Agencias, Ciudad de México.- Las negociaciones de alto nivel en Suiza que buscaban un fin permanente a la guerra de Irán terminaron temprano el lunes, con conversaciones de menor nivel previstas para el resto de la semana luego que Irán y Estados Unidos acordaron crear una “célula de desconflicto” para abordar los combates en Líbano.
Un comunicado de los mediadores Pakistán y Qatar indicó que la célula incluirá al gobierno libanés y “garantizará el cumplimiento de la terminación de las operaciones militares en Líbano”. Pero sigue sin estar claro si eso será suficiente para detener los combates entre el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán, e Israel, que ocupa Líbano e insiste en que debe mantener libertad de acción para atacar a milicianos que están lanzando ataques hacia el norte de Israel.
Estados Unidos no ofreció comentarios de momento. Irán elogió el trabajo de los mediadores.
Las conversaciones marcaron el inicio de un proceso diplomático de 60 días que busca alcanzar un acuerdo permanente para poner fin a la guerra de Irán. Pero los combates en Líbano siguen siendo uno de los principales puntos de fricción.
Por otra parte, Irán insistió en que había cerrado nuevamente el estrecho de Ormuz durante el fin de semana, la estrecha boca del Golfo Pérsico crucial para los envíos de energía, si bien Estados Unidos afirmó que el tráfico continuó.
Inicio tenso de las conversaciones
Se esperaba que los negociadores trabajaran durante la noche después que las conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos e Irán sobre su acuerdo interino para poner fin a la guerra tuvieron un inicio tenso el domingo en Suiza, ya que Teherán se ofendió por los comentarios del presidente Donald Trump en los que amenazó con atacar y advirtió a su homólogo iraní que cuidara lo que dice.
Los comentarios desde la distancia —en redes sociales y a medios de comunicación— complicaron los esfuerzos del vicepresidente estadounidense JD Vance y de los mediadores Pakistán y Qatar para mantener a Irán comprometido en discusiones destinadas a abordar cuestiones complicadas como el programa nuclear de Teherán, el estrecho de Ormuz y el descongelamiento de miles de millones de dólares en activos iraníes.
Pero antes que nada, Irán quiere discutir Líbano, donde el ejército de Israel ha estado combatiendo al grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Irán, ya que el acuerdo detiene el conflicto en todos los frentes.
“Irán debe detener inmediatamente a sus ESBIRROS altamente pagados en Líbano de causar problemas”, dijo Trump en redes sociales. “Si no lo hacen, volveremos a golpear a Irán muy duro, como lo hicimos la semana pasada, ¡¡¡sólo que más duro!!!”
“Mejor que sean cuidadosos con sus declaraciones”, respondió en X el principal negociador de Irán, Mohammad Bagher Qalibaf, a los comentarios de Trump. “Nuestras fuerzas armadas están preparadas para responderles de una manera diferente. Ellos pueden seguir hablando, somos nosotros quienes actuamos”.
Pero más tarde, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, escribió en X que la “incansable mediación pakistaní y qatarí ha logrado un gran progreso para poner fin a la guerra en Líbano”. Añadió que la primera “prueba real” de las negociaciones será si la célula de desconflicto lograba detener los combates en Líbano.
Vance y los negociadores estadounidenses, incluidos Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Trump, se reunieron con Qalibaf y con Araghchi, durante lo que, según los medios estatales iraníes, fue un encuentro de unos 80 minutos.
Pakistán y Qatar anunciaron después de la reunión que las conversaciones técnicas de menor nivel continuarán en Suiza durante el resto de la semana. Esas conversaciones buscan producir los avances necesarios para que los funcionarios de alto nivel regresen y firmen acuerdos.
El diplomático, que habló bajo condición de anonimato para describir discusiones privadas, dijo que las conversaciones incluyeron aclarar lo que Irán quiso decir con declaraciones recientes sobre el estrecho de Ormuz. Los negociadores también discutieron “mecanismos” para garantizar que el estrecho permanezca abierto y que se haga cumplir un alto el fuego en el sur de Líbano, junto con discusiones “sólidas” sobre la cuestión nuclear.
Irán primero quiere centrarse en los ataques israelíes en Líbano
Los negociadores están inmersos en una carrera de 60 días para llegar a un acuerdo sobre los detalles técnicos, con enormes implicaciones para la economía mundial y la seguridad global.
“La pregunta que tenemos ante nosotros ahora es cuánto más podemos lograr juntos. ¿Podemos dar vuelta a la página?”, comentó Vance al momento en que las conversaciones comenzaban, y preguntó si podían “cambiar las relaciones en Oriente Medio de forma permanente”.
Estados Unidos busca mantener a Irán atado a negociaciones sobre su programa nuclear en medio de preocupaciones de que pueda ser utilizado con fines militares, lo que Irán niega. Vance también presiona a Teherán para que se comprometa a mantener abierto el estrecho de Ormuz, que Irán afirmó el sábado haber cerrado. Estados Unidos lo ha cuestionado, destacando que el tráfico marítimo continuó el domingo.
Un nuevo alto el fuego en Líbano, negociado el sábado, parecía resistir, y el ejército de Israel anunció que levantará las restricciones de movimiento para los residentes cerca de la frontera con Líbano el lunes por la mañana —otra señal de calma.
