Agencias / Ciudad de México.- Un grupo internacional de científicos ha descubierto que el microorganismo ‘Metallosphaera sedula’, que se alimenta de minerales presentes en rocas terrestres, también es capaz de aprovechar las sustancias inorgánicas de los meteoritos, como explica la Universidad de Viena (Austria).
Ya se sabía que esas arqueas emplean rocas como fuente de energía —al igual que otras bacterias—, pero estos investigadores concluyeron que pueden absorber y procesar material extraterrestre y colonizar más rápido minerales de meteoritos que los de origen terrestre.
Esta circunstancia invita a especular sobre el modo en que la vida terrestre podría sobrevivir en otros entornos y cómo la biología temprana de la Tierra pudo recibir nutrientes clave a través de rocas espaciales que llegaron hace millones de años, sugiere el portal ScienceAlert.
Discovery of bacteria-like archaeon's preference for meteorites not only invites speculation on how terrestrial life could survive off world but also offers insight into how early biology could have received key nutrients through space rocks. https://t.co/q5qC5TpoOT #ScienceNews
— Biocon Academy (@BioconAcademy) December 8, 2019
Comprender la biogeoquímica de los meteoritos
Los especialistas que participaron en este experimento para analizar la interacción entre los compuestos geoquímicos y los organismos vivos seleccionaron Noroeste de África 1172 (NWA 1172, por sus siglas en inglés), un meteorito rocoso con diversos metales descubierto en el 2000 que pesa 120 kilogramos.
Tetyana Milojevic, astrobióloga y autora principal del estudio, decidió cultivar ‘M. sedula’ en este meteorito para averiguar cómo reaccionarían esos microorganismos.
Ese material esterilizado en el que colocaron las arqueas poseía “oligoelementos para facilitar la actividad metabólica y el crecimiento microbiano” y no solo les gustó el meteriorito como alimento, sino que también “empezaron a bailar” sobre esa roca espacial, detalló esta experta a la revista Vice.
Así, esta iniciativa permitió validar “la capacidad de ‘M. sedula’ para realizar la biotransformación de minerales en los meteoritos, desentrañar las huellas dactilares microbianas que quedan” en esos cuerpos celestes y “proporcionar el siguiente paso” para comprender su “biogeoquímica”, concluyó Milojevic.
Los microorganismos quimiolitotróficos derivan su energía de fuentes inorgánicas: descubren que las arqueas (un grupo de microorganismos unicelulares) puede romper meteoritos y alimentarse de ellos. https://t.co/4VKHnoOSw4 Vía @univienna pic.twitter.com/HlYZrufkfy
— Enrique Coperías (@CienciaDelCope) December 3, 2019
El origen de la vida en la Tierra
Los científicos eligieron para su experimento el meteorito NWA 1172 y estudiaron las huellas que dejaron los microorganismos en su superficie. Gracias a su composición química, el cuerpo celeste puede mantener la vida de los Metallosphaera sedula durante mucho tiempo.
Resultó que estos microorganismos son capaces de oxidar metales formando una corteza amorfa y liberando importantes elementos no metales como el carbono, el azufre, el oxígeno, el nitrógeno, el silicio y el fósforo, señala el estudio, publicado en Scientific Reports.
Este tipo de estudios ayuda a comprobar si las sustancias necesarias para el desarrollo de la vida llegaron a la Tierra con meteoritos.
Según los científicos, el estudio será particularmente útil para las misiones espaciales y permitirá evaluar la posibilidad de que haya organismos vivos en la superficie de objetos extraterrestres.
"the iron oxides … which appear as branched porous network represented on Fig. 4b,d,f, occurred only along the meteorite surface exposed to M. sedula, suggesting that it is solely of biogenic origin."https://t.co/YAu0KIujFc pic.twitter.com/T1B6mNOtyJ
— Controversies of Science (@controscience) December 7, 2019













