AgenciasCiudad de México.- La demanda es clara: Israel debe retirar por completo sus tropas del Líbano, según lo acordado. Así lo indicaron el presidente, Joseph Aoun, el primer ministro, Nawaf Salam, y el portavoz del Parlamento, Nabih Berri, en una declaración conjunta, a comienzos de semana. Agregaron que el ejército libanés está en condiciones de cumplir “todos sus deberes a lo largo de la frontera”.
Al mismo tiempo, el nuevo Gobierno libanés calificó la persistente presencia israelí como una “ocupación del Líbano”, e indicó que recurrirá al Consejo de Seguridad de la ONU.
Entretanto, también la ONU se ha pronunciado. “Hoy termina el plazo para la retirada del ejército israelí y el emplazamiento del ejército libanés en el sur del Líbano”, declararon la enviada de la ONU, Jeanine Hennis-Plasschaert, y la misión de paz FINUL, instando a ambas partes a atenerse al acuerdo.
El cese del fuego fue acordado en noviembre entre Israel y Hezbolápara poner fin a la guerra que comenzó con un ataque de la milicia proiraní el 8 de octubre de 2023. Hezbolá quería respaldar a la organización islamista Hamás, que un día antes había realizado un atentado a gran escala contra Israel, dejando más de 1,100 muertos. El acuerdo contempla que al menos 5,000 soldados libaneses controlen el sur del país.
Israel, sin embargo, acusa al ejército libanés de no enviar a los uniformados a la zona con suficiente rapidez, y alega que, por eso, no pueden garantizar la seguridad. Su temor es que la milicia proiraní Hezbolá, calificada de organización terrorista por Estados Unidos, Alemania y varios países sunitas, pueda reanudar sus ataques contra localidades del norte de Israel.
La altura a la que se encuentran los lugares que mantiene bajo su control,otorga a Israel una ventaja táctica, a juicio de Merin Abbass, jefe del Proyecto del Líbano de la Fundación Friedrich Ebert, cercana al partido socialdemócrata alemán. “Sin embargo, esa decisión viola claramente el acuerdo de alto el fuego”, señala en entrevista con DW.
Según el analista militar israelí Yaakov Lappin, “parece claro que, de parte de Hezbolá, no hay disposición a atenerse al acuerdo y renunciar a reconstruir su infraestructura militar en las cercanías de la frontera”. Así lo indicó en un artículo que escribió para la agencia de noticias Jewish News Syndicate, agregando que, en primera línea, les corresponde a las fuerzas israelíes evitarlo.
El politólogo libanés Daoud Ramal lo ve de modo diferente. “Israel no persigue un objetivo militar estratégico, porque mientras disponga de su sistema de espionaje, sobre todo de sus satélites, puede vigilar todo el Líbano”, dice a DW.
En opinión de Ramal, la permanencia de fuerzas israelís en el Líbano podría llevar a la formación de grupos armados libaneses, como en las décadas de 1980 y 1990. “Eso, naturalmente, no va en interés de la seguridad internacional y la paz”, indica. No espera, sin embargo, una reacción militar de Hezbolá.
Improbable la considera también Merin Abbass, debido a la debilidad militar de Hezbolá. No obstante, la mantención de la presencia militar israelí conlleva otro problema: la desestabilización política interna en el Líbano.
“Naturalmente, debilita en medida considerable el prestigio del presidente Joseph Aoun en el país y, por ende, el del nuevo Gobierno libanés. Este se ve bajo presión no solo de parte de Hezbolá, sino de toda la sociedad libanesa. El problema no es ahora entre Hezbolá e Israel, sino entre el Estado libanés e Israel. Si este se agudiza, difícilmente serviría a los intereses de la comunidad internacional”.
El acuerdo de alto el fuego establece que se detendrán durante dos meses los combates entre el ejército israelí y el brazo armado del grupo militante Hezboláen el Líbano.
En términos concretos, el alto el fuego se redactó -como era de esperar- siguiendo las mismas líneas que la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de 2006, que puso fin a un breve pero brutal episodio de combates entre Hezbolá y el ejército israelí en julio y principios de agosto de ese año.
