Agencias, Ciudad de México.- Desde que los talibanes llegaron al poder en Afganistán, la ganadora del premio Nobel de la Paz, la paquistaní Malala Yousafzai, hace campaña activamente por los derechos de las mujeres en el vecino país.

“En Afganistán, millones de mujeres y niñas están siendo expulsadas sistemáticamente de la vida pública. Todos tenemos que hacer más para que los talibanes sean reponsabilizados por ello”, escribió en respuesta a una pregunta de DW. “Sobre todo, pido a todos los Gobiernos que declaren el apartheid de género como un crimen contra la humanidad”, insistió.

El Consejo de Seguridad de la ONU considerará la situación en Afganistán. La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) publicó a principios de diciembre su último informe sobre la situación en el país.

Esta misión fue establecida por el Consejo de Seguridad en 2002, para apoyar a las instituciones afganas en ámbitos como los derechos humanos, el Estado de derecho y la igualdad. Más de veinte años después, todo lo que esta misión había logrado ha sido destruido.

En el informe, que remarca la falta de reconocimiento internacional del Gobierno talibán, se afirma que “las autoridades de facto continúan con sus restricciones a mujeres y niñas”.

Desde que los talibanes llegaron al poder, las mujeres en Afganistán han sido privadas sistemáticamente de sus derechos. Las mujeres no tienen acceso a la educación superior y las niñas no pueden asistir a la escuela más allá del sexto grado. En algunas regiones, como las provincias de Khost y Zabul, a las mujeres sin compañero masculino incluso se les prohíbe visitar los mercados o tiendas locales, según el informe de la UNAMA.

Muchos informes, ninguna mejora

Desde hace mucho tiempo, la comunidad internacional está informada sobre la situación, afirma a DW Niloufar Nikseyar, escritora afgana de 35 años, exprofesora de la Universidad de Herat, en el oeste de Afganistán.

“Cada vez que se presenta la oportunidad, se publica un nuevo informe sobre la situación de las mujeres y las niñas en Afganistán. Cada vez, se nos asegura que el mundo escucha nuestra voz y que la situación mejorará. Sin embargo, no hemos visto ninguna mejoría en los últimos dos años. A pesar de ello, como mujer, siempre me esfuerzo por ser la voz de las víctimas en Afganistán. No queremos perder nuestra esperanza”, insiste.

Niloufar Nikseyar forma parte de un grupo de mujeres que organizan lecturas de libros en casa para mujeres y niñas. Incluso para este tipo de encuentros entre mujeres, tienen que informar a los talibanes y pedir permiso.

Promesas incumplidas por los talibanes

Millones de mujeres en Afganistán sufren las regulaciones y restricciones impuestas por los talibanes. A pesar de las promesas iniciales de respetar los derechos de las mujeres bajo la ley islámica, desde que asumieron el poder en agosto de 2021, los talibanes han introducido leyes y políticas que niegan sus derechos básicos a las mujeres y niñas de todo el país, basándose únicamente en su sexo. A las mujeres incluso se les negó el acceso a parques, instalaciones deportivas y cafeterías. Y hasta se cerraron los salones de belleza para mujeres gestionados por mujeres.

La directora de cine afgana Sahraa Karimi habla también a DW de un “apartheid de género”, que considera “un crimen contra la humanidad”. Hasta que huyó de Afganistán, Karimi fue la presidenta de la Organización Cinematográfica Estatal Afgana. La directora de 38 años abandonó Afganistán temiendo por su vida y ahora vive en Estados Unidos.

“Durante los últimos dos años, a través de los recientes informes sobre Afganistán y las restricciones diarias a los derechos de las mujeres afganas, hemos visto que los talibanes no han hecho ningún cambio en su postura. Desafortunadamente, la comunidad internacional, especialmente los países que están involucrados en decisiones importantes, apoyan con su silencio a los talibanes y les permiten reprimir aún más los derechos fundamentales de las mujeres”, lamenta Karimi.

Según estimaciones de la ONU, cada dos horas muere una mujer durante el embarazo o el parto en Afganistán. Un proyecto piloto para jóvenes matronas busca dar una señal de esperanza.

La comunidad global debe tomar medidas

Karimi está preocupada por el futuro de su país. Teme que bajo el régimen talibán, Afganistán pueda convertirse en un país atrasado. Esto, a su vez, podría servir de base para fuerzas radicales y, en última instancia, representar una grave amenaza para el mundo.

“Los países occidentales y los países de la región pueden cambiar esta situación, pero no veo la voluntad política para hacerlo”, afirma Shaharzad Akbar. Este activista afgano de derechos humanos de 33 años fue jefe de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán de 2019 a 2021. Hoy vive en Alemania.

En noviembre pasado, Akbar recibió el Premio de Derechos Humanos de la Fundación Friedrich Ebert. En entrevista con DW durante la ceremonia de entrega de premios, advirtió que “Afganistán no debe caer en el olvido. Nuestra labor es ser la voz de las mujeres en Afganistán. Los activistas de derechos humanos y los medios de comunicación no deben permitir que las mentiras de los talibanes se conviertan en la verdad sobre Afganistán”.

Además, la autoridades han dictado restricciones que les obligan a salir a la calles con el rostro cubierto, la segregación por sexos o ir acompañadas en viajes largos de un miembro familiar masculino.

Comentarios desactivados en Las mujeres afganas sufren una gran discriminación del gobierno