Agencias/Ciudad de México.- Canadá está viviendo la peor temporada de incendios forestales de su historia, con más de 15 millones de hectáreas arrasadas por las llamas, cuatro muertos, 200.000 evacuados y una grave contaminación del aire que afecta a gran parte de América del Norte. ¿Qué papel ha jugado el cambio climático en esta catástrofe ambiental y humana?
Según un estudio científico publicado el martes por el grupo World Weather Attribution, el cambio climático causado por el hombre ha multiplicado por al menos siete la probabilidad de que se den las condiciones meteorológicas que favorecen los incendios forestales en Canadá. Estas condiciones incluyen temperaturas récord, baja humedad y deshielo prematuro de la nieve, que crean un ambiente seco y propenso a arder.
El estudio se centró en la provincia oriental de Quebec, donde se registraron un número excepcionalmente alto de incendios en mayo y junio, coincidiendo con el récord nacional de temperatura de 0,8 ºC por encima de lo normal. Los investigadores utilizaron una métrica llamada Índice de Clima de Incendios (FWI), que combina temperatura, velocidad del viento, humedad y precipitación, para medir la gravedad del tiempo de incendio durante toda la temporada.
Los resultados mostraron que las condiciones propicias para los incendios ya no son raras en el clima actual: ocurren una vez cada 25 años. Esto significa que ahora tienen un cuatro por ciento de posibilidades de ocurrir cada año. Sin embargo, al comparar el clima actual con el clima del pasado, usando simulaciones de modelos informáticos, los científicos descubrieron que el cambio climático había hecho que estaciones tan severas fueran al menos siete veces más probables de ocurrir en comparación con la época preindustrial.
Esto significa que el calentamiento global provocado por la quema de combustibles fósiles ha aumentado la frecuencia y la intensidad de los incendios forestales en Canadá. Además, los incendios forestales retroalimentan el cambio climático al emitir grandes cantidades de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Según otra investigación reciente, los incendios forestales canadienses habían emitido directamente más de 1.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, así como metano y óxido nitroso, que en conjunto tenían un efecto invernadero equivalente a otros 110 millones de toneladas de dióxido de carbono.
Los expertos advierten que, si no se toman medidas urgentes para reducir las emisiones globales, este tipo de fenómenos se volverán más frecuentes y más intensos en el futuro. “A medida que sigamos calentando el planeta, este tipo de fenómenos se volverán más frecuentes y más intensos”, dijo a la AFP la autora principal del estudio, Clair Barnes, una estadística medioambiental del Imperial College de Londres.
Para evitar los peores escenarios posibles, los científicos recomiendan adoptar políticas climáticas ambiciosas que limiten el aumento de la temperatura global a 1,5 ºC con respecto a los niveles preindustriales, tal como establece el Acuerdo de París. También sugieren mejorar la gestión forestal y la prevención de incendios, así como aumentar la resiliencia y la adaptación de las comunidades afectadas por los incendios.

















