Agencias, Ciudad de México.- Valladolid, el equipo propiedad del exdelantero brasileño Ronaldo, descendió en la liga española tras perder 5-1 el jueves ante el Real Betis.

El Real Valladolid es matemáticamente equipo de Segunda División tras caer 5-1 ante el Betis en la 33ª jornada, a cinco para el final de la temporada; con lo que consuma su tercer descenso desde 2021.

El equipo blanquivioleta, que lleva seis derrotas seguidas, es colista de Primera con 16 puntos, mientras que el Alavés, que marca la salvación, tiene 34; o sea, que está a 18 con solo 15 en juego. Además, es el equipo que más goles ha concedido y menos ha anotado.

El Valladolid ha conseguido solo un punto de los últimos 42 en juego y, de seguir así, se podría convertir en el peor equipo del siglo XXI en la máxima categoría del fútbol español. Un ranking que encabezan tres equipos: el Córdoba en la 2014/15, el Granada de la 2016/17 y el Málaga de la 2017/18 lograron tan solo 20 puntos.

La entidad presidida por Ronaldo ha tenido esta campaña tres entrenadores, que no han conseguido enderezar el rumbo del equipo. Empezó con el uruguayo Paulo Pezzolano, que había logrado el ascenso y se mantuvo hasta la 15ª jornada. Luego tomó los mandos de el argentino Diego Cocca, aunque solo estuvo siete jornadas. Y con el equipo ya sentenciado ha llevado las riendas del equipo Álvaro Rubio.

Uno de los capítulos más lamentables ocurrió en la 30ª jornada en el estadio José Zorrilla cuando Luis Pérez y Juan Miguel Latasa tuvieron un tenso cruce de palabras y el primero llegó a intentar agredir a su compañero en el banquillo en pleno partido contra el Getafe, que goléo al equipo de Pucela.

El Valladolid es uno de los clubes que más ha oscilado entre Primera y Segunda División en su historia, aunque esta tendencia de club ascensor se ha acentuado en las últimas cinco temporadas en las que ha alternado de forma consecutiva tres relegaciones y dos promociones.

Es el tercer descenso en siete años para Valladolid desde que fue adquirido por Ronaldo, quien, según se informa, está negociando la venta del club. El astro brasileño ha sido fuertemente criticado por los aficionados de Valladolid, quienes dicen que ha estado ausente y no presta suficiente atención al club.

Valladolid, que ocupa el último lugar de la clasificación, ha perdido 13 de sus últimos 14 partidos y su diferencial de goles es de menos 57.

“No podemos poner excusas. No jugamos al nivel de la primera división”, indicó el entrenador Álvaro Rubio. “Tenemos que asumir la responsabilidad y aceptar que no hicimos las cosas bien. Tenemos que intentar levantarnos y terminar la temporada con dignidad”.

Valladolid también descendió después de la temporada 2020-21 y tras la campaña 2022-23. Regresó inmediatamente a la primera división en ambas ocasiones.

Isco fue uno de los goleadores para el Betis, que se movió al quinto lugar con su segunda victoria consecutiva.

Mientras el equipo zozobraba sobre el campo, las miradas apuntaban a la directiva. Más concretamente, a Ronaldo Nazario. El astro brasileño vivía, cada vez que iba al José Zorrilla, que eran pocas, pitadas, pancartas y hasta cánticos en su contra. El propio presidente de la entidad había sido declarado persona non grata por su propia afición.

En 2018 el Valladolid pasó a ser mayoritariamente de O Fenómeno. Lo que en un principio comenzaba como una aventura apasionante para el club terminó en pesadilla: cinco años al mando y tres descensos a sus espaldas. Se esperaba inversión, no la hubo; se esperaba internalización, no la hubo; se esperaba implicación, ni rastro. Un desastre.

Como ejemplo de su gestión: mientras el Valladolid peleaba contra un rival directo como lo era el Getafe, Ronaldo retransmitía en su canal de Twitch un partido de tenis que él mismo estaba jugando. A todos los niveles, algo insólito. Además, una semana después terminaría destituyendo a Pezzolano.

En la grada del José Zorrilla recogieron el guante del brasileño. Durante los partidos comenzaron a simular un partido de tenis con dos raquetas enormes y una red en medio. La relación llegó al punto de la ruptura total.

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Ronaldo se convirtió en una persona despegada del club. Con una venta que nunca termina de llegar a buen puerto, porque nadie ofrece, ni parece que ofrecerá, la cifra que tiene en mente en brasileño. Por si fuera poco, Ronaldo optó por hacer carrera fuera de España. Pasó de presidente del Valladolid a postularse para presidir la CBF. Tras varias semanas de desconcierto, él mismo se descartó de la carrera.

Un último apunte del presidente sudamericano. En mitad de marzo optó por fichar a un lateral brasileño que llevaba casi un año sin jugar. Henrique Silva, tras dejar el Lyon, se pasó más de 10 meses en paro hasta que recibió la oferta de su compatriota. Movimiento más que cuestionable que levantó sospechas en Valladolid.

