Agencias/Ciudad de México.- Al menos ocho pescadores mexicanos habrían sido asesinados por el Ejército estadounidense en bombardeos perpetrados contra lanchas en aguas del océano Pacífico, reveló una investigación difundida en el periódico Los Angeles Times.

A mediados de febrero pasado, ocho pescadores partieron de Punta Pérula, en el estado mexicano de Jalisco, rumbo a alta mar. No se les volvió a ver. Luego, narcotraficantes locales que dijeron haberles contratado para que les ayudaran a trasegar cocaína, afirmaron que habían sido volados por los aires en uno de los ataques misilísticos de Estados Unidos (EEUU) contra presuntas “narcolanchas”.

Su versión se apoyó en el reporte oficial del Comando Sur en el que se reportaba el asesinato de ocho “narcoterroristas” en el Pacífico.

Según el recuento de Los Angeles Times, desde septiembre de 2025, cuando Washington comenzó a bombardear embarcaciones en el mar Caribe y el océano Pacífico, se han contabilizado 64 ataques y el fallecimiento de cuanto menos 252 personas.

En ningún caso se han precisado las coordenadas de los bombardeos, las pruebas que sustenten las acusaciones de narcotráfico o la identidad de los tripulantes.

Desde otro costado, el deceso de estas personas deja al descubierto dos realidades amargas: la precarización estructural hace que algunos vean en los cárteles un mecanismo para paliar las necesidades materiales. A su vez, esa situación pone en riesgo a quienes se dedican a lícitamente a la pesca y temen, con razón, ser bombardeados en alta mar.

En las contabilidades de los pueblos costeros de México, la coincidencia deja poco margen de duda: las desapariciones de pescadores se ajustan en tiempo y localización con bombardeos contra barcazas reportados por EEUU.

Asimismo, los hombres desaparecidos solían conseguir ingresos adicionales transportando gasolina a alta mar para abastecer embarcaciones destinadas al trasporte de cocaína desde Suramérica. Al menos eso le aseguraron al diario ocho residentes de La Cruz de Huanacaxtle, de donde eran oriundos siete de los ocho pescadores víctimas de uno de los “ataques cinéticos” letales estadounidenses.

No solo se trata de Edgar Valerio Ramos, Pedro Torres Falcón, Luis Torres Jiménez, Carlos Torres Zamora, José Reyes García, Diego Ocampo González, Abel Ramos Jiménez y Braulio Cruz Joya. A esa lista se añaden los nombres de Jesús Rangel Romero, Enrique Meza y su hijo, conocido bajo el alias de ‘Kikín’. Han sido sus deudos y no las autoridades mexicanas las que han revelado sus identidades y los han preservado del olvido.

Entretanto, la caída de Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, no ha impedido que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) siga controlando amplias zonas en el estado homónimo, mientras el Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum anuncia incautaciones históricas de narcóticos y la detención de decenas de personas implicadas en el narcotráfico trasnacional.

Tampoco han cesado los bombardeos estadounidenses ni los señalamientos periódicos del Presidente Donald Trump, acerca del control territorial de las organizaciones delictivas en México, que invoca como justificación para ataques armados sobre los que pesan grandes opacidades y cuestionamientos.

“Cada narcoterrorista abatido durante las operaciones del Comando Sur era un miembro afiliado de una Organización Terrorista Designada que transportaba activamente material ilícito a lo largo de rutas de tráfico conocidas en aguas internacionales”, aseveró un portavoz del Comando Sur al ser preguntado por Los Angeles Times sobre el incidente que involucró a los pescadores de La Cruz de Huanacaxtle. No aclaró si la gasolina constituía una sustancia cuyo tráfico ilegal comprometiera la seguridad nacional de EEUU.

En el pueblo jalisciense lo tienen más claro: “No llevaban armas, no llevaban drogas, solo gasolina. Lo que hicieron fue ilegal, sí. Pero eso no los convierte en terroristas”, declaró un pescador, que reconoció tener miedo de ser el próximo blanco de un misil estadounidense pese a que, dijo, solamente se dedica a pescar atún, tiburones y otros peces de aguas abiertas.

El 28 de octubre de 2025, la Secretaría de Marina de México (Semar) confirmó que emprendió una operación de búsqueda y rescate a más de 400 millas al suroeste de Acapulco (830 km) de un superviviente tras una solicitud de Guardia Costera de Estados Unidos que destruyó cuatro narco-lanchas con un saldo de 14 muertos en aguas del Pacífico.

“En cumplimiento del Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS) y tras la solicitud de Guardia Costera de EEUU, la Armada de México atiende una operación de búsqueda y rescate marítimo a más de 400 millas al suroeste de Acapulco (830 km) con el objeto de salvaguardar la vida humana en la mar.

“Esta operación se realiza con un buque patrulla oceánica y un avión de patrulla marítima”, indicó la Semar en su cuenta oficial de X, el 28 de octubre de 2025.

Esta operación de búsqueda y rescate, precisó la Semar, se mantiene activa a partir del reporte recibido por la Guardia Costera de Estados Unidos, sin que exista mayor información de la persona reportada.

“Derivado de las declaraciones del Secretario de Guerra ( Pete Hegseth) de ese país, se tiene conocimiento que citado náufrago corresponde a un tripulante de una de las embarcaciones referidas por dicho funcionario.

“La Marina continúa con la búsqueda y refrenda su compromiso con la salvaguarda de la vida humana en la mar”, señaló la Semar.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció que el Ejército de Estados Unidos llevó a cabo tres ataques el lunes en aguas del Pacífico contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas, dejando 14 muertos y un sobreviviente que autoridades mexicanas buscarían para ser entregado a autoridades norteamericanas.

El anuncio marca un punto en el ritmo de los ataques, que comenzaron a principios de septiembre y ocurrían con semanas de diferencia. Esta fue la primera vez que se anunciaron múltiples ataques en un solo día.

Hegseth afirmó que las autoridades mexicanas de búsqueda y rescate “asumieron la responsabilidad de coordinar el rescate” del único sobreviviente, pero no especificó si esa persona permanecería bajo su custodia o sería entregada a Estados Unidos.

En un ataque a principios de octubre que dejó dos sobrevivientes, el Ejército estadounidense los rescató y posteriormente los repatrió a Colombia y Ecuador.

Hegseth publicó un video de unos 30 segundos, en el que parecían verse dos embarcaciones muy juntas en el agua antes de explotar.

Otra parte del video muestra a una lancha moviéndose en aguas del Pacífico y luego explota.

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