Agencias/Ciudad de México.- Jerry West hizo historia al convertirse en el primer jugador en ser incluido tres veces en el Salón de la Fama del Baloncesto Naismith Memorial con un escenario lleno de grandes jugadores de los Lakers.

Cuando uno de ellos tuvo su turno para hablar, apenas pudo pronunciar las palabras tratando de decir lo que West significaba para él.

“Es un amigo y un mentor, y le debo más de lo que él podría entender”, dijo Michael Cooper mientras contenía las lágrimas.

Este honor para West, quien murió en junio a los 86 años, fue por su trabajo como colaborador, en gran parte reconociendo los ocho campeonatos que ayudó a ganar a los Lakers de Los Ángeles como ejecutivo.

West ya había sido incluido por su carrera como jugador con los Lakers que comenzó en 1960, y luego nuevamente en 2010 como miembro del equipo de Estados Unidos de 1960 que ganó una medalla de oro olímpica al comienzo de una de las carreras más incomparables del baloncesto.

“Contribuyente al juego del baloncesto, eso eres tú en todos los sentidos y eso vivirá por siempre”, dijo el hijo de West, Jonnie, mientras miembros del Salón de la Fama de los Lakers como Magic Johnson y James Worthy, y el entrenador Pat Riley se sentaban en el escenario cerca del Symphony Hall.

Michael Cooper, otro de los ex jugadores de West en los Lakers, también fue consagrado como parte de la clase de 13 miembros liderada por Vince Carter y Chauncey Billups. Carter es el único jugador que ha aparecido en cuatro décadas y sus 22 temporadas son un récord de la NBA.

Agradeció a los aficionados que lo vieron durante todos los años, tanto a los que lo vitorearon como a los que abuchearon.

“Hombre, ha sido un honor volar en estadios para tu entretenimiento”, dijo Carter.

La clase también incluyó a la estrella de Phoenix Walter Davis y al ex campeón de los Knicks Dick Barnett, con Seimone Augustus y Michele Timms procedentes de la WNBA. Doug Collins y el propietario de los Pacers, Herb Simon, fueron incluidos como contribuyentes, junto con los entrenadores de nivel amateur Bo Ryan, Harley Redin y Charles Smith.

La historia de West está llena de adversidades, con las batallas perdidas contra los Celtics como la menor de todas ellas. Quinto de seis hermanos, recibió de niño los abusos físicos de su padre, por lo que tuvo que dormir con una pistola bajo la almohada por temor a tener que matarle en defensa propia. Agresivo durante su infancia, se volvió un chico tímido e introspectivo cuando su hermano David murió en 1951 en la guerra de Corea, hecho que marcó profundamente a West.

La futura estrella de la Liga no tenía pinta de convertirse en alguien semejante, siendo un niño débil y escuálido que necesitaba que le inyectaran vitaminas y se mantenía alejado de los deportes por miedo a una lesión grave. Practicaba solo la caza y la pesca, al igual que lanzaba a canasta siempre que podía. Esto hizo que entrara en el East Bank High School, con quienes estuvo ligado en su adolescencia y educación secundaria.

Marcado profundamente por los abusos de su padre y la muerte de su hermano, hechos que le influyeron notablemente en su carácter, el jugador se fue formando poco a poco, abandonando las dificultades derivadas de su escasa estatura para centrarse en la defensa y otras partes del juego que le ayudaron a desarrollar, siempre desde el trabajo, sus cualidades baloncestísticas, que incluían una gran capacidad reboteadora y una extraordinaria resistencia al dolor, como ya demostró en varios episodios durante su carrera profesional.

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