Pero ni Israel ni Hezbollah han firmado el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha prometido mantener a sus fuerzas en el sur de Líbano hasta que se elimine cualquier amenaza para Israel. Hezbollah se ha negado a detener sus ataques a menos que Israel se comprometa a retirarse.
Al inicio de la guerra, lanzada en una operación conjunta entre dos aliados cercanos, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu se jactó de una cooperación sin precedentes, “hombro con hombro”, con Estados Unidos.
Pero desde entonces, Trump y Netanyahu han estado en desacuerdo: el presidente ha estado ansioso por poner fin a una guerra que es profundamente impopular entre el público estadounidense, y el primer ministro quiere seguir adelante para concretar sus objetivos más ambiciosos. El lunes, Netanyahu dijo que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán fue una decisión de Trump y que Israel tiene sus propios intereses, principalmente asegurarse de no enfrentar una amenaza nuclear iraní.
En gran medida, Netanyahu fue marginado de las conversaciones de alto el fuego, y parece haber perdido apoyo entre miembros del Partido Republicano. El cese del fuego emergente también ha sido objeto de fuertes críticas en Israel, de líderes de la oposición e incluso de miembros de su coalición de gobierno.
Eso podría ser de mal augurio para el veterano líder israelí, que intentará ser reelegido este otoño.
Duro intercambio sobre programa nuclear de Irán
El acuerdo firmado por Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian permite a Teherán vender su petróleo libremente de inmediato y allana el camino para que Irán acceda a miles de millones de dólares en activos que en la actualidad están congelados. Un miembro del equipo negociador de Irán dijo a la televisión estatal que se alcanzó un borrador de redacción sobre “exenciones temporales de sanciones para el petróleo y los derivados del petróleo”.
El acuerdo también pide a Irán que diluya su reserva de uranio altamente enriquecido, que se cree está enterrada bajo instalaciones nucleares que fueron objetivo de ataques de Estados Unidos hace un año.
Sin embargo, Pezeshkian declaró el domingo que “nunca retrocederemos del derecho a enriquecer uranio, y la otra parte también se ve obligada a aceptarlo”, según los medios estatales iraníes.
Trump, en una entrevista telefónica con Fox News, advirtió más tarde que el presidente iraní debería cuidar lo que dice y amenazó con tomar el control de Irán, en comentarios transmitidos por un corresponsal de Fox.
Irán había abordado las conversaciones con cautela dada su experiencia previa con las negociaciones con Estados Unidos sobre la cuestión nuclear, que dos veces en el último año fueron interrumpidas por ataques militares.
El posible obstáculo para el acuerdo es Líbano, donde cualquier espiral en el conflicto tiene el potencial de arrastrar a Irán.
Teherán ha insistido en que cualquier acuerdo también debe incluir un alto el fuego en Líbano. Después de que se anunció el acuerdo, la primera respuesta israelí provino del ministro de Defensa, Israel Katz, quien dijo que Israel no se retirará de la gran franja del sur libanés capturada en los últimos meses.
En un comunicado, Hezbollah elogió el acuerdo, y advirtió que estaba comprometido a resistir a Israel “hasta que se logre el retiro total”.
Sin embargo, un funcionario estadounidense dijo que el acuerdo no pedía un retiro israelí del Líbano, y que Israel tenía derecho a responder a los ataques de Hezbollah. El funcionario habló a condición de guardar el anonimato para poder declarar sobre los lineamientos del acuerdo.
El acuerdo ha generado mucha controversia
Trump y Vance han recibido duras críticas de sectores de su propio partido por el acuerdo, y los republicanos de línea dura lo han comparado desfavorablemente con un pacto nuclear firmado por el gobierno de Obama, del que Trump y el Partido Republicano han insistido que no hizo nada para terminar realmente con el programa nuclear de Irán.
El nuevo acuerdo establece que los buques comerciales pueden pasar por el estrecho de Ormuz durante 60 días sin cargo, pero no excluye futuras tarifas impuestas por Irán. Trump lanzó el sábado su propia amenaza de imponer peajes de Estados Unidos si no hay un acuerdo con Irán en 60 días, e insistió en que el dinero será por “servicios prestados como el Ángel Guardián de los países de Oriente Medio”.
El gobierno de Trump ha estado trabajando para tranquilizar a los mercados globales de que la guerra ha sido apenas un bache en los precios del petróleo, al tiempo que la población estadounidense se ha quejado de los altos precios de la gasolina antes de los meses de mayor viaje del verano. Después que se anunciara el acuerdo, los futuros del petróleo cayeron casi un 8%.
El acuerdo inicial para poner fin a la guerra entra en vigor “con efecto inmediato” después de que los mandatarios de ambos países lo firmaron, indicó en redes sociales el primer ministro paquistaní Shehbaz Sharif, que ayudó a mediar el acuerdo.
El pacto exige un fin permanente de las hostilidades y pone en marcha un reloj de negociación de 60 días para alcanzar un acuerdo final sobre el futuro del programa nuclear de Irán, aunque Trump dejó abierta la puerta a reanudar los ataques. Parece ofrecer a Teherán varios beneficios por adelantado, mientras que obtiene poco a cambio.
