Disfrutar de esta bebida puede convertirse en un ritual que aporta bienestar cuando se toma con medida y acompañado de hábitos saludables

Agencias/Ciudad de México.- El café es una bebida que forma parte de la rutina de millones de personas alrededor del mundo. Lo tomamos al despertar, para acompañar una plática, para estudiar o simplemente para darnos energía a lo largo del día. Su aroma y su sabor lo convierten en un hábito cotidiano, y aunque lo tomamos casi sin pensarlo, pocas veces nos preguntamos cómo actúa en el cuerpo.

El café es una bebida obtenida de semillas tostadas, ricas en compuestos que le dan su característico sabor y aroma. Su compuesto principal es la cafeína, un compuesto natural que actúa como estimulante del sistema nervioso. Por eso nos ayuda a mantenernos despiertos, mejora la concentración y nos mantiene activos. Aunque es importante saber que no todo mundo reacciona igual, hay personas más sensibles que pueden sentir palpitaciones, nerviosismo, dolor de estómago o dificultad para dormir. Además, la cafeína no solo está en el café, también la podemos encontrar en algunos tés, chocolates, refrescos y, en mayor cantidad, en las bebidas energéticas. Por eso, a veces no nos damos cuenta de cuánto consumimos a lo largo del día.

La cantidad de cafeína en una taza puede variar: un café americano puede tener alrededor de 80 a 100 mg, mientras que un espresso suele tener entre 60 y 80 mg. En cambio, las bebidas energéticas pueden tener hasta el doble o triple de cafeína, además de azúcar. Aunque el café por sí solo no aporta calorías, la verdad es que la forma en que lo preparamos cambia mucho su impacto en la salud. Cuando le agregamos azúcar, jarabes, crema batida, leche o toppings, se convierte en una bebida calórica que puede contribuir al aumento de peso. Por eso, si queremos disfrutarlo de manera saludable, elige preparaciones sin endulzantes extras.

Durante años, la ciencia ha estudiado el café y sus efectos en la salud. Se ha observado que quienes toman café regularmente tienden a tener menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e incluso menor riesgo de mortalidad. Estos posibles beneficios podrían deberse a que el café contiene antioxidantes, que ayudan a proteger a las células del estrés diario. De acuerdo con la FDA, la Agencia de Administración de Alimentos y Medicamentos, se recomienda consumir hasta 400 mg de cafeína al día en un adulto sano, lo que equivale aproximadamente a un máximo de 4 tazas de café al día. Incluso durante el embarazo es posible disfrutarlo, las guías internacionales sugieren no pasar de 200 mg diarios, lo que equivale a una taza al día.

Esto permite disfrutar el café sin riesgo para la mamá o el bebé, siempre que no se sumen demasiadas fuentes de cafeína. Si bien el café puede formar parte de un estilo de vida saludable, también es importante considerar la hora en la que lo tomamos para evitar que afecte el sueño. Una recomendación es no consumirlo entre seis y ocho horas antes de dormir, ya que la cafeína permanece en el cuerpo más tiempo.

Al final, disfrutar del café puede convertirse en un ritual que aporta bienestar cuando se toma con medida y acompañado de hábitos saludables. Para aprovechar realmente sus beneficios, conviene elegirlo sencillo, como café americano, ya sea caliente o frío, y evitar añadir azúcar. Tampoco olvides tu consumo diario de agua; una buena hidratación ayuda al cuerpo a procesar mejor la cafeína. Así que, la próxima vez que disfrutes una taza, hazlo con calma, sabiendo que, en la cantidad adecuada y dentro de un estilo de vida equilibrado, el café puede ser un aliado en tu día a día y un pequeño instante de placer en la rutina. Si lo eliges con conciencia, puede acompañarte sin afectar tu descanso y darte ese toque reconfortante que muchos buscamos cada mañana.

Texto/Mtra-Delia Guadalupe Estrada Palafox
Directora del Departamento Académico de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).
delia.estrada@edu.uag.mx

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