diciembre 17, 2018

Cruz Azul y el miedo a perder

Carlos Hernández

Hace varias temporadas, el delantero celeste Miguel Sabah admitió que le tenían miedo al América. La confesión le costó muchas críticas y la salida del equipo.

El tiempo le volvió a dar la razón: en esta ocasión no se podría decir que Cruz Azul le tuvo miedo al América, pero fue demasiado evidente que sí tenía miedo a perder.

Y el que juega a no perder, pierde por obligación.

Cruz Azul tiene una losa muy pesada: 21 años sin título de liga, más de 30 décadas con sólo un campeonato, seis finales perdidas en forma consecutiva, la burla constante que les llama el Frustrazul, que habla de cruzazulear…

El nerviosismo se notó desde los primeros minutos del partido y los cementeros sumaron otro dato para la vergüenza: ¡no realizaron ningún disparo a la portería!

Pedro Caixinha tuvo por supuesto gran parte de la culpa. En el primer duelo de la final le funcionó tirar atrás a su equipo, que estuvo cerca de ganar de no ser por falla garrafal de Édgar Méndez.

Pero en el encuentro definitivo Caixinha sumó error tras error: dejó en la banca al desequilibrante Roberto Alvarado y jugó con dos delanteros similares como Martín Cauterucio y Milton Caraglio, a quienes nunca les pusieron un balón para rematar.

El planteamiento de Caixinha fue medroso, salió a especular y no tuvo recursos ofensivos cuando su equipo recibió el primer gol.

Cruz Azul se murió de nada, se murió sin pelear, se murió por su miedo a no perder.

Es muy difícil reclamarle algo a un portero como Jesús Corona, pero el portero cometió el error que abrió el camino del título a las Águilas. Después salvó dos veces a su equipo en llegadas de Renato Ibarra, pero el daño ya estaba hecho.

En el costal de la culpa también entran elementos como Méndez, quien perdió todo el liderazgo que había mostrado; Elías Hernández, quien desapareció en los dos encuentros; Andrés Rentería, quien deambula por la cancha y le quita un lugar a un joven mexicano

Esta era la gran oportunidad de quitarse la maldición: llegó como campeón de Copa, como superlíder, con un equipo que parecía sí tenía sangre en las venas, con un directivo como Ricardo Peláez que parecía tener la fórmula para alejar a los fantasmas.

La derrota le echa más sal a las numerosas heridas que ya tienen los aficionados celestes. Parece imposible encontrar unos aficionados con más aguante, con tanta resistencia al dolor.

Algunos dirán que sufren más los del Atlas, quienes suman más de medio siglo sin título… pero los rojinegros sólo se ilusionan con no descender.

“El que persevera alcanza”, les escribió el presidente López Obrador. Y vaya si el tabasqueño sabe de perseverar.

Ódiame 13 veces más

La frase publicitaria “ódiame más” le queda a la perfección al equipo de Televisa, que fue creado para ser “el malo” de la película y ha sabido interpretar muy bien su papel. Es el equipo más odiado, pero ahora también es el más ganador.

América consiguió su título 13, uno más que las Chivas, que por su parte fue a fracasar en forma lamentable al Mundial de Clubes, al perder ante el Kashima Antlers.

Lo único positivo de su eliminación es que evitó un ridículo histórico ya que no enfrentará al Real Madrid.

América consiguió el cetro porque salió a ganar. Además, Miguel Herrera se benefició con la lesión de Matheus Uribe, ya que tuvo que utilizar a Edson Álvarez, quien no sólo anotó un doblete, sino que brindó un gran encuentro.

Mención especial merece el joven americanista, quien en los inicios de su carrera había mostrado gran nivel y después cayó en un bache difícil de explicar. Parecía que el éxito lo había mareado. Ya despertó y eso es bueno para su club y para el futbol mexicano.

El equipo de Coapa siempre se ha caracterizado por tener su columna vertebral de extranjeros. Y en esta escuadra resaltaron Agustín Marchesín, Bruno Valdez, Guido Rodríguez y Renato Ibarra.

Sin embargo, es de destacar el aporte de canteranos como Álvarez y el juvenil Diego Lainez, quien brindó una gran liguilla y ya se afirma que se irá a Europa, al popular Ajax.

Y eso demuestra que los jóvenes mexicanos sí pueden, aunque no se les da la oportunidad que merecen.

El título también debería servir para confiar en los técnicos nacionales. Miguel Herrera hizo campeón al América, se fue y regresó y consiguió otro título, ante el mismo rival. El Piojo sabe ganar los clásicos.

El América femenil dio el ejemplo

Contra todos los pronósticos, el América femenil consiguió el título y lo hizo con todo en contra: ante el líder y campeón Tigres, de visitante en estadio lleno y en tiros penales ante la presión del explosivo estadio Volcán.

Leonardo Cuéllar consiguió su primer título. Al técnico se le considera el padre del futbol femenil en México, aunque aún se recuerdan las críticas que le realizó la goleadora Charlyn Corral en el sentido de que su estrategia era anticuada.

Las Águilas femeniles se mostraron como un equipo compacto y además mostraron mentalidad triunfadora, en donde destacó la portera Cecilia Santiago en los penaltis.

La semana del América fue redonda, ya que también se coronó en la categoría sub 17. Muy importante el logro de los jóvenes, que inician un duro camino en un equipo armado con extranjeros, pero que esta vez fue rescatado por dos jóvenes formados en sus fuerzas básicas.

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