El acuerdo ha estado envuelto en hermetismo y confusión durante días. Funcionarios estadounidenses se negaron a divulgar los términos incluso después de decir que Trump y su vicepresidente JD Vance lo firmaron digitalmente durante el fin de semana. Trump firmó una copia física el miércoles mientras cenaba con el presidente francés Emmanuel Macron en Versalles, el palacio donde a lo largo de los siglos se han firmado muchos acuerdos históricos, poniendo fin a guerras o disputas territoriales.
La Casa Blanca había planeado una ceremonia formal de firma el viernes en Suiza, pero su destino ahora es incierto, ya que hay información contradictoria de Estados Unidos, Irán y Pakistán.
“Está firmado”, declaró Trump al salir de la cena en Versalles, que se dio durante su viaje a la cumbre del Grupo de los Siete en Francia.
En un video publicado en internet por un asistente de la Casa Blanca, se ve a Trump sentado en una mesa junto a Macron mientras firma una copia en papel del acuerdo. Luego Trump entrega el documento y el bolígrafo al secretario de Estado, Marco Rubio, y personas en la sala aplauden.
“No fue fácil”, dijo Trump justo antes de firmarlo, según un video publicado en redes sociales por Macron.
En Teherán, el presidente Masoud Pezeshkian, con semblante pétreo, firmó el acuerdo en nombre de Irán, según la agencia de noticias estatal IRNA, que publicó imágenes de él levantando el acuerdo con su firma y la de Trump.
El texto del acuerdo aún no ha sido difundido formalmente por Estados Unidos. Funcionarios estadounidenses dictaron a periodistas el borrador tras días de hermetismo, hablando a condición de guardar el anonimato. Más tarde, la televisión estatal iraní difundió un texto que en gran medida coincide con lo que Washington dio a conocer.
Un Irán confiado aprovecha su ventaja, pero se avecinan desafíos
Mientras la prensa iraní se jacta de la “magnífica derrota” de Estados Unidos, Teherán está aprovechando su ventaja, apresurándose a vender petróleo en virtud del acuerdo de paz provisional firmado esta semana e intentando frenar los ataques israelíes en Líbano.
Pero la República Islámica también sufrió golpes importantes y tiene desafíos por delante. Su economía está en ruinas tras la guerra, el país se vio sacudido por protestas masivas en enero y su líder supremo aún no ha aparecido en público. Y se dispone a entablar conversaciones nucleares con Estados Unidos después de haber sido atacada en las dos rondas anteriores.
El acuerdo ofrece un alivio de las sanciones que el país necesita desesperadamente, pero gran parte de él solo se materializará si Irán revierte su programa nuclear, lo que incluye, como mínimo, diluir su reserva de uranio altamente enriquecido. Esa concesión ha enfurecido a los sectores más conservadores de la nación. Mientras tanto, Estados Unidos exige el cese total del enriquecimiento, algo que la República Islámica se ha negado rotundamente a aceptar durante décadas.
Los líderes de Irán proyectan confianza, tras haberse aferrado al poder pese a semanas de intensos ataques de Washington e Israel. También creen que es poco probable que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumpla las amenazas de reanudar la guerra debido a su demostrada capacidad para cerrar el estrecho de Ormuz y perjudicar a la economía mundial.
“Es demasiado decir que Irán ha salido victorioso, pero podría haber sido mucho peor”, dijo Farzan Sabet, experto en Irán del centro de estudios Geneva Graduate Institute. “Creo que la verdadera victoria para Irán fue… la supervivencia”.
Gran parte del acuerdo restablecería el statu quo previo a la guerra, incluido el fin de las hostilidades, la reanudación de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear de Teherán, y la reapertura del estrecho de Ormuz, que es un paso crucial para el petróleo y el gas natural del mundo, y cuyo cierre creó una crisis energética histórica.
El acuerdo abriría el estrecho sin peajes durante dos meses, pero no excluye el cobro de cuotas en el futuro, según los borradores de ambos países.
A cambio, Washington avanzará para eximir —pero no eliminar— algunas sanciones de amplio alcance contra Irán.
El acuerdo también ratifica un compromiso con la “integridad territorial” de Líbano frente a la invasión de Israel contra el grupo político-paramilitar Hezbollah. Esa es una de las partes más delicadas del acuerdo, porque el gobierno israelí ha sostenido que seguirá defendiéndose y ocupando vastas franjas de Líbano. Teherán ha dicho que Israel debe retirarse en virtud del acuerdo, una condición que los israelíes ya han rechazado.
Estados Unidos e Israel lanzaron la guerra contra Irán el 28 de febrero, en parte para impedir que el país desarrollara un arma nuclear. Trump ha citado diversos objetivos para el conflicto, incluido en ocasiones prometer que pondría fin a los programas nuclear y de misiles de Teherán, al igual que a su apoyo a Hezbollah y otros grupos aliados en la región. También dejó entrever que podría conducir al derrocamiento del gobierno iraní.
El acuerdo interino no alcanza ninguno de esos objetivos, aunque Trump lo describió el miércoles como “muy fuerte”.
Pero también dejó abierta la puerta a abandonarlo: “Es un memorando de entendimiento, y si no me gusta, volveremos a dispararles, a arrojar bombas”.
