Agencias/Ciudad de México.- El aumento repentino de los precios del petróleo, provocado por la guerra contra Irán, repercute en las economías africanas y amenaza con generar un aumento en el costo del combustible, creciente inflación y renovada presión sobre las divisas de todo el continente.
África importa la mayor parte de los productos petrolíferos que consume, lo que deja a muchas economías en una situación de alta vulnerabilidad ante las afectaciones en el suministro relacionadas con las tensiones en Oriente Medio, una región clave para el flujo mundial de petróleo.
“África es un importador neto de productos petrolíferos, lo que significa que está muy expuesta a crisis como esta”, dijo Nick Hedley, analista de investigación en transición energética en Zero Carbon Analytics, un grupo de investigación internacional que aporta datos y análisis estratégicos sobre la crisis climática y la transición energética.
Cuando la oferta mundial de petróleo se reduce, agregó Hedley, los precios suben, mientras que las divisas africanas suelen debilitarse, ya que los inversionistas trasladan sus fondos a activos seguros como el dólar estadounidense.
Esa combinación amplifica el impacto de los incrementos de precios en mercados que dependen de las importaciones, como el de Kenia y el de Ghana.
Una dinámica similar se desarrolló tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022, cuando el aumento de los precios del crudo y el debilitamiento de la moneda elevaron los precios del combustible para el transporte en Sudáfrica en más de un 25% en un lapso de seis meses, apuntó Hedley.
“Los riesgos a corto plazo provienen principalmente del aumento de los precios del petróleo y el debilitamiento de las tasas de cambio, a medida que los inversionistas se desplazan a los activos seguros”, señaló Brendon Verster, economista sénior de Oxford Economics, una firma global de consultoría económica.
Los mercados petroleros aún son particularmente sensibles al conflicto debido a la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, un angosto corredor marítimo por el que pasa aproximadamente una quinta parte del crudo mundial.
El impacto del aumento de los precios del petróleo en toda África será desigual
Países como Kenia y Uganda reportan que su suministro se mantiene estable, aunque trabajan para garantizar la continuidad. Nigeria y Ghana producen crudo, pero importan la mayor parte de sus productos petrolíferos refinados, lo cual limita los beneficios que les brinda el aumento de los precios globales.
“Es difícil decir, en este momento, si obtendrán ganancias netas”, señaló Hedley. “Los productores de petróleo podrían beneficiarse del aumento de los precios del crudo, pero los ciudadanos comunes probablemente se enfrentarán a costos más altos de transporte y combustible, y, potencialmente, tasas de interés más elevadas”.
No obstante, la persistencia de precios altos podría generar una ganancia inesperada para los principales exportadores de petróleo de África. Verster señaló que Nigeria exporta aproximadamente 1,5 millones de barriles de petróleo al día, y ha basado su marco fiscal a mediano plazo en precios del petróleo de entre 64 y 66 dólares por barril hasta 2028.
La guerra elevó los precios por encima de los 100 dólares por barril el lunes, un nivel que, de mantenerse, aumentaría significativamente los ingresos de exportadores como Angola, Argelia y Libia.
Sin embargo, para la mayoría de los hogares africanos, es probable que el efecto inmediato sea un aumento en el costo de la vida.
“Esta es una preocupación grave”, expresó Hedley, quien señaló que la mayoría de los alimentos y bienes en toda África se transportan por carretera. “Por lo tanto, el aumento de los costos del combustible alimenta rápidamente una inflación más generalizada y reduce el poder adquisitivo de los hogares”.
Peter Attard Montalto, director gerente de la firma sudafricana de asesoría Kruthan, manifestó que la crisis también pone a prueba a las economías africanas.
“Hasta ahora, el impacto ha sido realmente moderado en países como Sudáfrica”, refirió, y destacó que las reformas económicas recientes han ayudado a estabilizar la moneda y los mercados de bonos del país.
“No obstante, se prevé que el aumento en los precios del petróleo y el gas se traduzca en inflación en los próximos meses”, agregó Montalto.
