Agencias/Ciudad de México.- El mundo ya se comprometió a ayudar a Ucrania con 297 mil millones de euros (300,000 millones de dólares), pero el país claramente necesita más.
En abril de 2024, el Congreso de Estados Unidos finalmente aprobó un paquete de ayuda de 56,000 millones de euros para Kiev, después de meses de luchas internas sobre si el dinero debería invertirse mejor en asuntos nacionales. Temas similares surgieron en la campaña de las recientes elecciones de la UE, en las que el bloque dio un giro hacia la extrema derecha.
EEUU y la UE también tuvieron dificultades para ponerse de acuerdo sobre qué hacer con los 300,000 millones de dólares en activos del Banco Central de Rusia, que fueron confiscados, como parte de las sanciones occidentales, poco después de que los tanques rusos entraran en Ucrania.
“Estos fondos nunca serán devueltos a Rusia, al menos mientras Vladimir Putin sea presidente”, dice a DW Jacob Kirkegaard, investigador sénior de la oficina de Bruselas del grupo de expertos de la German Marshall Fund. “Sin embargo, no hay voluntad política ni jurídica para decirlo alto y claro”, dice.
El nuevo plan utilizará los intereses generados sobre esos activos, estimados en unos pocos miles de millones al año, como garantía para un préstamo único de hasta 50 mil millones de dólares para Ucrania.
“Ucrania tiene un enorme déficit fiscal, del orden del 20 al 30 por ciento del PIB”, explica a DW Yuriy Gorodnichenko, profesor de economía ucraniano en la Universidad de California, Berkeley. En comparación, el déficit fiscal de Grecia en su nivel más alto durante su crisis de deuda alcanzó el 13.5 por ciento.
Gorodnichenko señala que el Gobierno de Ucrania, que necesita entre 100 y 150 mil millones de dólares al año para gestionar el país y la guerra, recibió casi cero ayuda en los primeros dos meses del año 2024. Eso, destaca, “creó una gran incertidumbre sobre cuánto hay para financiar armas y necesidades internas”.
Y, peor aún, los datos de Ukraine Support Tracker, compilados por el Instituto Kiel para la Economía Mundial, reveló recientemente que sólo la mitad de los últimos 61 mil millones de dólares prometidos por la administración Biden se destinará directamente a Ucrania. El resto impulsará las arcas del Departamento de Defensa de Estados Unidos. También existe una gran disparidad sobre lo que los países han prometido y lo que después cumplen.
Estos 50 mil millones de dólares adicionales serían muy bienvenidos en Kiev. “Si se tituliza y se emite hoy un bono basado en esos beneficios futuros, hay que garantizar que los activos subyacentes permanezcan congelados durante, digamos, 10 a 20 años”, dice Kirkegaard. “Así que alguien necesita garantizar que estos activos no serán devueltos a Rusia en ese tiempo. Entonces, ¿estamos diciendo abiertamente que Rusia no recuperará su dinero y eso constituye una confiscación por la puerta trasera?”, cuestiona.
Pero también advierte de que, “si uno cree que Ucrania finalmente se impondrá y necesitará ser reconstruida en algún momento, entonces esos activos, si permanecen bloqueados o congelados durante 10 años, pueden no estar disponibles cuando comience la reconstrucción dentro de, digamos, tres a cinco años”.
La UE ha luchado por compensar el retraso en la financiación estadounidense en los últimos meses. A corto plazo, este compromiso hará que la ayuda a Ucrania sea a prueba de Trump. El expresidente de Estados Unidos prometió recortar el apoyo a Kiev si era reelegido en noviembre, pero recientemente bajó el tono de su retórica.
“Los resultados de las elecciones estadounidenses pueden no ser particularmente favorables para Ucrania, por lo que ellos [los líderes del G7] quieren asegurar la financiación para al menos un año más. Sin embargo, en última instancia, nuestros socios europeos necesitan tomar una decisión política sobre si quieren tocar la suma principal de estos activos rusos o no”, dice Gorodnichenko.
Entretanto, el Gobierno de Ucrania se está quedando sin opciones de financiación. Kiev está preparando el aumento de diversos impuestos, al igual que hace Rusia, con el fin de seguir financiando su maquinaria de guerra.
“De una forma u otra, Rusia será considerada responsable de lo que haga en Ucrania. Podemos esperar 10 años y luego transferir dinero a Ucrania, o podemos hacerlo ahora y ser eficaces”, zanja Gorodnichenko.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se mostró por vez primera partidario de que Rusia participe en una segunda cumbre para la paz, tras más de dos años de guerra entre ambos países. Según un sondeo publicado hoy, sólo un tercio de los ucranianos se oponen a empezar a negociar el fin de la guerra con Moscú.
“Creo que en esta segunda cumbre deberían de participar representantes rusos”, afirmó el mandatario ucraniano en una rueda de prensa en Kiev, añadiendo que espera que un “plan” para dicha reunión esté listo en noviembre. Un viceministro de Asuntos Exteriores ruso dijo la semana pasada que Moscú no asistiría a una cumbre de seguimiento de la conferencia de paz celebrada en Suiza. El Kremlin ha sido menos categórico y dijo que no había “sustancia precisa” sobre la idea de una segunda cumbre.
El presidente ucraniano ha dicho también no estar preocupado por que los republicanos puedan ganar las elecciones en Estados Unidos. “Creo que si Donald Trump llega a ser presidente, trabajaremos juntos”, dijo. Y, aunque aceptó que el ala más conservadora de los republicanos tiene un mensaje “más radical”, afirmó que “la mayoría del Partido Republicano apoya a Ucrania y al pueblo ucraniano”.
Un 44% de los ucranianos cree que ha llegado el momento de empezar a negociar el final de la guerra con Rusia, frente a un 35% que se muestra en contra y un 21% que no tiene una opinión clara al respecto, según una encuesta encargada por el medio ucraniano ZN publicado hoy. Una encuesta similar en mayo de 2023 mostraba que sólo un 23% de los ucranianos estaba a favor de abrir negociaciones con Rusia. El mayor nivel de apoyo a las negociaciones se da en el sur de Ucrania, donde un 60% de los residentes es partidario de empezar a negociar.
Sin embargo, la abrumadora mayoría de los encuestados rechazó las condiciones para la paz propuestas por el presidente ruso Vladimir Putin. Más del 80% de los ucranianos encuestados están en contra de hacer concesiones territoriales, mientras que el 76% rechaza el levantamiento de las sanciones contra Rusia y poco menos del 60% se opone a un estatus neutral para Ucrania.



