El que Estados Unidos haya accedido a permitir de inmediato que Irán venda su petróleo libremente, y la oferta de a la larga levantar todas las sanciones, representan concesiones importantes, las cuales van mucho más allá que el acuerdo nuclear de Irán en 2015 con las potencias mundiales. En su primer mandato, Trump retiró a Estados Unidos de ese pacto del gobierno del presidente Barack Obama, luego de declararlo el “peor acuerdo de la historia”.
La República Islámica sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos, aunque es el único país que enriquece uranio a una pureza del 60% sin tener un programa de armas, según el Organismo Internacional de Energía Atómica. El acuerdo interino exige que el OIEA supervise la “dilución” de ese uranio en Irán, sin dar más detalles.
El nuevo acuerdo probablemente generará fuertes objeciones en Washington, y parece ser un gran revés para el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien está recibiendo críticas en su país por parte de los medios, sus opositores e incluso algunos aliados a medida que surgen los detalles.
Bajo el acuerdo nuclear con Irán durante el gobierno de Obama, Teherán también aceptó restricciones a su programa nuclear y se comprometió a nunca construir un arma atómica a cambio del levantamiento de sanciones económicas.
El acuerdo ofrece beneficios financieros
Bajo el acuerdo provisional, Estados Unidos emitirá exenciones para permitir la exportación de crudo iraní. Al menos tres petroleros de propiedad estatal ya han zarpado después de que Washington levantara su bloqueo, según Lloyd’s List Intelligence.
Irán ha exportado casi 18 millones de barriles en los últimos cinco días, informó el viernes la firma TankerTrackers.com, que cifró su valor en 1.440 millones de dólares.
Decenas de petroleros más cargados de crudo podrían partir pronto desde la isla de Kharg, la principal terminal de exportación de Irán en el golfo Pérsico, lo que rebajaría aún más el precio del petróleo a nivel mundial.
El crudo Brent de referencia, que el mes pasado se cotizaba por encima de los 110 dólares por barril, ha caído a alrededor de 80 desde que se alcanzó el acuerdo. El precio medio de un galón de gasolina en Estados Unidos también ha bajado a menos de 4 dólares, un indicador seguido muy de cerca de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.
Las sanciones habían obligado durante mucho tiempo a Irán a exportar crudo mediante una “flota fantasma”, vendiendo principalmente a China a precios inferiores a los del mercado. Ahora puede buscar más clientes y sacar un mejor precio.
Irán necesitará ese efectivo más que nunca mientras lidia con las consecuencias de la guerra.
Teherán enfrenta crisis económica inminente
Desde que las autoridades retiraron un bloqueo de internet que duró meses, muchos iraníes han publicado fotografías de sus refrigeradores vacíos.
La carne y otros productos básicos se han vuelto demasiado caros para algunos hogares. El rial iraní, que cotizaba a 32.000 por dólar cuando se alcanzó el acuerdo nuclear de 2015 con las potencias mundiales, ahora supera los 1,5 millones por dólar.
“Se estima que el conflicto ha costado al menos un millón de empleos en Irán, y el 20% de las pérdidas en la fuerza laboral está vinculado al bloqueo de internet impuesto por el Estado”, sostuvo Holly Dagres, investigadora principal del Washington Institute for Near East Policy.
“Los iraníes de a pie, que ya tenían problemas debido a la mala gestión sistémica y a la corrupción, además de a las sanciones de Estados Unidos, han sentido esas cargas agravadas por una hiperinflación, que ha dejado al rial iraní prácticamente sin valor”, apuntó.
El colapso del rial desencadenó las protestas que se extendieron por todo el país en enero, desafiando al gobierno del entonces líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Las fuerzas de seguridad llevaron a cabo su represión más sangrienta hasta la fecha, matando a miles de personas.
Jamenei, de 86 años, y otros altos cargos de la teocracia chií fallecieron en el ataque inicial de Israel en la guerra el 28 de febrero. Las ceremonias fúnebres están previstas para entre el 4 y el 9 de julio, coincidiendo con el sexto mes desde la represión de las protestas. El gobierno ha promovido manifestaciones ininterrumpidas desde el inicio del conflicto como una demostración de fuerza.
Las voces moderadas en el país presionan para que el país aproveche los posibles beneficios económicos de las negociaciones. Además del levantamiento completo de todas las sanciones, el pacto promete un fondo de inversión de 300.000 millones de dólares para Irán si alcanza un acuerdo definitivo con Washington, aunque la procedencia de ese dinero no está clara.
La cuestión es hasta dónde están dispuestos a llegar el nuevo líder supremo, el ayatolá Moytabá Jamenei —hijo del fallecido líder—, y los sectores conservadores de la clase política. En una declaración en la prensa estatal, respaldó el acuerdo provisional y dijo que las conversaciones “no significarán aceptar la opinión del enemigo”, pero también afirmó que tenía un “punto de vista diferente”, sin dar más detalles.
El pacto podría fracasar por Líbano y asuntos nucleares
El conflicto en Líbano ya ha puesto el acuerdo en riesgo. Las conversaciones previstas para el viernes en Suiza se pospusieron mientras se intensificaban los combates entre Israel y el grupo político-paramilitar Hezbollah, respaldado por Teherán.