Para continuar con los incendios volvemos al inicio de temporada. Después de ascender, el Valladolid se desprendió de varios futbolistas clave esta temporada. Boyomo, central de futuro y parte del éxito del equipo, vendido a Osasuna por cinco millones de euros (ganga total); Biuk, extremo croata, salió al Hadjuk Split; Meseguer, rumbo al Racing de Santander; Monchu, al Aris de Salónica; Tárrega, de vuelta al Valencia al encontrarse cedido.

Subir de categoría para bajar de calidad en la plantilla. Con esa premisa comenzó mal la temporada. La inversión no existió este año, porque Ronaldo espera una oferta para salir con el menor agujero económico posible.

Por este motivo se cerró a Diego Cocca como sustituto de Pezzolano. “Acepté porque hay buen equipo”, dijo el argentino al ser cazado por Relevo en el aeropuerto de Madrid. Duró ocho partidos. Todos ellos, con el equipo siendo colista. El Valladolid era ya un equipo sin vida que la directiva dejó ir, por eso ni gastaron en traer un tercer técnico que pudiera revertir la situación. Se puso a Álvaro Rubio, entrenador del Valladolid Promesas, como cabeza de turco. Lógicamente, no lo logró.

Otro matiz de este año aciago. Raúl Moro, con diferencia, el futbolista más destacado de la plantilla junto a Karl Hein (cedido del Arsenal), estuvo muy cerca de salir del club. Su salida al Ajax era muy cercana en invierno, pero una lesión hizo que dicho movimiento no llegase al plano contractual.

Con el mercado invernal cerrado, ya entrados en febrero, el Valladolid entregó a Raúl Moro el premio al jugador de enero, cuando había estado lesionado tres semanas del mes. Así estaban las cosas en el equipo.

Los futbolistas ya comenzaron a desconectar de la situación. Algunos, debido a la frustración acumulada, otros por la ansiedad, pero el grupo se desmembró. El primer aviso fue una pelea tras caer 5-1 contra el Villarreal en La Cerámica.

Ese febrero, Amallah entró al vestuario recriminando cosas a compañeros y Luis Pérez y Javi Sánchez se enfrentaron a él llegando a las manos. El siguiente paso, esta vez a los ojos de todo el mundo, fue la escena entre Latasa y el propio Luis Pérez en el banquillo.

El fichaje más caro en la historia del Valladolid recriminó los comentarios del lateral y se enzarzaron en una pelea que acabó en un puñetazo que ni Cömert pudo detener.

Luis Pérez pidió a Latasa que se callara en varias ocasiones, porque estaba haciendo comentarios negativos sobre la situación de equipo.

El canterano del Real Madrid fue tajante: “Tú cállate Luis, anda. Que estás para hablar, máquina”. Ahí salto la chispa y el defensa propinó un puñetazo al delantero delante de todo el mundo.

Los dos fueron expedientados y pidieron perdón públicamente. Hasta el propio entrenador confirmó que no los pondría en la misma alineación para no generar un conflicto aún mayor. Algo que ha cambiado en el partido contra el Betis.

Álvaro Rubio tomó decisión diferente, pero no pudo evitar el descalabro de un equipo que estaba en la UCI hasta antes de ascender a Primera División.

El miedo de bajar y no volver es el mayor drama en el fútbol. El descenso es una sombra que acecha a la zona baja de la tabla y que amenaza con tragarse a tres equipos por temporada.

Este año Elche, Espanyol y Valladolid han sido las víctimas de ese temido destino. Ahora, con la mirada en la Segunda División, empiezan a luchar para volver.

Esta historia no es nueva para el Valladolid, por el contrario, es un especialista en el tema. En lo que va de siglo, el Pucela ha descendido en cinco ocasiones y ha regresado tras las cuatro previas.

Primero fue en la 2003/04 y tras tres temporadas lograron volver. Luego fue en la 2009/10 y estuvieron dos años fuera de Primera.

En la 2013/14 cayeron nuevamente y tardaron cuatro temporadas en conseguir el ascenso. Y cayeron en la 2020/21 en la que solo estuvieron un año fuera de la máxima categoría. Ahora, tras la 2022/23, el Valladolid vuelve a Segunda.

El Real Valladolid, uno de los clubes más queridos y representativos del fútbol español, celebra 97 años de historia.

A lo largo de las décadas, el equipo ha vivido una serie de altibajos, alternando entre la Primera y la Segunda División en una historia de constantes idas y venidas.

En los últimos años, el club pucelano ha ido alternando temporadas en ambas categorías, lo que refleja la falta de estabilidad en un proyecto deportivo con gran potencial, respaldado por una importante masa social.

Con 47 temporadas en Primera División, el Real Valladolid podría considerarse uno de los clásicos de LALIGA. Sin embargo, en las últimas tres décadas, el club no ha logrado estabilizarse en la élite del fútbol español, sufriendo varios descensos a la Segunda División.

A pesar de contar con más de una decena de temporadas en Primera que en Segunda (38 en total), el Valladolid podría enfrentar su nuevo descenso a LALIGA Hypermotion en una temporada 2024 marcada por la inestabilidad tanto deportiva como extradeportiva en la jornada 33 del campeonato.

Hasta ahora, el club pucelano ha descendido en nueve ocasiones desde la Primera División del fútbol español a la Segunda División.

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