Agencias/Ciudad de México.- Hay una frase hecha que sostiene que el deporte sana. Acá, bien podría encajarse: en la Franja de Gaza, uno de los epicentros de los enfrentamientos entre Israel y Palestina, un grupo de equipos volvió a disputar el torneo Sha’ar HaNegev con la idea de transitar el duro momento con un mensaje de paz y esperanza de cara al futuro.

El propio Muayad Abu Afach tuvo que abandonar la ciudad de Gaza (al norte) para ir a Jan Yunis, antes de tener que ir incluso más al sur y después acabar volviendo sobre sus pasos, al ritmo que marcaban las operaciones militares israelíes.

También desplazados, los niños no tienen escuela, excepto aquellos que se benefician de algunas iniciativas locales improvisadas, pese a la falta de profesores.

“Durante las dos horas que vienen a jugar, olvidan sus miedos, los bombardeos y la guerra”, dice Muayad Abu Afach, entrenador de un equipo de la Franja de Gaza donde los niños van a jugar a la pelota, descalzos sobre la arena.

En Jan Yunis, ciudad palestina del sur del territorio costero, son decenas los que se entrenan tanto como les permite el conflicto que asola la Franja de Gaza desde hace ocho meses.

“Este proyecto para que los niños puedan jugar al fútbol vio la luz porque ya no hay actividades deportivas, todas las infraestructuras de los estadios ha sido destruida”, añade Abu Afach, promotor de la iniciativa.

“Tenemos miedo”, asegura Jaled al-Akhras, mientras sus hijos se entretienen correteando sobre un terreno de juego. “Pero hemos aprendido a practicar nuestras aficiones y a seguir viviendo, pese a las bombas que caen sobre nuestras cabezas”, añade ante AFP este padre de familia.

La Franja de Gaza está siendo asolada por una guerra desencadenada por el ataque sin precedentes de Hamás el 7 de octubre en Israel, que provocó la muerte de 1,194 personas, mayoritariamente civiles, según recuento a partir de datos oficiales israelíes.

En respuesta a ese ataque, Israel lanzó una ofensiva en el territorio palestino que ha provocado al menos 36,550 muertos, esencialmente civiles, según los datos del ministerio de Sanidad del gobierno de Gaza, dirigido por Hamás.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA por sus siglas en inglés) ha denunciado que más de 1.7 millones de palestinos han tenido que desplazarse por los combates.

Si las ONG organizan regularmente animaciones (como talleres creativos o las actuaciones de payasos y marionetas), la mayor parte de los niños y jóvenes pasan sus días en las calles, sin hacer nada.

“Todo ello tiene un impacto enorme en su estado de ánimo, en su salud mental”, denuncia el entrenador, que recuerda la importancia de las relaciones sociales y de la actividad física para los niños.

Por todo ello, cada partido que se celebra tiene un pequeño perfume de victoria, ya que hace unas semanas, Abu Afach todavía buscaba un balón y un silbato para poder organizarlos.

“Los niños se entrenan descalzos”, describe desde el lateral del campo, asegurando que teme que el terreno esté sembrado de trozos de cristal o de otros objetos susceptibles de herir a los jóvenes aficionados de Lionel Messi o de Kylian Mbappé.

Si el proyecto fructifica, significará que la religión del fútbol tiene evidentemente sus adeptos palestinos.

A finales de abril, pese a las amenazas de una operación militar de gran envergadura que pesaban sobre Rafah, territorio sin salida en el sur de la Franja de Gaza donde se hacinan cientos de miles de desplazados, decenas de jóvenes se reunieron para ver por televisión el ‘Clásico’ de la liga española entre Real Madrid y Barcelona.

La competencia arrancó hace 10 años y reúne a combinados de distintas comunidades del sur de Israel. En esta oportunidad, la sede del torneo fue Kfar Saba, jugaron ocho equipos y uno de ellos estuvo integrado por celebridades, jugadores de fútbol, periodistas y cantantes.

Lo más llamativo fue que el campeonato se disputó en medio de un clima de esperanza. Al desarrollarse en el centro del país, contó con mucho más público y los hinchas cantaron el himno en la ceremonia inaugural.

“El deporte y el fútbol ayudan mucho a la gente de esa zona. A raíz de este acontecimiento, se empezaron a gestar más torneos en distintos barrios. Y lo más importante es hay muchas ganas para que esta competencia continúe en 2024”, contó Dor Hoffman, un reconocido periodista israelí que participó del torneo y que se mostró como uno de los organizadores y difusores del certamen.

En medio de aquel gentío, enloquecido por las imágenes del partido, se encontraba Watan Ahmed, un joven vestido con la camiseta de Juventus que describió a AFP el ambiente vivido: “Míralos a todos, están exhaustos, lo han perdido todo, todos han perdido a alguien de la familia o conocidos, pero queremos ser felices y las cosas simples de la vida nos hacen felices”.

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