Israel dice que seguirá ocupando grandes zonas del sur del país vecino y combatiendo a Hezbollah hasta que deje de representar una amenaza. Hezbollah se ha negado a detener sus ataques si no hay una retirada israelí, aunque ambas partes acordaron parar las hostilidades el viernes.
El acuerdo provisional entre Irán y Estados Unidos —que ni Israel ni Hezbollah han firmado— pide que ambas partes cesen las operaciones militares y que se respete la integridad territorial y la soberanía de Líbano.
“El fin de la guerra en Líbano es una parte inseparable del fin completo de la guerra”, aseveró el ministro iraní Exteriores iraní, Abbas Araghchi, el martes. “Y el fin de la guerra también incluye el fin de la ocupación”.
Eso deja muy poco margen de maniobra para los estadounidenses, que pospusieron el viaje de su vicepresidente, JD Vance, a Suiza.
Y luego están las negociaciones propiamente dichas. Teherán parece haber logrado sacar de la mesa dos asuntos principales impulsados durante mucho tiempo por Washington e Israel: su programa de misiles y su apoyo a Hezbollah y a otros grupos insurgentes.
En cuanto a la crucial cuestión nuclear, aceptó “rebajar” su uranio altamente enriquecido, lo que resuelve una de las principales preocupaciones de la Casa Blanca.
Pero Raja News, un medio alineado con facciones ultraconservadoras, criticó ese acuerdo y dijo que Irán había “renunciado a sus ventajas más importantes”. Esto ejemplifica la presión para no ceder en otros asuntos, como el programa de enriquecimiento en general.
“No soy muy optimista sobre el tipo de segunda ronda de discusiones que se va a centrar en la cuestión nuclear”, dijo Sabet. “Todavía no me queda claro que eso vaya a llegar a alguna parte, al menos este año”.
Algunas concesiones a Irán —incluido el levantamiento total de sanciones y la liberación de activos congelados— ocurrirían gradualmente y estarían vinculadas al avance en las conversaciones nucleares, según funcionarios de Pakistán, un mediador clave. Expusieron algunos de los principales puntos del acuerdo a condición de guardar el anonimato, debido a lo delicado del asunto.
Mientras tanto, Estados Unidos emitirá dispensas a las sanciones que permitirán que Irán venda su petróleo libremente.
Los ingresos de la República Islámica por exportaciones de petróleo en 2024 fueron de más de 46.000 millones de dólares. Se cree que su principal comprador de crudo, China, lo ha adquirido a precios por debajo del mercado debido a su disposición a ignorar las sanciones.
El conceder exenciones petroleras directamente al inicio de las conversaciones de 60 días priva a Estados Unidos de un importante punto de presión. Sólo al concluir el acuerdo general en 2015 se levantaron esas sanciones sobre el petróleo de Irán.
El acuerdo interino también abre la puerta a poner fin a todas las sanciones que Teherán enfrenta por parte de Washington y en la ONU —incluidas las relacionadas con los programas iraníes de armas y violaciones a los derechos humanos—, aunque indica que el calendario para ello se definirá más adelante. Aun así, eso supera con creces el acuerdo de 2015, que sólo levantó algunas sanciones a cambio de que el gobierno iraní redujera drásticamente su enriquecimiento y sus reservas de uranio.
El acuerdo también le proporcionaría a Irán al menos 300,000 millones de dólares para la reconstrucción, una cifra extraordinaria y otro gran beneficio para el país. La entrega del dinero también parece depender del avance de nuevas negociaciones.
Vance ha dicho que las naciones árabes del golfo Pérsico invertirían esa cantidad. Pero es probable que esos países se muestren reacios a ayudar a Irán después de que ataques iraníes durante la guerra destruyeran instalaciones petroleras y otros sitios en su territorio.
Trump reiteró el miércoles que Estados Unidos no contribuiría, y dijo que dependía de otros países si querían invertir.
Incluso si reabre el estrecho de Ormuz, el petróleo tardaría semanas o meses en fluir plenamente
El acuerdo provisional para poner fin a la guerra en Irán y reabrir el estrecho de Ormuz sería una buena noticia para la economía mundial. Pero, aunque el precio del petróleo cayó el lunes, persistían muchas preguntas sobre cuándo y cómo volvería a fluir por la arteria más vital del mundo para los envíos de energía.
Antes de la guerra, el estrecho transportaba una quinta parte del crudo mundial. Ahora, hará falta tiempo para que cientos de barcos atrapados en el golfo Pérsico salgan por el estrecho. Y los países petroleros que redujeron la producción necesitarán tiempo para volver a poner el combustible en movimiento. Los analistas también señalan que los capitanes de los buques podrían tomarse su tiempo para decidir si el paso es seguro y si la amenaza de ataque por parte de Irán realmente ha disminuido.
En conjunto, los precios del petróleo, la inflación y los flujos de energía simplemente no volverán de inmediato a lo que eran antes de la guerra —no durante semanas o incluso meses—. Y eso suponiendo que el acuerdo, previsto para firmarse el viernes, resulte duradero.
