De Primera Mano/Por Rodulfo Reyes/Villahermosa.- La investigación federal contra el alcalde con licencia de Paraíso, Alfonso Baca Sevilla, vuelve a colocar bajo la mira al grupo político de Adán Augusto López Hernández en Tabasco. El edil llegó a la comuna con la camiseta de Movimiento Ciudadano (MC), pero antes militó en Morena y formó parte del entorno del senador; ahora enfrenta una orden de aprehensión por presunto tráfico ilegal de hidrocarburos, además de otros delitos vinculados a la delincuencia organizada.
El miércoles pasado, la Fiscalía General de la República (FGR) realizó cateos en propiedades del funcionario, y aseguró maquinaria pesada y vehículos. El ahora prófugo no fue localizado; horas después reapareció en un video para negar que huyera, así como denunciar una persecución política en su contra.
Este caso se conecta con versiones sobre una presunta investigación de autoridades estadounidenses relacionada con una red de huachicol en la que se menciona a López Hernández, quien lo ha desmentido.
Sin embargo, la relación política entre Baca y el exgobernador es conocida: se trata de un político formado en el morenismo tabasqueño que encontró en MC una nueva plataforma para llegar al poder en su municipio, donde nació Adán Augusto.
Este no es el primer episodio que alerta sobre la gestión de Baca por nexos con el crímen organizado. En abril de 2025, la Fiscalía General del Estado de Tabasco (FGET) detuvo a su entonces subdirector de Seguridad Pública, Rubicel “N”, señalado por ordenar la ejecución de dos policías municipales; en su teléfono se halló un mensaje dirigido a sicarios con datos precisos sobre la ruta y condición desarmada de las víctimas.
La investigación lo vinculó con la organización criminal La Barredora, grupo que las autoridades han ligado directamente a Hernán Bermúdez Requena, alias Comandante H, quien fuera secretario de Seguridad durante el gobierno de Adán Augusto.
Esa es la primera coincidencia clave: un alcalde tránsfuga de Morena a MC cercano al círculo adancista; su colaborador de seguridad vinculado a esa banda; y el exsecretario del gobernador señalado como su presunto líder máximo.
La situación se vuelve aún más crítica para Movimiento Ciudadano por otro dato: en Tabasco, el partido cuenta con solo tres alcaldes —Baca en Paraíso, Armin Marín en Emiliano Zapata y Ricardo Arcos en Tacotalpa— y, según fuentes periodísticas, también el de Emiliano Zapata enfrenta indagatorias federales. Es decir, dos de sus tres mandos municipales están bajo escrutinio judicial.
La dirigencia estatal emecista, encabezada por Karla Rabelo, quien también fue diputada morenista local y federal durante el período de Adán, ha salido a defender a Baca calificando el proceso de persecución política y exigiendo respeto a su presunción de inocencia.
El verdadero desafío de MC, sin embargo, es que explique el origen de sus cuadros y por qué la mitad de su representación municipal está vinculada a expedientes federales.
El caso de Baca es el reflejo de un tránsito político, en el que vuelve a aparecer Adán Augusto. Y no porque la investigación actual lo implique, sino porque este grupo de dirigentes se formó bajo su sombra y luego se trasladó a la oposición.
Este es el hilo político que nace en Morena, cruza hacia MC y termina expuesto ante la opinión pública por vínculos con la delincuencia organizada y la corrupción, sello esto último del paso de López Hernández por la administración.




















