Agencias / InsurgentePress, Ciudad de México.- Los datos del instrumento Moon Mineralogy Mapper de la NASA, que orbitó en 2008 y 2009 alrededor de la Luna a bordo de la sonda india Chandrayaan-1, han servido ahora a investigadores de EE UU para confirmar “de forma directa y definitiva” (frente a estudios anteriores) que nuestro satélite tiene agua helada en sus regiones polares, aunque sea en pocas cantidades.

El estudio se publica esta semana la revista PNAS y apunta que estos depósitos de hielo se podrían usar como un recurso hídrico en futuras exploraciones espaciales.

La mayor parte del hielo lunar (mostrado en azul en estas imágenes del polo sur y norte) se encuentra en las zonas más oscuras y frías de los cráteres circumpolares, donde las temperaturas más cálidas nunca superan los –156 ºC. Debido a la pequeña inclinación del eje de rotación de la Luna, la luz del Sol nunca llega a estas gélidas regiones.

La información facilitada por el instrumento M3 (Moon Mineralogy Mapper) de la NASA, incorporado en la sonda espacial india Chandrayaan-1, ha revelado la existencia de moléculas de agua en cantidades superiores a lo que predecían los científicos. En el suelo lunar también se ha detectado hidroxilo (OH, una molécula formada por un átomo de oxígeno y otro átomo de hidrógeno).

Los datos del “espectrómetro visual e infrarrojo” de la sonda espacial Cassini (NASA-ESA) y del “espectrómetro infrarrojo de imágenes de alta resolución” de la nave EPOXI (Extrasolar Planet Observation and Deep Impact Extended Investigation) de la NASA también han contribuido a confirmar el descubrimiento.

Los resultados facilitados por las tres naves se publican esta semana en la revista Science. Uno de los equipos, liderado por Carlé Pieters, de la Universidad Brown (EE UU), revisó los datos de la misión espacial Chandrayaan-1 y descubrió que la luz estaba siendo absorbida cerca de los polos lunares en longitudes de onda que se correspondían con hidroxilo y otras sustancias que contienen agua.

Por su parte, Roger Clark, del U.S. Geological Survey (EE UU), utilizó datos de un espectrómetro de alta tecnología en la nave espacial Cassini para identificar el agua y el hidroxilo tanto en las proximidades de los polos, como en latitudes más bajas.

El equipo de Jessica Sunshine, de la Universidad de Maryland (EE UU) también ha analizado los mapas de infrarrojo recogidos por la misión de “Impacto Profundo” EPOXI y confirman la presencia de las dos sustancias sobre gran parte de la superficie lunar. Los datos sugieren que la formación y retención de estas moléculas es un proceso continuo en su superficie, y que el viento solar puede estar implicado en su formación.

Los resultados de estos trabajos reflejan que el agua o hidroxilo en la superficie lunar parecen ser más abundantes al desplazarse hacia cualquiera de sus polos. Los estudios sugieren que el agua o el hidroxilo de esas regiones pueden haber emigrado hasta allí con el paso del tiempo, “atraídas” por un medio ambiente más frío.

El agua detectada en la Luna es relativamente escasa y no forma mares ni lagos, pero sus elevadas concentraciones respecto a lo esperado plantean nuevos interrogantes acerca de su origen y sus características mineralógicas, que los científicos tratarán de responder en los próximos años.

Imágenes en infrarrojo facilitadas por la sonda india Chandrayaan-1. Imagen: ISRO/NASA/JPL-Caltech/USGS/Brown Univ.
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