Incluso si el estrecho está completamente abierto, tardará un tiempo hasta que los barcos entren, carguen y realicen el viaje a países asiáticos —los principales clientes de países como Arabia Saudí, Irak, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Omán—. Un viaje a Japón y de regreso puede tardar de 45 a 50 días.
Capitanes, aseguradoras y propietarios podrían tomarse su tiempo para intentar el paso, dada la situación volátil.
“Operativamente, el sector no está volviendo a toda prisa”, declaró Richard Meade, redactor jefe de la empresa de datos y análisis de transporte marítimo Lloyd’s List, señalando que muchos advierten que el desminado y el regreso al uso de los carriles de tránsito reconocidos internacionalmente “son requisitos previos para una navegación segura”.
Los barcos han ido saliendo poco a poco por un carril de verificación administrado por Irán en el norte del estrecho, mientras que otros se han escabullido con las luces y los sistemas de localización apagados bajo la orientación de fuerzas de Estados Unidos en un paso meridional a lo largo de la costa de Omán. Irán había amenazado con atacar a los barcos que utilizaran los carriles de tránsito establecidos internacionalmente en la parte central del estrecho, que mantienen separados a los buques que entran y los que salen.
Unas 500 embarcaciones comerciales permanecen en el golfo Pérsico, según la firma de inteligencia marítima y energética Kpler, y no pueden salir todas a la vez por la angosta vía.
Amena Bakr, jefa de análisis sobre energía de Oriente Medio y OPEP+ en Kpler, estimó que despejar minas llevaría seis meses; que los buques salgan y regresen para recargar, de dos a tres meses; y que reiniciar la producción en algunos países hasta niveles previos a la guerra, otros tres meses.
Irán ha exigido el derecho a cobrar dinero a los barcos que usan el estrecho y, en algunos casos, ya ha exigido pagos para permitir que los buques salgan. Trump afirmó en Truth Social que el acuerdo implicaba una “apertura sin peaje”, pero no ha habido confirmación por parte de Irán.
El periodo entre el anuncio del acuerdo y su firma “da margen a ambas partes para emitir declaraciones contradictorias sobre el acuerdo, especialmente sobre hasta qué punto Irán gestionará el tráfico y exigirá tarifas”, indicó Torbjorn Soltvedt, analista principal para Oriente Medio en la empresa de inteligencia de riesgos Verisk Maplecroft.
Pagar peajes plantearía un dilema para los propietarios de buques, ya que Estados Unidos y la Unión Europea han designado a la Guardia Revolucionaria Islámica como organización terrorista, y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha sancionado a la entidad iraní que gestionará sus cobros. A menos que se modifiquen esas sanciones, pagar expone a navieras y bancos a sanciones.
Expertos legales señalan que permitir que Irán controle el paso violaría el derecho internacional sobre la libertad de navegación, tal como se establece en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que exige a los países permitir el paso pacífico por aguas territoriales. Las aguas del estrecho son compartidas por Irán al norte y Omán al sur.
Algunos productores de Oriente Medio pausaron la extracción de petróleo del subsuelo cuando se quedaron sin espacio de almacenamiento. Reiniciar esas operaciones puede ser un proceso lento.
Países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, que pudieron exportar algo de petróleo por oleoductos o rutas alternativas, podrían estar entre los más rápidos en reanudar la producción, apuntó Alan Gelder, vicepresidente sénior de refinación, químicos y mercados petroleros en la firma de análisis Wood Mackenzie.
“Lugares como Irak podrían tener muchas más dificultades porque no han sacado petróleo por más tiempo, sus yacimientos son más complicados… bien podría llevarles alrededor de un año antes de que vuelvan”, expresó.
Claudio Galimberti, economista jefe de Rystad Energy, señaló en un comentario enviado por correo electrónico que “el ánimo ha mejorado claramente. Pero el ánimo no es lo mismo que la oferta”.
“Llevará tiempo aumentar la producción, normalizar la logística y bajar la prima de riesgo incorporada en los precios del crudo”, añadió en un comentario por correo electrónico.
Los países no reiniciarán hasta saber que el estrecho está abierto de manera duradera y que un alto el fuego durará más de 30 o 60 días, sostuvo Daniel Sternoff, investigador sénior del Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia.
Economistas de Capital Economics estiman que los flujos de energía alcanzarían el 80% de los niveles previos a la guerra para septiembre.
La inflación no bajará de inmediato
Incluso si el estrecho reabre de inmediato, eso no hará que la inflación baje inmediatamente, según economistas.
La inflación “se mantendrá por encima de la meta deseada en la mayoría de las principales economías durante este año y la primera mitad del próximo, incluso mientras el crecimiento sigue siendo relativamente débil”, vaticinó Neil Shearing, economista de Capital Economics.
La inflación incluso podría aumentar cuando expiren las medidas gubernamentales destinadas a aliviar el shock energético, aseguró en un discurso el lunes Joachim Nagel, presidente del banco central Bundesbank de Alemania.
Eso incluye la reducción temporal de los impuestos a los combustibles en Alemania en 17 céntimos de euro por litro, que se mantiene hasta el 30 de junio.
“Pasarán meses hasta que el suministro de petróleo vuelva a la normalidad”, afirmó Nagel.
