De Primera Mano/Por Rodolfo Reyes/Villahermosa.- El Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Tabasco (IEPCT) permanece paralizado en medio de la crisis institucional más grave de su historia. El conflicto se ha prolongado sin que se vislumbre una salida, justo cuando arrancó ayer el proceso electoral de 2027.
En el centro de la disputa aparece el consejero Hernán González Sala, a quien fuentes cercanas al organismo identifican como el principal impulsor del bloqueo, en coordinación con Jorge Montaño Ventura, integrante del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE). En ciertos círculos políticos ya lo señalan como “el otro Hernán de Adán”.
Pero, ¿qué gana González Sala con mantener paralizado al instituto? Fuentes cercanas al IEPCT, que pidieron reservar su identidad, aseguran que al funcionario le habrían ofrecido un cargo de importancia en el INE para el próximo año, cuando concluya su periodo en el organismo tabasqueño. Según esa versión, la oferta habría llegado por conducto de Montaño.
Hay otro dato que aporta contexto. De acuerdo con una fuente enterada de los planes del funcionario, la esposa de González Sala es originaria de la Ciudad de México y el matrimonio ya contempla mudarse a la capital el próximo año. El posible traslado coincide con el momento en que, según las fuentes, el consejero dejaría el IEPCT y podría incorporarse al INE.
La coincidencia no acredita por sí misma que exista un ofrecimiento, pero añade un elemento concreto a la información que circula sobre su futuro.
El nombre que aparece como trasfondo de esta disputa es el del senador Adán Augusto López Hernández. La clave está en la figura de Montaño. Para entender la relación política que se les atribuye hay que retroceder a 2023, cuando Guadalupe Taddei fue elegida presidenta del INE.
Ante la falta de acuerdos para alcanzar una mayoría calificada en la Cámara de Diputados, la designación se resolvió mediante insaculación, el mecanismo conocido como tómbola.
Como secretario de Gobernación, López Hernández defendió públicamente ese procedimiento y se pronunció contra la negociación de cuotas partidistas. Sin embargo, el proceso fue cuestionado por la integración de las listas de aspirantes y los vínculos políticos atribuidos a algunos de los seleccionados.
En aquel procedimiento de tómbola llegó al Consejo General del INE el tabasqueño Jorge Montaño, cuya trayectoria política ha estado vinculada al entorno de López Hernández, como han documentado investigaciones periodísticas.
Esa relación es una de las claves de la hipótesis que circula en torno al conflicto electoral tabasqueño: que Montaño actuaría como enlace entre el senador y González Sala.
Hay otro antecedente que ayuda a entender por qué el nombre de Montaño aparece en esta trama. Hace unos quince años, cuando formaba parte del IEPCT, integró una comisión encargada de adquirir un edificio para el organismo. Según los señalamientos sobre aquella operación, se inclinó por el inmueble de mayor costo, que terminó siendo inservible.
El representante de los propietarios era Carlos Merino Campos, identificado políticamente con Adán Augusto, y las escrituras se formalizaron en la Notaría 27 de López Hernández.
Aquel episodio alimentó los cuestionamientos sobre las relaciones políticas que rodearon la operación inmobiliaria y hoy vuelve a cobrar relevancia como antecedente de los vínculos que se atribuyen a Montaño con el grupo del senador.
En ciertos círculos políticos, por cierto, lo identifican como “el consejero de La Barredora”.
La parálisis del IEPCT está a la vista. La supuesta oferta de un cargo en el INE sigue siendo una versión que debe investigarse, pero que en un año se comprobará o no.


















