Por Erick Olivera Méndez/Ciudad de México.- El Banco Mundial se muestra optimista en algunas de sus proyecciones económicas para 2023, sobre todo en lo referente a la producción agrícola y en los datos de crecimiento en los países de renta baja, en donde prevé un crecimiento por encima del 5 por ciento, aunque augura un freno en el consumo interno.
Las previsiones de los analistas del Banco Mundial sostienen que este año habrá una reducción del 5 por ciento en los precios de los productos agrícolas, debido a que bajarán los costos del fertilizante y de otros insumos para la producción global, un hecho que ha mejorado las perspectivas desde que la guerra de Ucrania elevó los precios de los insumos para la producción agrícola.
Los análisis de perspectiva económica no excluyen el dato de que los precios de los productos del sector agroalimentario seguirán muy por encima de los precios que tenían antes de la pandemia de covid-19.
El informe del Banco Mundial sostiene que no obstante lo elevado de los precios en los productos básicos, se ha experimentado una reducción a principios de año debido a una ralentización del crecimiento global de la economía y a los signos de una inminente recesión, lo que mantiene en riesgo la capacidad de producción de alimentos en el mundo.
El Banco Mundial ha sido muy insistente en sus reportes sobre los riesgos que representa la inseguridad alimentaria en las economías subdesarrolladas, incluso en los mercados emergentes, y ha alertado sobre los enormes riesgos que representan para la producción agroalimentaria la crisis del medio ambiente, las restricciones del comercio y las guerras.
En su más reciente reporte, los analistas del Banco Mundial prevén que las economías en los países de renta baja experimenten un crecimiento del 5.1 por ciento en 2023, una cifra que no alcanzará para detonar el consumo interno debido a los altos niveles de inflación y la consecuente política de los bancos centrales de altas tasas de interés, aunado a problemas de gestión de su deuda pública.
Perspectivas de la economía mundial, el más reciente informe de los analistas del Banco Mundial, prevé que el crecimiento en 2023 sea de 1.7 por ciento y 2.7 por ciento en 2024. Los cuatro jinetes del apocalipsis de este bajo crecimiento son “la elevada inflación, las altas tasas de interés, la baja en la inversión y las perturbaciones de la guerra”.
El Banco Mundial subraya en su informe que los precios de los productos agrícolas de exportación como los cereales se han mantenido sin cambios relevantes desde diciembre de 2022, un dato que augura un regreso lento pero constante a los precios que estos productos tenían antes de la pandemia.
De acuerdo con los índices de exportación, este rubro cerró el año con un crecimiento del 1 por ciento. Los costos del trigo y el maíz bajaron entre dos y uno por ciento comparado con los costos de diciembre de 2022, aunque continúan entre 8 y 13 por ciento más caros que en 2021.
Las previsiones del Banco Mundial, no obstante cierto optimismo impreso en su informe sobre las perspectivas económicas globales, refleja los estragos que provocaron la pandemia de covid-19 y la guerra de Ucrania, dos imprevistos que se sumaron a la crisis ambiental, provocando un freno en la economía mundial y una dinámica de escasez de insumos, inflación y altas tasas de interés que aún no es posible superar.


