Un acuerdo provisional para poner fin a la guerra con Irán hace razonable preguntarse cuándo bajarán los precios de la gasolina, los comestibles, los pasajes de avión y otros artículos que se encarecieron durante el conflicto.
No muy rápido, advierten los expertos.
Incluso después de que el petróleo vuelva a fluir desde Oriente Medio, podría pasar un tiempo antes de que los consumidores noten una diferencia en las gasolineras locales, los supermercados y otros lugares donde compran, según economistas y analistas del sector.
Los combates en torno al estrecho de Ormuz interrumpieron no sólo el suministro de crudo y combustibles refinados, sino también las cadenas de suministro de fertilizantes, alimentos e incluso calzado. Las empresas esperan que los costos más altos persistan, lo que significa que sus clientes quizá deban prepararse para ello también.
“No está claro, pese a tres meses de guerra, que se haya logrado algo que haga que el consumidor estadounidense esté mejor”, señaló Brett House, economista que enseña en Columbia Business School. “De hecho, según casi cualquier medida, no solo el consumidor estadounidense, sino el mundo, está peor como resultado de este ataque”.
Si el acuerdo entre Estados Unidos e Irán se mantiene, así es como los expertos creen que los efectos de la guerra se disiparán —o no— en las próximas semanas.
Un cierto alivio en el precio de la gasolina en EEUU
Tras conocerse la noticia del acuerdo provisional, los precios del petróleo cayeron el lunes a alrededor de 80 dólares por barril del crudo de referencia en Estados Unidos. Eso se compara con 67 dólares por barril antes de la guerra y con el precio de más de 120 dólares por barril alcanzado anteriormente durante el conflicto.
Las refinerías suelen pagar el crudo con un mes o más de anticipación, por lo que, incluso después de que bajen los precios del petróleo, no estarán procesando de inmediato productos más baratos.
Michael Lynch, investigador distinguido del grupo no partidista Energy Policy Research Foundation, explicó que “la tendencia de los precios de la gasolina a bajar lentamente se debe en parte a que la materia prima tarda semanas en recorrer el sistema hasta que se entrega a los consumidores”.
En lugares sin suficiente capacidad de refinación para cubrir sus necesidades, como la Costa Oeste de Estados Unidos, los precios de la gasolina tardarán más en bajar, señaló Mark Barteau, profesor de ingeniería química y química en la Universidad Texas A&M.
En algunos países de Asia y África que dependen más del petróleo de Oriente Medio, el shock de oferta provocó cierres de escuelas y oficinas gubernamentales e instrucciones de que la gente trabajara desde casa, según la Agencia Internacional de Energía.
“En resumen, volver a la ‘normalidad’ será un proceso largo que involucra a muchas partes y países”, indicó Barteau. “Lograr un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para abrir el estrecho es sólo el comienzo”.
Irán y Estados Unidos alegan que un acuerdo preliminar para poner fin a su guerra representa una victoria. Pero hasta ahora no hay información sobre lo que realmente contiene.
El Memorando de Entendimiento, negociado principalmente por Pakistán, comienza con la apertura simultánea de Irán al estrecho de Ormuz y el fin del bloqueo de Estados Unidos a los puertos iraníes, según funcionarios paquistaníes. Luego, ambas partes entrarán en 60 días de negociaciones sobre el programa nuclear iraní y el posible levantamiento de sanciones, dijeron a The Associated Press, a la vez que solicitaron mantener el anonimato porque el texto es confidencial.
Eso dejaría a los adversarios más o menos donde estaban hace 3 meses y medio, antes de que Israel y Estados Unidos empezaran a atacar a Irán el 28 de febrero, un conflicto que ha dejado miles de muertos en toda la región, desencadenó una crisis energética mundial y sacudió a la economía estadounidense al provocar un incremento inflacionario.
Aún se desconoce mucho, incluido si el acuerdo dice algo sobre el programa de misiles de Irán o el apoyo a sus aliados regionales como Hezbollah en Líbano, dos cuestiones que Estados Unidos e Israel citaron para justificar la guerra. Otra gran pregunta es cómo aborda a Líbano: Israel y Hezbollah no forman parte del acuerdo, y los combates entre ambos podrían hacerlo venirse abajo.
Los vuelos no se abaratarán de inmediato
Expertos del sector han pasado meses advirtiendo que, incluso si terminara la guerra, los viajeros no deberían esperar que las tarifas aéreas bajen de inmediato.
Las aerolíneas suelen comprar combustible por adelantado, ajustan sus horarios de manera gradual y fijan los precios de los pasajes en gran medida según la demanda, lo que significa que la caída en los precios del petróleo y del combustible de aviación puede tardar semanas o meses en incorporarse al costo de los vuelos comerciales.
“Creo que es poco probable que veamos un retroceso o una reducción en el costo de volar en algún momento de este verano”, señaló House, de Columbia.
Los recargos por combustible que añadieron algunas aerolíneas fuera de Estados Unidos son una de las primeras áreas en las que los pasajeros podrían obtener un respiro, indicó Gordon Ho, profesor en la escuela de negocios de la Universidad del Sur de California.
“Los consumidores van a decir: ‘Un momento, ¿por qué todavía me están cobrando un recargo por combustible?’”, señaló Ho.
