Agencias/Ciudad de México.- Un nuevo estudio de ReBound Returns y Advanced Supply Chain (ASC) pone de manifiesto la brecha entre las aspiraciones de los comercios en materia de circularidad y el valor que consiguen recuperar de los productos devueltos.

El Circularity Index, basado en un estudio realizado entre 150 altos directivos de empresas de comercio minorista medianas y grandes del Reino Unido y Europa, revela que el 86 % ya cuenta con un enfoque consolidado para aplicar principios de circularidad a la gestión de las devoluciones. Entre las prácticas habituales se encuentran la reventa, el reacondicionamiento, la reparación y el reciclaje. Para el 27 %, la circularidad es un elemento fundamental de su gestión de devoluciones.

Sin embargo, convertir estas estrategias en valor económico sigue siendo un reto. De media, el 12 % de los productos devueltos no genera ningún valor, mientras que solo el 9 % de los comercios vuelve a vender a precio completo más de la mitad de los productos que recibe.

Todavía existe un importante potencial de recuperación de valor. El 82 % de los comercios considera que hasta la mitad de sus productos devueltos podría generar un valor adicional mediante estrategias más eficaces de reventa, mientras que el 62 % ya realiza de forma habitual esfuerzos para recuperar el valor de los productos que no pueden volver a venderse.

Los resultados muestran que, aunque la circularidad ha dejado de ser una iniciativa aislada para muchos comercios, la recuperación sistemática del valor de los productos devueltos sigue siendo una práctica poco desarrollada.

Stuart Greenfield, director de Ventas para Reino Unido y Europa de Advanced Supply Chain, declaró: «Los comercios han avanzado claramente en la integración de la circularidad en sus estrategias de gestión de devoluciones, pero los datos muestran que disponer de un proceso circular no significa necesariamente que los comercios maximicen el valor de cada producto devuelto.

»Tradicionalmente, las devoluciones se han considerado principalmente un coste, asociado al transporte, el procesamiento y el almacenamiento. Ahora existe la oportunidad de considerar los productos devueltos como existencias con un valor potencial y determinar la mejor opción para cada uno, ya sea la reventa, el reacondicionamiento, la reparación, la donación o el reciclaje.

»Para ello, es necesario contar con mayor visibilidad y mejorar la toma de decisiones a lo largo de todo el proceso de devolución. Lo que ocurre después de que un producto regresa puede repercutir directamente en los márgenes, el desperdicio y el rendimiento general de la estrategia de circularidad de una empresa».

Estos resultados se conocen en un momento en el que la normativa presta cada vez más atención al destino de los productos y las existencias una vez finalizado su ciclo de venta inicial, entre otras medidas, a través del Reglamento de la UE sobre diseño ecológico para productos sostenibles (ESPR).

Inge Bujakiewicz-Baars, directora de Sostenibilidad de ReBound Returns, declaró: «La normativa incorpora cada vez más la circularidad a las operaciones diarias del comercio minorista. La atención se centra ahora, más allá de los compromisos y objetivos, en una cuestión práctica: qué ocurre con los productos cuando ya no pueden venderse en su forma original.

»Los comercios que cuentan con procesos claros para evaluar, clasificar y recuperar los productos devueltos estarán mejor preparados para responder a estos requisitos. La circularidad debe formar parte de la toma de decisiones operativas, desde la gestión de existencias y devoluciones hasta la reventa, el reacondicionamiento y el reciclaje.

»El Circularity Index muestra que los comercios reconocen esta oportunidad. El siguiente paso es convertir ese reconocimiento en resultados sostenidos».

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