Redacción

Barcelona, España, 19 enero 2017.-Le bastó un penal anotado por Neymar y un extraordinario esfuerzo defensivo para lograr tan ventajoso resultado dentro de un duelo que decepcionó por su falta de espectáculo.

Fue un encuentro sin ocasiones y prácticamente sin jugadas para el recuerdo, aunque sumamente gozoso para un Barcelona que defenderá su renta la próxima semana en el Camp Nou para pasar de ronda en el torneo.

El partido resultó mucho más áspero de lo esperado. El Barcelona antepuso la seriedad a la imaginación, y jugó sin riesgos. Por su parte, la Real Sociedad acusó un exceso de motivación, de adrenalina, y perdió más pases de lo que figura en su código. El conjunto azulgrana ganó con su versión más física.

La música la puso Neymar

Suena la música y pocos saben acompañar la melodía como un brasileño. Que se lo digan a Neymar. El delantero del Barcelona puso la nota diferencial, entre tanto tambor, y decantó la eliminatoria del lado azulgrana. Provocó y ejecutó un penalti, terminó con una maldición que duraba diez años y se fue con la música a otra parte.

Un sonido celestial a oídos de Luis Enrique y los suyos. Anoeta se había convertido en territorio prohibido. Pero el Barça puso fin al hechizo, aguó la fiesta donostiarra y dio un paso de gigante hacia las semifinales de Copa. Difícil encontrar un momento más oportuno para romper la dinámica que había convertido cada visita a San Sebastián en un verdadero suplicio.

El Barça fue todo lo que no se vio en la visita de liga, y en muchas otras. Intenso, aplicado en la presión, igualó en intensidad al rival en la recuperación y la calidad azulgrana acabó imponiéndose. Porque cuando los de Luis Enrique trabajan sin balón, el resultado es claramente otro. La calidad, la pegada, el desequilibrio en los metros finales se presupone. Lo otro no es innato, se trabaja, y se demuestra.

El partido avanzó a lomos de esa solidaridad defensiva. Esa guerra marcó un primer tiempo sin apenas ocasiones, con apariciones fugaces de Messi y una estelar de Neymar. El argentino lanzó un contragolpe que frenó en seco al pisar el área. Aritz picó en la trampa del brasileño y el balón se fue a los once metros. Ahí, como sucede últimamente, Messi cedió galones y su compañero correspondió al gesto.

La concentración de los azulgrana absorbió el juego de una Real que apenas inquietó a Cillessen. Un disparo desde la frontal de Illarramendi y un cabezazo de Raúl Navas fueron los únicos avisos del equipo de Eusebio, espeso y neutralizado por completo.

Todo esa disposición se desmoronó tras el descanso. Se quedó Iniesta por unas molestias en vestuarios y, casualidad o no, el Barça perdió el control del partido. Retrasó la presión y la Real encontró un pequeño motivo para creer. El partido se convirtió en una montaña rusa con idas y venidas. A ella se subió Neymar, que pudo dar el golpe de gracia a los de Eusebio en dos acciones que resolvió sin acierto. También se montó la Real Sociedad, que pudo confirmar la rebelión con un centrochut de Yuri que no acabó en gol de milagro.

Sonaban tambores de guerra en Anoeta pero supo el Barça dirigir la orquesta con templanza y seguridad. Tanto que no le importó que González González no señalara dos posibles penaltis, uno sobre Neymar y otro por mano de Raúl Navas. Sí se aferró a la polémica la Real, que reclamó dos posibles expulsiones de Messi y Neymar en dos jugadas al límite cuando ya tenían una cartulina. No era la guerra del Barça. Cuando el fútbol aparece, las quejas no son necesarias. Y en Anoeta, esta vez, el Barça sí respondió a las exigencias que reclama una visita como la de San Sebastián. (Con información de agencias).

Comentarios desactivados en Barcelona vence a la Real Sociedad en la Copa del Rey; Neymar el héroe