La reapertura del estrecho difícilmente traerá un alivio instantáneo en el supermercado, de acuerdo con David Ortega, profesor de economía y política alimentaria en la Universidad Estatal de Michigan.
El combustible representa aproximadamente entre el 15% y el 30% del costo total de los alimentos, según la Independent Grocers Alliance, una agrupación de 7,500 supermercados globales.
Pero puede tomar meses para que un shock energético como el provocado por la guerra con Irán se propague por la cadena de suministro de alimentos y eleve los precios en el supermercado. Y una vez que los precios suben, tardan mucho en volver a bajar, especialmente cuando el futuro es impredecible, explicó Ortega.
“Es probable que sigamos viendo presión inflacionaria sobre los alimentos en los próximos meses”, explicó. “Todavía hay mucha incertidumbre sobre cómo se desarrollará la reapertura, y tomará tiempo para que bajen los precios del combustible, el diésel y los fertilizantes minoristas”.
Rabobank, con sede en los Países Bajos, dijo que esperaba que la inflación de los precios de los alimentos relacionada con la guerra alcanzara su punto máximo en algún momento del próximo año en Europa. En Estados Unidos, se espera que los precios de los comestibles suban un 3.2% este año, en comparación con un promedio histórico de 2,6%, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Los agricultores siguen limitados por la falta de fertilizantes
La reapertura del estrecho de Ormuz también sería un cambio bienvenido para los agricultores y para la producción mundial de alimentos. Aproximadamente el 30% del fertilizante del mundo pasaba por esa vía marítima antes de que comenzara la guerra. Los precios se dispararon cuando el suministro quedó prácticamente cortado, y probablemente los envíos tardarán mucho en volver a los niveles previos a la guerra.
Las consecuencias de la escasez que enfrentan ahora los agricultores podrían intensificarse más adelante, de todas formas.
Muchos agricultores en todo el mundo están en plena temporada de siembra sin el fertilizante que necesitan o pagan precios altísimos tanto por el fertilizante como por el combustible necesario para producir y transportar sus productos. El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas espera que esto tenga un “impacto devastador” en los rendimientos de los cultivos —y, en consecuencia, en los precios de los alimentos y la disponibilidad de alimentos— durante los próximos meses.
Los minoristas en Estados Unidos que venden zapatos se sintieron alentados al ver la caída de los precios de la gasolina, con la esperanza de que eso signifique que los estadounidenses tengan más dinero para gastar en las compras de regreso a la escuela, dijo Andy Polk, vicepresidente sénior del grupo comercial Footwear Distributors and Retailers of America.
Sin embargo, las empresas de calzado prevén que sus propios costos se mantendrán más altos en el futuro previsible, indicó Polk. Los miembros del grupo mantienen un inventario de productos terminados para dos o tres meses, pero sus próximos pedidos podrían incluir proveedores que cobren más por los materiales, explicó.
La mayor parte del calzado que se vende en Estados Unidos es importado, y Polk dijo que espera que los costos de envío se mantengan más altos durante el resto de 2026 y 2027.
Los aranceles de Estados Unidos impuestos el año pasado han dificultado que los vendedores de zapatos absorban los mayores costos o los trasladen a los clientes, señaló. En mayo, los precios del calzado fueron un 5,2% más altos que en el mismo mes del año anterior, según cifras del gobierno.
Judah Levine, jefe de investigación de la plataforma de reservas de carga Freightos, dijo que el cierre del estrecho de Ormuz ha afectado a alrededor del 2% al 3% del volumen total de buques portacontenedores que se usan para el transporte marítimo global, pero los precios más altos del petróleo y la disrupción han impactado al sector naviero de manera más amplia.
Josh Steinitz, director de estrategia de la plataforma de logística empresarial ShipStation Global, dijo que los consumidores podrían notar costos de envío más altos y más artículos agotados en línea hasta finales de año.
“Creo que los recargos por combustible, que luego se trasladan a los costos de envío y después se pasan a los consumidores, seguirán con nosotros durante bastante tiempo por parte de muchos de los principales transportistas”, expresó Steinitz expresó.
El acuerdo inicial supone una gran victoria para la economía mundial: la reapertura del estrecho de Ormuz, la estrecha boca del golfo Pérsico por donde antes de la guerra pasaba una quinta parte de todo el petróleo y el gas natural comercializados. Desde entonces, los ataques iraníes contra el transporte marítimo y la amenaza a los buques prácticamente lo cerraron.
El cierre de Ormuz elevó los precios de la energía en todo el mundo y encareció muchos productos básicos, incluidos los alimentos. Irán dejó salir a algunos buques que pagaron peajes, algo nunca hecho antes en el estrecho, que desde hace tiempo se considera una vía marítima internacional. Posteriormente, Estados Unidos brindó apoyo militar para sacar a otros petroleros, pero el nivel de tráfico no se acercó a los previos a la guerra.
El acuerdo también estipula que Washington levantará un bloqueo impuesto a los puertos iraníes y que el estrecho volverá a sus niveles de tráfico anteriores a la guerra en 30 días, al tiempo que reconoce que podría ser necesario destruir minas iraníes.

















