Texto Periódico Marca/Sevilla.- El Barcelona cerró un final de temporada nefasto con la derrota en Copa ante el Valencia. El intento fallido de ‘doblete’, unido al desastre de Anfield, han puesto en jaque todo el proyecto azulgrana de cara a la próxima temporada. Pocos aspectos hay, a esta alturas, que no se cuestionen en Can Barça. El futuro del entrenador, los fichajes, el discutido rendimiento de pesos pesados en la plantila… estos y otros factores son los que explican el desastre azulgrana en el último mes de competición.
Valverde y Marcelino vivieron noches opuestas, como no puede ser de otra manera cuando se juega una final. Ganador y perdedor, los entrenadores fueron la viva imagen de sus equipos en una noche que ni uno ni otro olvidarán.
Empezando por Valverde, que sufrió una de sus peores noches como entrenador del Barça este sábado en Sevilla. Tanto que el técnico azulgrana se dejó la corbata en el banquillo del Villamarín, símbolo del mal trago que pasó contra el Valencia.
El extremeño empezó el partido de traje y corbata, en perfecto estado de revista. Pero a medida que pasaban los minutos y caían los goles, y seguramente agobiado, optó por liberarse de la prenda.
Mientras la corbata seguía en su asiento, pasada la una de la madrugada, Marcelino corría por las entrañas del Villamarín buscando la Copa y a su staff para hacerse las fotos de campeón en un estadio ya vacío. El asturiano después de inmortalizar las imágenes de su primer título como entrenador quería ducharse para llegar fresco a la cena y la fiesta del equipo, pero como el vestuario del Valencia estaba impracticable tras la euforia del alirón y todo el cava y la cerveza que corrieron, se metió en el del Barça. Allí, entre los restos de fruta y demás bebidas de los azulgranas, en la soledad de la casera local del Villamarín, Marcelino se quitó toda la tensión de la noche para llegar tiempo después del equipo a la cena en la que festejaron la octava Copa del Valencia.
Horas después del pitido final, y mientras Marcelino salía de nuevo al césped para hacerse fotos con la Copa y su staff, en el banquillo azulgrana seguía la corbata de Valverde, en su asiento, metáfora del mal final de temporada del Barcelona.
Un entrenador sin soluciones
Ernesto Valverde se ha convertido, en cuestión de un mes, en el blanco de las iras en el club catalán. Mucho se ha hablado de las decisiones del ‘Txingurri’, de sus cuestionables alineaciones y de la incapacidad del entrenador azulgrana para corregir errores del pasado -véase Roma y Anfield-. Él dice que sigue, Bartomeu lo ratifica y la plantilla, Messi al frente, lo apoya. Y, sin embargo, son muchos los que apuestan que no continuará la próxima temporada.
Falta carácter
El que apareció, con cuentagotas, en el Villamarín y no hizo acto de presencia en Anfield. Esa falta de orgullo, de amor propio, que haga que el equipo se revuelva ante las adversidades o los momentos más delicados, es algo que se achaca a esta plantilla. Solo así se explica la debacle de Liverpool. Es el principal motivo que ensalza el rendimiento de un jugador como Arturo Vidal, el único capaz de insuflar una dosis de mala leche al equipo.
Messi es el único plan
Desaparecido Coutinho, con Suárez en horas bajas y Dembélé lesionado, nadie ha secundado con fiabilidad al argentino. Arthur no ha terminado de cuajar entre lesiones, cambios y partidos intermitentes, Malcom es más voluntad que calidad y Busquets y Rakitic parecen haber dado esquinazo a sus mejores días. A excepción de Ter Stegen y Piqué, y Jordi Alba hasta hace un mes, el resto no ha ofrecido el acompañamiento esperado.
El problema de Coutinho
Fue el fichaje estrella, el mayor esfuerzo económico de la entidad y el mayor fracaso. No rinde y lo peor es que no demuestra actitud por cambiar las cosas. No encaja en el sistema de este Barça y parece difícilmente recuperable. Y lo peor es que su venta no se antoja nada sencilla.
La crisis del mediocampo
Aquí el Barça, al menos, ha dado ya el primer paso para cambiar las cosas con el prematuro fichaje del holandés De Jong. Busquets está irreconocible y Rakitic tampoco ha vivido una buena temporada. De salir Valverde, además, el croata perdería a su principal valedor. El vacío que dejaron Xavi e Iniesta, como era de esperar, es tremendo.
Suárez necesita recambio
Al uruguayo no le falta compromiso y sus números, de manera global, siguen hablando de él como uno de los mejores ‘9’ del mundo. Pese a todo esto, sus escasas apariciones en los partidos importantes de Champions en las últimas ediciones también le han puesto en el disparadero. Sus problemas físicos esta temporada y sus 32 años son otros dos factores a tener en cuenta de cara al futuro más próximo.
Fichajes sin explicación
Con Suárez lesionado, Boateng vio la final de Copa desde la grada. Murillo fue la otra incorporación injustificable a todas luces en el mercado azulgrana y todo lo que rodea a Todibo es una incógnita. El poco protagonismo de Malcom, por el que también se pagó una cifra considerable, es otro de los casos que arrojan muchas dudas en materia de fichajes.













