Agencias/Ciudad de México.- La deuda del país centroamericano favorable al bitcóin, El Salvador, se está viendo fuertemente golpeada en el mercado de bonos a medida que una obligación de 800 millones de dólares cae a mínimos históricos.

Los inversionistas enviaron los bonos extranjeros con vencimiento en enero de 2023 a 73 centavos por dólar estadounidense, una señal del creciente escepticismo sobre la capacidad de la Administración del presidente Nayib Bukele de mantenerse al día en el pago de la deuda. La mayoría de los bonos a más largo plazo se negocian aun con mayores descuentos, por debajo de los 40 centavos.

Las pérdidas en el mercado ilíquido de la deuda de los mercados frontera llegaron incluso cuando el bitcóin se recuperaba y se negociaba justo por encima de los 30,000 dólares después de una racha bajista de siete semanas. Bukele ha gastado alrededor de 105 millones de dólares en la compra del token desde que lo convirtió en moneda de curso legal en septiembre, según sus anuncios en Twitter. El Gobierno no publica datos sobre sus tenencias de bitcoines.

“El bitcóin es más sustancia que forma, sin una contribución real a los flujos externos o de inversión”, dijo Siobhan Morden, jefa de estrategia de renta fija de América Latina en Amherst Pierpont.

Morden señala la falta de planes de financiamiento a mediano plazo para el soberano, que ha tenido dificultades para vender 1,000 millones de dólares en bonos volcán vinculados al bitcóin durante más de cinco meses.

El hecho de que los bonos a más largo plazo se negocien en un nivel de riesgo aún mayor sugiere que los inversionistas están apostando por el peor de los escenarios, el de un próximo default combinado con valores de baja recuperación. Morden espera que el Gobierno pueda salir del paso por ahora, pero un repunte material en los instrumentos del país requiere disciplina fiscal o una recompensa por su gran apuesta al bitcóin, y ninguno de los dos escenarios parece probable.

El Salvador debe pagar a los tenedores de bonos 329 millones de dólares en intereses este año, siendo julio el mes con mayor cantidad de pagos. La nación tenía 3,400 millones de dólares en reservas en abril, según el banco central. La nación también estaba en negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para obtener un instrumento ampliado de fondos, pero las negociaciones se estancaron después de que Bukele adoptara la criptomoneda como moneda de curso legal.

Al riesgo asociado al bitcoin se suma el efecto que han tenido las medidas de Bukele para centralizar el poder -desde la destitución de todos los altos jueces del tribunal supremo hasta la autorización para buscar la reelección inmediata a pesar de los límites constitucionales del mandato-, un cóctel que ha llevado a los inversores a exigir mayores rendimientos para invertir en bonos de El Salvador. Hasta el miércoles, pedían una prima récord de 2,445 puntos básicos sobre los bonos del Tesoro de EEUU.

Este año, la deuda soberana de la nación está entre las peores del mundo según un índice de Bloomberg, superando solo a los bonos de Ucrania y de Bielorrusia. El rendimiento adicional exigido por los administradores de dinero para mantener las notas de El Salvador sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos se ha ampliado a más de 26 puntos porcentuales, según datos de JPMorgan Chase & Co., muy por encima del umbral de riesgo.

Si el precio del bitcoin no remonta y al final el país centroamericano no lleva a cabo la emisión de los bonos respaldados por bitcoin, otra de las opciones de financiación que tiene El Salvador pasa por recurrir al Banco Centroamericano de Integración Económica y al Banco de Desarrollo de América Latina. Otra alternativa es nacionalizar el fondo de pensiones del país para cubrir el déficit fiscal, mediante la transferencia de los ahorros públicos a una cuenta del gobierno.

No obstante, de continuar con la política actual, una reestructuración de la deuda de El Salvador parece “inevitable”, señala Polina Kurdyavko, directora de mercados emergentes de BlueBay Asset Management. “La deuda del país podría ser sostenible con el programa del FMI adecuado. Pero tienen que actuar ahora”.

En general los bonos salvadoreños se negocian entre 0.34 y 0.43 dólares, excepto el que vence en enero, que está a 0.75 dólares, reflejo del cauto optimismo de que el país pueda hacer frente a ese pago. Según datos de S&P Global, el coste de asegurar a los inversores contra un impago soberano salvadoreño en los próximos cinco años alcanzó su nivel más alto desde 2020 el pasado miércoles.

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