Agencias / InsurgentePress / Tokio.- El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, ha anunciado su dimisión para evitar que la política nacional se vea afectada por el empeoramiento de su estado de salud. La reacción en la bolsa no se ha hecho esperar y el Nikkei ha llegado a caer cerca de un 3%, aunque ha cerrado con una bajada del 1.4%. El yen, por su parte, se mueve con subidas.

En un encuentro previo con los miembros de su partido, el LDP, les ha pedido que elijan a su sucesor al frente de la formación lo antes posible. Mientras esto sucede, Abe tiene intención de seguir ocupando el cargo de primer ministro de forma interina, sin designar a un sucesor.

Las especulaciones sobre el estado de salud de Abe se habían incrementado tras las recientes visitas del primer ministro a un hospital de la capital y ciertas informaciones sobre problemas de salud. Abe ha luchado contra la colitis ulcerosa durante años.

El mandato de Abe como líder del partido gobernante, y consecuentemente, como jefe del Gobierno, acababa en septiembre de 2021.

El primer ministro más longevo en el cargo

El anuncio se produce tan solo cuatro días después de que Abe, de 65 años, se convirtiera el lunes en el primer ministro que más tiempo ha estado en el cargo, tras cumplir este lunes 2,799 días consecutivos al frente del Gobierno, superando así, precisamente, el récord que hasta ahora ostentaba su tío abuelo Eisaku Sato, en el cargo entre noviembre de 1964 y julio de 1972.

Abe visitó un hospital el 17 y el 24 este mes para revisiones médicas, pero sus portavoces insistieron en que no se trataban de complicaciones serias y dijeron que su salud era buena. Los medios nipones, sin embargo, recordaron que el primer mandato de Abe como primer ministro, entre 2006 y 2007, terminó por complicaciones de salud a causa de una colitis ulcerosa crónica que entonces padecía.

‘Abenomics’, su gran proyecto inacabado para relanzar la economía de Japón

Al retornar al poder en diciembre de 2012, Abe presentó un programa basado en “tres flechas” -el concepto se inspira en una conocida leyenda folclórica medieval de la región de la que es oriundo-: reformas estructurales, aumento del gasto público y un volumen de flexibilización monetaria por entonces no visto hasta la fecha.

Tras tres meses de intensas presiones Abe lograba nombrar en marzo de 2013 al brazo ejecutor de tan ambicioso programa de compras masivas a manos del Banco de Japón (BoJ), Haruhiko Kuroda, que ha permanecido desde entonces como gobernador de la entidad emisora reajustando planteamientos en función de los vientos que han soplado en contra.

Al ‘Abenomics’ se le puede atribuir un crecimiento sostenido del PIB durante casi una década o una estabilización del índice de deuda a ingresos en el sector público, pese a la recesión que ha generado la pandemia de covid-19 en el archipiélago.

El impacto de la pandemia en Japón

El primer ministro Abe abandonará el cargo en un momento frágil y tras críticas a su gestión de la epidemia, que ha dejado un impacto significativo en la economía nipona. El producto interior bruto (PIB) de Japón se contrajo entre abril y junio un 7.8 % debido a la pandemia, su mayor caída desde 1955 y el tercer retroceso intertrimestral consecutivo.

El Banco de Japón (BoJ), además, espera que la economía japonesa se contraiga un significativo 4.7 % en el ejercicio fiscal de 2020 en el contexto actual.

Más allá de la imposibilidad de alcanzar una tasa de inflación sostenida de en torno al 2%, objetivo que también le ha resultado esquivo a la Eurozona pese a las macrocompras del Banco Central Europeo (BCE) y que en Japón contó con la traba de unas inaplazables subidas del IVA, es en la flecha de las reformas regulatorias donde el “Abenomics” ha parecido encasquillarse.

Los puntos flojos del ‘Abenomics’

Algunas de las propuestas de su Ejecutivo, como la de incrementar el número de mujeres en el mercado laboral nipón (el llamado “Womenomics”) o la de flexibilizar la entrada de inmigrantes para neutralizar la rigidez que experimenta precisamente ese mercado, no acabaron nunca de cuajar. A eso se ha sumado el anquilosamiento del sistema parlamentario japonés -constreñido por una Constitución redactada por Washington en 1947 que precisamente Abe ansiaba poder enmendar- a la hora de poder hacer política.

Pero más allá de la cojera de esta tercera flecha o del hecho de que en los últimos tiempos Tokio se vio perjudicado por el aplazamiento de los Juegos Olímpicos, la guerra comercial China-Estados Unidos o la marcha atrás de Trump en la firma del ambicioso Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), no son pocos los que creen que los moldes de su ‘Abenomics’ siguen resultando válidos para estos tiempos convulsos.

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