De Primera Mano/Por Rodulfo Reyes/Villahermosa.- El consejero del INE Jorge Montaño Ventura llegó hace unos días a Villahermosa a negar dos cosas: que haya intervenido en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT), y que mantenga una relación política con el senador Adán Augusto López Hernández.
En entrevista con “Telereportaje”, rechazó las versiones sobre su presunta injerencia en la parálisis que mantuvo atorada durante un mes la designación del secretario ejecutivo del IEPCT, cuando cuatro de los siete consejeros locales bloquearon reiteradamente la propuesta de la presidenta Elizabeth Nava Gutiérrez hasta que el Tribunal Electoral del estado intervino con medidas cautelares.
Al final hubo acuerdo unánime. Montaño afirma que las decisiones corresponden exclusivamente a quienes integran el organismo local.
Puede negar haber dado línea. Lo que no puede hacer es pretender que las preguntas sobre sus relaciones carecen de fundamento.
Existen antecedentes concretos.
En febrero de 2010 Montaño llegó al Consejo Estatal del entonces instituto electoral tabasqueño. Un año después, el organismo compró un inmueble en el periférico “Carlos Pellicer Cámara” por más de 32 millones de pesos. El edificio resultó inhabitable. La Contraloría del propio instituto determinó responsabilidades administrativas: el valor comercial estimado era, a lo mucho, de 24 millones de pesos. La compraventa se formalizó en la Notaría 27, de la que Adán Augusto López era titular.
Montaño enfrentó un proceso penal por ese caso. Obtuvo un amparo y el asunto concluyó con sobreseimiento.
No se trata de volver a juzgarlo, sino de preguntar por qué considera “disparatado” que se examine su trayectoria y sus vínculos con figuras políticas de Tabasco.
Hay un segundo antecedente público. El 31 de marzo de 2023, la Cámara de Diputados eligió a Montaño como integrante del Consejo General del INE mediante insaculación. Su periodo comenzó el 4 de abril. En ese momento Adán Augusto era secretario de Gobernación y no firmó el nombramiento ni decidió por sí solo la integración del Consejo. Pero en la política mexicana no hace falta un documento formal
para que surjan preguntas legítimas sobre los apoyos que llevaron a alguien a un cargo de esa envergadura.
En aquellos días circularon versiones periodísticas que le atribuían a Montaño el impulso de Adán Augusto.
Hay un tercer dato. En septiembre de 2024, el Consejo General del INE —del que Montaño formaba parte— designó a Ángela Guadalupe Araujo Segura, Ruth Lizette Toledo Peral y Montserrat Martínez Beauregard como consejeras electorales de Tabasco.
Las tres, junto con Hernán González Sala, integraron el bloque que mantuvo paralizada la designación del secretario ejecutivo.
Esto no demuestra que Montaño haya ordenado su conducta posterior. Pero sí es un antecedente que debe ponerse sobre la mesa cuando el consejero nacional niega cualquier influencia en el instituto de su estado.
La controversia comenzó cuando esos cuatro consejeros solicitaron la remoción de Jorge Alberto Zavala Frías, quien renunció el 15 de septiembre tras la difusión de un video en su estado de WhatsApp relacionado con el aspirante de Morena a la alcaldía de Centro, Daniel Casasús Ruz.
Después vino el bloqueo de la propuesta de la presidenta. El conflicto llegó hasta el Tribunal Electoral de Tabasco.
Finalmente se alcanzó el acuerdo unánime. Esto, sin embargo, no basta para demostrar que antes no hubo presiones.
La pregunta sigue en pie: ¿por qué resultaría descabellado indagar la influencia que puede ejercer un consejero nacional sobre los integrantes de un organismo electoral de su estado, especialmente cuando participó en la designación de tres de los cuatro consejeros involucrados en el conflicto?
La relación entre el senador y el consejero del INE tiene historia. El edificio de 2011 es parte de ella. La llegada del consejero al INE en 2023, durante la gestión del primero en Gobernación, constituye otro capítulo. Añade un elemento más la participación de Montaño en el órgano que designó a tres de las consejeras que después generaron la parálisis.
Negar una relación política no elimina la necesidad de explicar los antecedentes que alimentan la duda.
Montaño tiene derecho a defender su trayectoria y a rechazar que su llegada al INE haya dependido del senador López. Lo que no puede esperar es que su versión sea tomada como la verdad absoluta.


















