Agencias / InsurgentePress, Ciudad de México.- Un estudio del Observatorio Europeo Austral (ESO, por sus siglas en inglés), publicado este miércoles en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, da un paso más para la comprensión del origen de la vida en nuestro planeta poniendo al fósforo como elemento central del análisis.

El fósforo es uno de los elementos esenciales para la vida. Está presente en el ADN y participa en la construcción de membranas celulares. Una nueva investigación explica cómo este ladrillo básico de la vida podía haber llegado a la Tierra.

“La vida apareció en la tierra hace aproximadamente 4,000 millones de años, pero todavía hoy no conocemos los procesos que la hicieron posible”, dice Revilla. La investigación que dirigió aprovechó las capacidades de la instalación ALMA, el mayor observatorio astronómico del mundo -situado en el desierto chileno de Atacama- y de la sonda Rosseta de la Agencia Espacial Europea, y muestra por primera vez donde se forman las moléculas que contienen fósforo.

Combinando las capacidades de la instalación ALMA en Chile y del espectrómetro Rosina a bordo de la sonda Rosetta, de la Agencia Espacial Europea (ESO, por sus siglas en inglés), los astrónomos rastrearon el viaje del fósforo desde las regiones de formación de estrellas hasta los cometas.

La investigación permitió identificar dónde se forman algunas moléculas portadoras de fósforo, como el monóxido de fósforo. Las observaciones de ALMA mostraron que las moléculas portadoras de fósforo aparecen a medida que se forman las estrellas masivas.

“El fósforo es esencial para la vida tal y como la conocemos. Dado que es muy probable que los cometas proporcionaran grandes cantidades de compuestos orgánicos a la Tierra, el monóxido de fósforo detectado en el cometa 67P puede fortalecer el vínculo entre los cometas y la vida en la Tierra”, comentó Kathrin Altwegg, investigadora principal de Rosina.

Los flujos de gas que emanan de las estrellas masivas jóvenes abren cavidades en las nubes interestelares. En las paredes de esas cavidades, se forma el monóxido de fósforo a través de choques y radiación de la estrella que está naciendo.

El monóxido de fósforo puede congelarse y quedar atrapado en los granos de polvo helados que permanecen alrededor de la nueva estrella. Esos granos de polvo se unen para formar guijarros, rocas y, finalmente, cometas que se convierten en transportadores de monóxido de fósforo.

Los descubrimientos del equipo de ALMA hicieron a los científicos del proyecto Rosina reconsiderar los datos sobre el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. Resultó que contenía el monóxido de fósforo.

Con las estrellas masivas

Las observaciones de ALMA mostraron que las moléculas portadoras de fósforo se crean a medida que se forman estrellas masivas.

Los flujos de gas que emanan de las estrellas masivas jóvenes abren cavidades en las nubes interestelares.

En las paredes de esas cavidades, se forman moléculas que contienen fósforo a través de la acción combinada de choques y radiación de la estrella que está naciendo.

Los astrónomos también han demostrado que el monóxido de fósforo es la molécula portadora de fósforo más abundante en las paredes de la cavidad.

Tras buscar esta molécula en las regiones de formación estelar, el equipo europeo pasó a un objeto del Sistema Solar: el ahora famoso cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. La idea era seguir el rastro de estos compuestos portadores de fósforo.

Si las paredes de la cavidad colapsan para formar una estrella (en concreto una menos masiva, como el Sol), el monóxido de fósforo puede congelarse y quedar atrapado en los granos de polvo helados que permanecen alrededor de la nueva estrella.

Incluso antes de que la estrella esté completamente formada, esos granos de polvo se unen para formar guijarros, rocas y, en última instancia, cometas, que se convierten en transportadores de monóxido de fósforo.

ROSINA, que proviene de Rosetta Orbiter Spectrometer for Ion and Neutral Analysis (espectrómetro orbital de Rosetta para el análisis iónico y neutral), recopiló datos de 67P durante dos años mientras Rosetta orbitaba el cometa.

Anteriormente, equipos de astrónomos ya habían encontrado indicios de fósforo en los datos de ROSINA, pero no sabían qué molécula lo había llevado hasta allí.

Kathrin Altwegg, investigadora principal de Rosina y una de las autoras del nuevo estudio, explica: “dije que el monóxido de fósforo sería un candidato muy probable, así que volví a nuestros datos y ¡allí estaba!”

Creación de moléculas

Esta primera detección de monóxido de fósforo en un cometa ayuda a los astrónomos a establecer una conexión entre las regiones de formación de estrellas, donde se crea la molécula, hasta la Tierra.

“La combinación de los datos ALMA y ROSINA ha revelado una especie de hilo químico durante todo el proceso de formación estelar en el que el monóxido de fósforo juega el papel principal”, afirma Rivilla, investigador del Observatorio Astrofísico Arcetri del INAF (Instituto Nacional de Astrofísica de Italia).

“El fósforo es esencial para la vida tal y como la conocemos”, añade Altwegg. “Dado que es muy probable que los cometas proporcionaran grandes cantidades de compuestos orgánicos a la Tierra, el monóxido de fósforo detectado en el cometa 67P puede fortalecer el vínculo entre los cometas y la vida en la Tierra”.

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