Agencias/Ciudad de México.- Nick Sirianni tuvo la mejor protección en Filadelfia desde que Lane Johnson, Jason Kelce y Jason Peters anclaron la ofensiva de los Eagles en la temporada 2016 cuando ganaron el Super Bowl.

Intentando desviar la atención después de que se burló de los aficionados de los Eagles casi al final de la victoria ante Cleveland, llevó a sus tres pequeños hijos a la conferencia de prensa al final del encuentro.

Se retorcieron y rieron después de que Sirianni dijo una grosería leve, pero sobre todo sirvieron como una excusa para que el entrenador de cuarto año dedicara casi toda su conferencia a hablar de su familia y no de fútbol americano.

¿Las provocaciones? ¿Los abucheos que asediaron a los Eagles hasta el medio tiempo? ¿Los cánticos de “¡Despidan a Sirianni!” que se escucharon en todo el Lincoln Financial Field?

Sirianni lo dejó claro: Él puede despotricar cuando no está contento, pero los aficionados de los Eagles deben callarse si están molestos.

“Nos contagiamos de la afición cuando nos alientan. Es todo lo que diré”, indicó Sirianni. “Cuando nuestra afición nos alienta, nos contagiamos. Los escuchamos cuando abuchean, pero no necesariamente nos gusta. No creo que sea productivo”.

Después de un tiempo de reflexión sobre la situación y tras recibir críticas, Sirianni se disculpó por su comportamiento.

“Lo siento y estoy decepcionado de cómo dirigí mi energía tras el encuentro”, indicó. “Mi energía debería estar en entrenar, motivar y celebrar con nuestros chicos. Debo ser más sabio y discernir mejor cuando usar mi energía y ese no fue el momento”.

Sirianni —a quien le gusta provocar— puso un dedo en su oreja derecho e hizo un sonido agudo hacia los aficionados en la primera fila del estadio. Le arrebató la atención a su equipo y en lugar puso el foco de las redes sociales y los periódicos amarillistas sobre su entrenador que ya no tiene seguro su empleo —incluso con una victoria— y que no va a ganar ningún concurso de popularidad en Filadelfia.

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Lo creas o no, en los deportes, especialmente en el fútbol, hay lugar para la arrogancia. Simplemente hay que ganársela. Hablar es una cosa, pero hacer es otra. Sirianni ha estado hablando mucho, pero no tiene antecedentes que lo respalden.

Sí, esta fue una victoria para los Eagles. Jalen Hurts estuvo bien, la defensiva mejoró y los receptores estaban saludables.

La defensiva. La defensiva no ha hecho clic con el nuevo coordinador Vic Fangio, pero los Eagles sólo le permitieron 16 puntos a los Browns, que por su parte no han anotado más de 20 puntos en ningún encuentros. Los Eagles capturaron a Deshaun Watson cinco veces y la defensiva sólo le permitió que avanzara 3 de 12 veces en tercer down. Los 10 golpes de quarterback fueron la mayor cantidad del equipo este año.

Entre quienes presenciaron de primera mano la sonrisa altiva se encontraban los tres hijos de Sirianni, que estuvieron con él en el podio durante la conferencia de prensa posterior al partido. Cuando se les preguntó por qué estaban allí, Sirianni dio una respuesta larga y extensa sobre cómo el fútbol ha sido esencialmente el núcleo de toda su línea de sangre.

Los equipos especiales. Fuera del siempre confiable Jake Elliott, los Eagles batallaron con sus equipos especiales. Nueva Orleans les bloqueó un punt y arruinaron otro ante Tampa Bay.

¿Pero cuánto tiempo más seguirá Sirianni tomando las decisiones —sin aceptar las críticas de su temperamental afición?

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