Los países que ya operan bajo programas del Fondo Monetario Internacional podrían enfrentar presiones adicionales a medida que las facturas de importación de energía agoten sus escasas reservas de divisas. Entre los más vulnerables, advierten los analistas, se encuentran Sudán, Gambia, la República Centroafricana, Lesoto y Zimbabue.
A largo plazo, los analistas dicen que la crisis podría reafirmar las exhortaciones a las naciones africanas para que diversifiquen sus sistemas energéticos y reduzcan su dependencia de los combustibles importados.
“Tiene sentido estratégico que los países africanos garanticen su seguridad y soberanía energética a largo plazo”, opinó Kennedy Mbeva, investigador asociado del Centro para el Estudio del Riesgo Existencial de la Universidad de Cambridge.
Lograrlo, añadió Mbeva, requerirá equilibrar las presiones fiscales a corto plazo con inversiones a largo plazo en energía limpia e industrialización verde.
Los mandatarios mundiales han fracasado en su intento de frenar el cambio climático apelando a que las naciones actúen por el bien común. Ahora, la guerra con Irán y su costosa crisis energética hacen que algunos expertos se pregunten si el egoísmo y el nacionalismo podrían ser una vía más probable para salvar al planeta, al impulsar el apoyo a las energías renovables nacionales por encima de los combustibles fósiles importados.
Refinerías bombardeadas, rutas de transporte marítimo interrumpidas para el petróleo y el gas natural licuado, y un alza de los precios del combustible deberían señalar el camino, incluso a los gobernantes más reacios, hacia un futuro más limpio y sin combustibles fósiles, esperan algunos expertos.
Pero otros se muestran desdeñosos y señalan que la misma especulación surgió y luego pronto perdió fuerza, tan recientemente como con la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Eso llevó a algunos países europeos a sustituir el gas por un carbón aún más contaminante.
“Se trata de una postura ilusoria”, afirmó Rob Jackson, científico del clima de la Universidad de Stanford que estudia las emisiones globales de dióxido de carbono.
El jefe de Naciones Unidas sostendrá lo contrario el lunes.
“La agitación que estamos presenciando hoy en Oriente Medio deja en evidencia que nos enfrentamos a un sistema energético global en gran medida atado a los combustibles fósiles —donde el suministro se concentra en unas pocas regiones y cada conflicto corre el riesgo de enviar ondas de choque a través de la economía mundial”, escribió António Guterres, secretario general de la ONU, en un correo electrónico a The Associated Press. “En crisis anteriores del petróleo, los países tenían pocas opciones más que absorber el dolor. Ahora tienen una rampa de salida”.
“La energía renovable producida en casa nunca ha sido más barata, más accesible ni más escalable”, añadió Guterres. “Los recursos de la era de la energía limpia no pueden ser bloqueados ni convertidos en arma”.
El dilema de ir por cuenta propia o hacerlo juntos
Las conferencias climáticas anuales de la ONU, orientadas a la cooperación global, han logrado poco. La reunión más reciente en Brasil, conocida como COP30, terminó con una declaración que ni siquiera mencionó las palabras “combustibles fósiles”, y mucho menos incluyó un plan para reducir su uso.
Guterres dijo entonces que “no se puede fingir que la COP30 ha entregado todo lo que se necesita”. Gobernado por Donald Trump, cuyo ataque a Irán ha despertado nuevas preocupaciones energéticas, Estados Unidos ni siquiera participó en la reunión de Brasil.
Si bien el uso de energías renovables y la creación de nuevas instalaciones se disparan a nivel mundial, superando el crecimiento de los combustibles fósiles, el mundo sigue aumentando su uso de combustibles fósiles cada año, con emisiones de dióxido de carbono y metano que atrapan el calor y que alcanzan nuevos máximos año tras año. Eso está impulsando el calentamiento atmosférico, que incrementa los fenómenos meteorológicos extremos costosos y mortales, incluido el calor peligroso, en todo el mundo.
