario, esté disfrazado o no de contenido de ocio o información.

Más allá de la publicidad, las cadenas de televisión también están intentándose arañar audiencia con el fenómeno youtuber, aunque de momento no han conseguido dar con la tecla.

Hace unos años Samsung y varias compañías han tratado crear diversos contenidos utilizando a reconocidos youtubers así como tratando de impulsar nuevos pero todo acabó en fracaso poniendo en duda hasta qué punto es suficiente llevar unas cuantas caras conocidas de YouTube para tener éxito.

En promedio YouTube paga alrededor de un dólar por cada mil visitas. Cada visita cuenta, y tanto los youtubers de éxito como los que están empezando a despuntar están locos por aumentar las visitas para ganar visibilidad y conseguir sacarse un sueldo al mes. No hay nada malo en eso… hasta que empieces a pasarte de la raya.

La propia plataforma de Google trae de cabeza a los creadores de contenido con sus limitaciones, y empieza a ser común que en los vídeos veamos críticas más o menos directas o insistentes llamamientos a activar las notificaciones para recibir avisos de los vídeos que se suban. Todo sea por arañar visitas.

Hay muchos usuarios que suben vídeos de cámara oculta y bromas telefónicas que pueden llegar a ser graciosos y atraer gran cantidad de visitas, pero es preocupante ver cómo se está fallando a la hora de trazar una línea que marque hasta donde se puede llegar. De hecho, en casos como el de MrGranbomba y su bofetada, que amenazó con denunciar a su agresor, la broma puede acabar jugando en tu contra si la opinión pública cree que te has pasado y se multiplican las críticas.

Pero de alguna manera ese chico ha conseguido ganar notoriedad en un mundo lleno de competencia. De hecho, ha pasado de los 200,000 a 400,000 que tenía de media por vídeo a superar los tres millones de visualizaciones con este último. Ahora sólo le queda gestionar las críticas y aprovechar el tirón que ha ganado a costa de molestar a los demás.

Y de aprovechar el tirón de las críticas puede hablarle mucho el videoblogger estadounidense PewDiePie. Después de todo no hace más que ganar nuevos suscriptores a base de amenazar con que deja YouTube y hacer que la prensa especializada no deje de citarle como ejemplo de la lucha de youtubers contra Google.

Pero no todos buscan el click fácil a costa de otros. Los hay que siguen fieles a sus orígenes y siguen subiendo vídeos de opinión o con parodias. También los hay que tratan de ser útiles y aportar contenido de interés con tutoriales tecnológicos o directamente emulando a la televisión con videoreportajes o más recientemente con entrevistas a actores de Hollywood.

Sólo estamos entrando en la era digital, y todo este mundillo seguirá evolucionando durante los próximos años. Sólo entonces, con el paso del tiempo, veremos si conseguimos poner algún límite a la caza de clicks de los youtubers, y hasta qué punto empieza a incidir la publicidad en su mundillo.

Después de todo, si en sólo 10 años nos la sociedad ha cambiado al ritmo de YouTube, seguro que de aquí a otros diez esta u otra plataforma sigue cambiando nuestra forma de consumir contenido.

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