Agencias/Ciudad de México.- El cambio climático causado por el hombre es el responsable de la muerte de alrededor de 1.500 personas en la ola de calor que azotó Europa la semana pasada, según un pionero estudio rápido.
Esas 1.500 personas “han muerto solo debido al cambio climático, por lo que no habrían muerto si no hubiéramos quemado petróleo, carbón y gas en el último siglo”, afirmó Friederike Otto, coautora del estudio y científica climática en el Imperial College de Londres.
Científicos del Imperial College y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres utilizaron técnicas revisadas por pares para calcular que unas 2.300 personas en 12 ciudades fallecieron probablemente a causa del calor en el episodio de altas temperaturas de la semana pasada, y que casi dos tercios de ellas murieron debido a los grados adicionales que el cambio climático añadió al calor propio del verano.
Los estudios rápidos de atribución previos no habían ido más allá de evaluar el papel del cambio climático en efectos los meteorológicos, como las olas de calor, inundaciones o sequías. Este da un paso más al conectar directamente el uso de carbón, petróleo y gas natural con la muerte de personas.
“Las olas de calor son asesinas silenciosas y su impacto en la salud es muy difícil de medir”, comentó Gary Konstantinoudis, coautor y bioestadístico en el Imperial College. “La gente no se da cuenta del número real de muertes por las olas de calor y esto se debe a que (médicos, hospitales y gobiernos) no reportan el calor como una causa subyacente” y, en su lugar, atribuyen los decesos a problemas cardíacos, pulmonares u otros fallos orgánicos.
De las 1.500 fallecidos atribuidos al cambio climático, el estudio reveló que más de 1.100 tenían más de 75 años.
El cambio climático agravó la ola de calor
“Es verano, así que a veces hace calor”, indicó Ben Clarke, autor principal del estudio del Imperial College, en una conferencia de prensa el martes. “La influencia del cambio climático lo ha elevado varios grados y lo que hace eso es situar a ciertos grupos de población en un territorio más peligroso, y eso es lo importante. Eso es lo que realmente queremos destacar aquí. Para algunas personas sigue siendo un clima cálido y agradable, pero ahora, para un gran sector de la población, es más peligroso”.
Los investigadores analizaron los datos recopilados entre el 23 de junio y el 2 de julio en Londres, París, Fráncfort; Budapest, Zagreb, Atenas, Barcelona, Madrid, Lisboa, Roma, Milán y Sassari, Italia. Encontraron que, excepto en Lisboa, el calor adicional provocado por los gases de efecto invernadero añadió de 2 a 4 grados Celsius (de 3,6 a 7,2 grados Fahrenheit) a lo que habría sido una ola de calor más natural. Londres fue la ciudad más afectada, con casi 4º C (7,2º F). El cambio climático solo incrementó en aproximadamente un grado la temperatura en la capital portuguesa, de acuerdo con el estudio, principalmente debido al efecto moderador del océano Atlántico, afirmó Otto.
Ese calor adicional derivado del cambio climático causó muertes adicionales en Milán, Barcelona y París, y menos en Sassari, Fráncfort y Lisboa, de acuerdo con el estudio. La cifra de 1.500 es la media de las estimaciones de decesos relacionados con el clima, que oscilan entre aproximadamente 1.250 y hasta alrededor de 1.700.
Cómo evalúan el cambio climático y calculan las muertes
El estudio del miércoles aún no ha sido revisado por otros científicos. Se trata de una ampliación del trabajo realizado por un equipo internacional de científicos que realizan estudios de atribución rápida para buscar las huellas del calentamiento global en el creciente número de fenómenos climáticos extremos que se producen en todo el mundo, y lo combinan con investigaciones epidemiológicas de larga data que examinan las tendencias de mortalidad que difieren de lo que se considera normal.
Los investigadores compararon las lecturas de los termómetros la semana pasada con lo que las simulaciones por computadora dicen que habría sucedido en un mundo sin gases de efecto invernadero, que calientan el planeta, producidos por la quema de combustibles fósiles. Los investigadores de salud compararon entonces las estimaciones —aún no hay datos firmes— de muertes por calor en la reciente ola de calor con la cifra que se podría esperar en cada una de las ciudades analizadas sin esos grados adicionales de calor.
Existen fórmulas consolidadas que calculan el exceso de fallecimientos según la ubicación, demografía, temperatura y otros factores, que son las que se emplean, explicaron Otto y Konstantinoudis. Y los investigadores tienen en cuenta además muchas variables como el tabaquismo y las enfermedades crónicas, por lo que se comparan personas similares, excepto por la temperatura, para saber que esa es la causa, apuntó Konstantinoudis.