En esa ocasión, la resolución 1701 estableció una zona que separaba a Israel de Hezbolá entre el río Litani en Líbano y la “Línea Azul”, que es una frontera “provisional” trazada por la ONU tras los combates anteriores y la ocupación israelí del sur del Líbano.
En este nuevo alto el fuego, acordado oficialmente por los gobiernos de Israely el Líbano, y aceptado por Hezbolá, ambas partes reconocen la importancia de la Resolución 1701. Como resultado, Hezbolá se retirará al norte del río Litani, mientras que las tropas israelíes retrocederán gradualmente al sur de la Línea Azul.
En virtud de la resolución 1701, esta zona de colchón amortiguador ha sido gestionada por el ejército libanés y la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL), compuesta por 10,000 efectivos. Esto continuará, pero el número de tropas en la zona aumentará.
El ejército libanés desplegará 10,000 soldados allí. Es probable que la FINUL, formada por soldados de 48 países, entre ellos Alemania, reciba ahora más apoyo de Estados Unidos y otras naciones.
A lo largo de los años, se han producido múltiples violaciones de la resolución 1701, con Israel y Hezbolá intercambiando acusaciones de que el otro era el causante de todos los problemas. La FINUL no puede hacer cumplir sus normas militarmente y tiene que confiar en la cooperación de todos los implicados.
No habrá tropas de combate estadounidenses desplegadas en el Líbano, pero sí apoyo militar estadounidense al ejército libanés, que es más pequeño, está infradotado y superado en armamento por Hezbolá.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que el alto el fuego permitirá a Israel “centrarse en Irán”, dejar que las tropas israelíes se recuperen y separar a Hezbolá de Hamásen Gaza.
Un análisis del periódico israelí Haaretz sugirió que también había aumentado la presión de Estados Unidos sobre Israel.
Además, mientras que las incursiones aéreas israelíes en Gaza, Líbano, Siria e Irak pueden llevarse a cabo con muy poco peligro para los soldados israelíes, el intento de entrar en Líbano fue mucho más mortífero. Los combatientes de Hezbolá estaban posicionados a lo largo de la frontera y el número de soldados israelíes muertos iba en aumento.
En cuanto a Hezbolá, sus estructuras de liderazgo habían quedado muy dañadas, y los efectos de los ataques aéreos israelíes sobre los civiles y la economía libanesa “debilitaron” la voluntad de lucha del grupo, explicó Gina Abercrombie-Winstanley, miembro senior del Atlantic Council, especializada en Oriente Medio.
La resolución 1701 fue criticada con frecuencia, señaló Abercrombie-Winstanley: “Pero incluso su imperfecta aplicación en 2006 trajo más de 16 años de relativa paz y estabilidad. Ambas partes están preparadas para ello”.
Además, expertos en defensa israelíes dijeron a Haaretz que creen que Hezbolá, y sus partidarios en Irán, también querían tiempo para reconstruirse y reagruparse.
El acuerdo de alto el fuego no se aplica en modo alguno a lo que está ocurriendo en Gaza. El presidente estadounidense, Joe Biden, ha dicho que espera que el impulso generado por el acuerdo del Líbano pueda conducir a un resultado similar en Gaza, pero Netanyahu ya ha reaccionado negativamente a esa sugerencia.
El grupo militante Hamás, con base en Gaza, “aprecia” el derecho de Hezbolá a llegar a un acuerdo que proteja a su pueblo, según declaró uno de sus funcionarios a la agencia de noticias Reuters. Agregó que Hamás también estaría preparado para un acuerdo de alto el fuego.
El alto el fuego no ha cambiado las intenciones de otros miembros del llamado “Eje de la Resistencia”, una serie de grupos respaldados por Irán que consideran a Israel y a EE.UU. sus enemigos.
Hamás está clasificado como organización terrorista por Alemania, Estados Unidos y varios países más. Hezbolá recibe el mismo calificativo por parte de EE.UU., Alemania y varios países árabes suníes, mientras que la UE incluye a su brazo armado en la lista de grupos terroristas.
El acuerdo de alto el fuego hace mucho menos probable una escalada hacia una guerra directa y total entre Israel e Irán. El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores iraní elogió el acuerdo y añadió que el alto el fuego también era necesario en Gaza.

















