Agencias/Ciudad de México.- El Ministerio de Salud brasileño anunció que ha detectado 41 casos de covid-19 entre jugadores, miembros de las delegaciones y personal que trabaja directamente con la Copa América, que comenzó en el país el domingo.

Hasta el momento se han descubierto casos de coronavirus en las delegaciones de Venezuela, Colombia, Bolivia y Perú.

Según la cartera, de los 41 contagiados, 31 casos corresponden a jugadores y miembros de las selecciones de fútbol y otros 10 a personal contratado en Brasilia para el evento, y todos fueron aislados en un hotel en la capital del país.

El ministerio no dio detalles sobre los nuevos casos confirmados, pero el sábado, 12 miembros de la delegación de Venezuela, entre ellos ocho jugadores, dieron positivo en la primera prueba clínica obligatoria a la que fueron sometidos al llegar a Brasil.

La Vinotinto tuvo que inaugurar el torneo sin su “fuerza máxima” lo que le costó ser derrotado 3-0 por Brasil en el debut.

Horas después, ese mismo día, la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) confirmó que tres futbolistas y un integrante del cuerpo técnico habían dado positivo para el virus, y este lunes fue confirmado otro caso en la delegación de Perú registrado antes de viajar a Brasil.

No obstante, los 24 jugadores elegidos por el venezolano César Farías para enfrentar a Paraguay en el debut de Bolivia en la Copa América dieron negativo en la prueba de la covid-19 requerida por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) antes del encuentro.

De acuerdo con el comunicado divulgado por la cartera de Salud, hasta el momento se han realizado 2,927 pruebas de RT-PCR para el campeonato -incluyendo en algunos casos más de una a la misma persona-, de los cuales el 1.40 % resultaron positivos.

Brasil, uno de los países más azotados por la pandemia ya suma más de 488,000 muertes por covid-19 y 17.4 millones de casos confirmados.

Eslogan de Copa América contrasta con ambiente frío

El eslogan de la CONMEBOL para promocionar la Copa América es “Vibra el continente”. La frase cobró un sentido casi irónico el lunes por la tarde en Río de Janeiro.

A pocos minutos de que llegaran las selecciones de Argentina y de Chile para disputar la primera fecha de la Copa América, afuera del Estadio Olímpico Nilton Santos, conocido como Engenhão, apenas un puñado de curiosos caminaba con la mirada atenta al estadio.

El equipo liderado por Lionel Messi y la albirroja de Arturo Vidal debutaron con un empate 1-1 en un gigante con capacidad para más de 46.000 espectadores, vacío por las restricciones en medio de la pandemia. La atmósfera fría dentro del estadio y en las inmediaciones —donde no hay publicidad ni carteles alusivos al torneo—, refleja lo que sucede en Brasil, donde el torneo despierta por ahora más discusiones políticas que futbolísticas.

“Creo que no debería haber Copa América porque puede esparcir todavía más la enfermedad (COVID-19)”, dijo a The Associated Press Cleyton Lima, de 19 años, quien caminaba frente a uno de los principales portones de acceso al estadio, habitual casa del Botafogo.

Lima dijo que no había visto el debut de la selección brasileña el domingo frente a Venezuela, pero lamentó tener a Messi cerca y no poder ver el partido en el Nilton Santos.

“Quería estar ahí dentro”, manifestó.

Seguramente se sintió más frustrado después. Messi prodigó un zurdazo combado de tiro libre, digno de una videogalería con sus mejores goles para poner adelante a Argentina en el primer tiempo. En el complemento, Eduardo Vargas igualó, aprovechando un rebote tras un penal errado.

La Copa América transcurre sin público y en una sede alterna. Brasil accedió a realizarla con apenas dos semanas de preparación, luego que Colombia y Argentina quedaron descartadas como coanfitrionas.

Desde dentro y fuera han surgido críticas a la realización del certamen en un país que ha confirmado 487.000 fallecidos por COVID-19 la segunda mayor cantidad en el mundo. El presidente brasileño Jair Bolsonaro, quien se ha negado al cierre de actividades económicas por la pandemia, respaldó que el certamen fuera acogido por su nación.

Los organizadores musicalizaron el ambiente con reggaetón dentro del Nilton Santos para acompañar el calentamiento de los planteles, buscando generar un clima que no aparecía en la tarde de Río. Con poco entusiasmo, Pibe, la mascota oficial de torneo, daba pequeños saltos y agitaba sus brazos cerca del círculo central.

Ocupaban la platea apenas periodistas acreditados, que para acceder al estadio debieron pasar por controles de temperatura y exámenes PCR para COVID-19.

La CONMEBOL homenajeó a Diego Maradona antes del inicio del partido con un show audiovisual.

La organización preparó un clip de repaso de la vida del ídolo argentino, fallecido a sus 60 años en noviembre pasado. Entre otras imágenes, para la transmisión televisiva la organización proyectó sobre el campo de juego del Nilton Santos el memorable gol de Maradona a Inglaterra en la Copa del Mundo de México 1986, con el relato de Víctor Hugo Morales.

Hubo más artilugios para intentar romper con la falta de efusividad en la tarde-noche de Río. Mientras se desarrolló el partido, el sonido del estadio acompañó las ocasiones de Chile y Argentina con un permanente ruido de ambiente típico de estadio grabado. Fue un intento de reproducir artificialmente la atmósfera de un partido a estadio lleno, que conseguía tapar los gritos de los protagonistas y las indicaciones de los bancos.

Luiz Fernando Rocha, de 32 años, grababa video con su celular a través de las rejas de un portón por donde ingresaron más tarde los ómnibus de las dos selecciones.

“En Brasil la gente está molesta con la Copa, pero a mí me gusta. No hay hinchas, entonces no veo ningún problema. Este partido estaría lleno de gente, con comercios afuera funcionado, pero todavía estamos en una situación muy mala por el virus”, se lamentó Rocha.

“Sería increíble ver a Messi y a Vidal jugando en mi país… al menos los veré por televisión”, aseguró. “Esto no es realmente una fiesta.”

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