Estudios realizados en 2021 vinculaban en general el exceso de muertes por calor al cambio climático causado por el ser humano y a las emisiones de carbono, pero no a fenómenos específicos como la ola de calor de la semana pasada. Un estudio de 2023 publicado en Nature Medicine estimó que desde 2015, por cada grado celsius que sube la temperatura en Europa, se producen 18.547 muertes adicionales por calor en verano.
Estudios como el del miércoles “acaban con las conjeturas sobre los daños que causan a la salud la continua quema de combustibles fósiles”, dijo el doctor Jonathan Patz, director del Centro de Investigación en Salud, Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Wisconsin. No formó parte de la investigación, pero señaló que “combinó los métodos más actualizados de clima y salud y encontró que cada fracción de grado de calentamiento importa en relación con las olas de calor extremas”.
La doctora Courtney Howard, médica de urgencias canadiense y presidenta de la Alianza Global por el Clima y la Salud, afirmó que “estudios como este nos ayudan a ver que reducir el uso de combustibles fósiles es cuidar la salud”.
Las olas de calor en el sur de Europa subieron las temperaturas por encima de los 40 grados Celsius (104 grados Fahrenheit) en países como Italia, España y Grecia, mientras las autoridades locales emitían nuevas advertencias sobre el riesgo de incendios forestales.
Los expertos vinculan el aumento en la frecuencia e intensidad de estas olas de calor con el cambio climático, advirtiendo que esos eventos climáticos extremos se están volviendo cada vez más comunes en la región sur de Europa.
Se registraron olas de calor severas en Italia, Grecia, España y Portugal antes del fin de semana, mientras locales y turistas buscando cobijo de las condiciones sofocantes.
Dos tercios de Portugal estaban en alerta máxima el domingo por calor extremo y riesgo de incendios forestales, con previsiones de temperaturas por encima de 42 °C (107 °F) en Lisboa.
En Italia, algunas regiones —Lazio, Toscana, Calabria, Puglia y Umbría— tenían previsto prohibir algunas actividades laborales al aire libre durante las horas más calurosas del día en respuesta a las temperaturas récord. Los sindicatos italianos presionaron al gobierno para expandir esas medidas a nivel nacional.
El Ministerio italiano de Salud colocó el domingo a 21 de las 27 ciudades monitoreadas en alerta máxima de calor, incluyendo destinos turísticos importantes como Roma, Milán y Nápoles.
En Roma, los turistas intentaron buscar sombra cerca de lugares populares como el Coliseo y la Fuente de Trevi, usando paraguas y bebiendo de fuentes públicas para mantenerse frescos.
Se reportaron escenas similares en Milán y Nápoles, donde los vendedores ambulantes vendían limonada a turistas y residentes para ofrecer algo de refresco del calor.
Grecia volvía a estar en alerta máxima por incendios forestales debido al clima extremo, y se esperaba que la primera ola de calor del verano continuara durante todo el fin de semana.
Un gran incendio forestal se declaró al sur de Atenas el jueves, forzando evacuaciones y cierres de carreteras cerca del antiguo templo de Poseidón. Los fuertes vientos propagaron las llamas, dañando hogares y enviando humo por el cielo.
Las autoridades griegas desplegaron 130 bomberos, 12 aviones y 12 helicópteros para combatir el incendio, mientras la policía evacuó a 40 personas, con cinco áreas bajo órdenes de evacuación.
En España, locales y turistas intentaban con desesperación mantenerse frescos el fin de semana, mientras el país soportaba temperaturas de hasta 42 °C (107 °F) en la ciudad sureña de Sevilla, así como en otras ubicaciones en el sur y centro del país.
Las regiones del sur de España registraron temperaturas por encima de los promedios estacionales, lo que provocó alertas de salud y recomendaciones de seguridad por parte de las autoridades. La agencia meteorológica nacional del país, Aemet, ha dicho que este mes va camino de romper otro récord, convirtiéndose en el junio más caluroso desde que se tienen registros.
Los expertos advirtieron que el calor intenso puede afectar la vida diaria, especialmente para poblaciones vulnerables como los ancianos y los niños.
Las autoridades locales aconsejaron evitar la actividad física durante las horas más calurosas del día y recomendaron beber abundantes líquidos.
Un estudio de Lancet Public Health publicado el año pasado destacó el creciente riesgo de muertes relacionadas con el calor debido al cambio climático. El estudio predijo que las muertes relacionadas con el calor podrían más que cuadruplicarse para mediados de siglo bajo las políticas climáticas actuales.
Aunque actualmente más personas mueren por frío que por calor, el estudio enfatizó que el aumento de las temperaturas compensará los beneficios de inviernos más suaves, llevando a un aumento neto significativo en la mortalidad relacionada con el calor.


