“La conclusión es que, al menos durante otros cinco años y quizá más, la reducción de emisiones se abordará en gran medida de forma unilateral”, subrayó Michael Oppenheimer, profesor de clima y asuntos internacionales en Princeton. “Si los países ven la guerra Israel-Estados Unidos-Irán como una razón adicional para buscar la salida de los combustibles fósiles al aflojar la oposición interna a las políticas necesarias, eso se logrará unilateralmente a nivel interno”.
Un potencial momento de oportunidad
Caroline Baxter, directora del Converging Risks Lab del Council on Strategic Risks en Washington, dijo que ya ha habido una “drástica desaceleración” en el movimiento de combustibles fósiles hacia varios puertos debido al conflicto. Y para países como Japón o Corea del Sur, que dependen de que buques cisterna lleguen a sus puertos para entregar energía, esto es realmente importante, indicó.
Baxter comentó que “no le sorprendería” que se produzca algún giro hacia la energía verde debido al conflicto, aunque sólo sea porque la energía renovable ofrece más estabilidad que los combustibles fósiles.
“Creo que hay una oportunidad, con razón o sin ella, para que los países realmente se replieguen hacia adentro e intenten abastecerse de energía de una manera que corte su dependencia de otras naciones para esa fuente”, agregó Baxter, quien fue subsecretaria adjunta de Defensa de Estados Unidos para educación y entrenamiento de fuerzas de 2021 a 2024 bajo el gobierno de Joe Biden.
Baxter dijo que, si tiene razón y si “todo el mundo lo hace en su propio patio trasero”, eso limitará el cambio climático futuro “sin las espinosas negociaciones diplomáticas y los saludos efusivos y las maniobras a puerta cerrada” de las conferencias climáticas internacionales.
La guerra llevará a que se instalen más paneles solares y bombas de calor en los próximos meses, dijo la analista energética Ana Maria Jaller-Makarewicz, de IEEFA Europe.
Una advertencia desde Ucrania: “Exactamente la lección equivocada”
Analistas más escépticos señalan la invasión rusa de Ucrania hace unos años, que provocó un enorme trastorno en el suministro de gas natural de Europa, y aun así no cambió la dependencia mundial de los combustibles fósiles.
Los políticos a menudo se dirigen hacia otros combustibles fósiles para abordar la inseguridad energética orientada a la guerra, como el carbón, que libera cantidades aún mayores de gases que atrapan el calor.
“Hemos visto esto a nivel europeo, donde los actores después de 2022 lentamente quisieron alejarse de la transición energética, lo cual es exactamente la lección equivocada”, afirmó Pauline Heinrichs, profesora de estudios de guerra en el King’s College del Reino Unido.
Al igual que Europa lo hizo entonces, muchos países, como China e India —ya los países número 1 y número 3 del mundo en emisiones de carbono— podrían recurrir a un mayor uso de carbón, dijeron Geoff Dabelko, de la Universidad de Ohio, experto en clima y conflicto, y Neta Crawford, de la Universidad de St. Andrews, autora del libro “The Pentagon, Climate Change, and War: Charting the Rise and Fall of U.S. Military Emissions” (El Pentágono, el cambio climático y la guerra: un análisis del auge y la caída de las emisiones militares de EEUU).
La guerra y los ejércitos contaminan el aire
Pase lo que pase con las decisiones energéticas de las naciones, la guerra en sí disparará las emisiones.
Incluso antes que comenzara, informes mostraban que los ejércitos del mundo son responsables del 5,5% de las emisiones anuales de la Tierra que atrapan el calor, más que cualquier país excepto China, Estados Unidos e India.
Crawford, cofundadora del proyecto Costs of War en el Watson Institute for International and Public Affairs de la Universidad Brown, dijo que los aviones de combate que consumen enormes cantidades de combustible y liberan dióxido de carbono y otros contaminantes son sólo un ejemplo.
“Las consecuencias de la guerra sobre las emisiones superarán con creces cualquier compensación incremental en las emisiones debido a un mayor entusiasmo por una transición verde”, sostuvo.
















