Criptocracia/Por Ernesto Villanueva/Ciudad de México.- Las acusaciones de uno de los abogados del procesado Joaquín Guzmán Loera en el sentido de que su cliente entregó grandes cantidades al gobierno de Felipe Calderón (a mí personalmente no me dio nada ha dicho Calderón, le creo, podría ser a uno de sus operadores) y al de Enrique Peña Nieto se han quedado en este momento a nivel de dichos, de acusaciones aparentemente al aire. La estrategia judicial del equipo jurídico de Guzmán Loera no es hacer un señalamiento por hacerlo. Existen elementos de que esas afirmaciones forman parte de una inteligente defensa legal.
El gran problema no es a quien se le cree si a Guzmán Loera o a los desprestigiados políticos. El punto va mucho más allá. La defensa buscará con todos los elementos de la ley que el tribunal del caso en Nueva York pida a Calderón y Peña comparecer para aclarar y negar, en su caso, las imputaciones que se les hacen.
Resulta, empero, que Estados Unidos no es México. Tengo la plena convicción de que Felipe Calderón y EPN no irán jamás a la Corte de Nueva York a defender su “honor”. No lo harán motu proprio ni tampoco a “invitación” de la Corte neoyorkina. Saben los dos, Calderón y EPN, que puede haber cabos sueltos que se pueden exhibir si llegaran a la Corte de Nueva York donde sin mayor problema y, al menos con indicios, podrían quedarse bajo proceso en prisión.
Es para mí un hecho que la dupla Calderón-EPN hará, por lo anterior, todo lo que esté de su parte para no comparecer ante la justicia norteamericana. Ese supuesto- que no irán- le permitirá al abogado de Guzmán Loera generar la duda razonable sobre sus imputaciones. ¿Por qué – me imagino que argumentará el abogado de la defensa- no se presentan aquí Calderón y Peña Nieto para defender su “honor”? ¿No será, agregaría, que es porque lo que acabo de decir es la verdad? A raíz de esas preguntas retóricas buscará generar un impacto efectista en el jurado y en el juez sobre la veracidad de que Calderón y Peña Nieto recibieron a través de intermediarios recursos de procedencia ilícita en abono a la defensa de su cliente inserto en un ‘narco-Estado’.
Tanto Calderón como Peña Nieto podrían en su caso demandar al abogado y a Guzmán Loera en México sin ningún efecto negativo en la estrategia judicial de los abogados del procesado mexicano en Estados Unidos. Brillante estrategia y mala situación para Calderón y Peña Nieto quienes acabarán por replegarse y hacer sólo defensa verbal y mediática pero- reitero- jamás defenderán su “honor” en la Corte de Nueva York donde tuvieron lugar esas afirmaciones que ya, de entrada, les quitó la tranquilidad si tuvieran alguna.
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