Agencias/Ciudad de México.- Lionel Messi concretó ayer un sueño más en su prolifera carrera futbolística. Tuvieron que pasar 28 años para que la albiceleste de la mano de ‘Lio’ levantara un trofeo en un torneo oficial, al conquistar la Copa América 2020.

Inmerso en una sequía de 16 años que trajeron innumerables cuestionamientos a Messi desde que debutó con la escuadra nacional, pero esa mala racha se acabó con su triunfo sobre Brasil, 1-0, en el mismísimo Maracaná.

Con todo tipo de logros de manera individual, incluidos seis Balones de Oro, títulos de liga con el Barcelona y trofeos y más trofeos en su exitosa carrera, Messi tenía una cuenta pendiente al no poder ganar algo con Argentina, en una deuda que este día ha quedado saldada.

La Pulga debutó con la selección absoluta en el 2005 y desde entonces se le negó el trofeo con subcampeonatos en la Copa América del 2007, 2015 y 2016, además de quedarse con las ganas de ser campeón del mundo en el Mundial de Brasil 2014, al caer con Alemania en la final.

Estos golpes pegaron duro en el ánimo y orgullo del, para muchos, mejor jugador del mundo de esta última época. Sin embargo, la Copa América 2020 le tenía reservada una grata sorpresa a la Pulga, al ídolo, al por fin poder gritar “campeón” con Argentina.

Dos finales de Copa América después, Messi logró levantar el título con la selección Argentina. El rival y el escenario no pudieron ser mejores: Brasil en el Estadio Maracaná. Victoria de 1-0 en la final, gracias a un gol de Ángel Di María. Primer título para Messi con la selección mayor.

Messi y Argentina llegaron con la presión encima. No solo por jugar en territorio enemigo, también por la sequía de títulos a nivel individual y grupal. Leo, con dos finales a cuestas perdidas (tres tomando en cuenta el Mundial Brasil 2014), y la Albiceleste sin título continental en 28 años.

A pesar de que en la primera parte el dominio fue de la Verdeamarela, Argentina abrió el marcador pasando el minuto 20 de juego. Un trazo largo de Rodrigo De Paul techó a la zaga brasileña, Ángel Di María recibió y definió con una vaselina ante la salida de Ederson.

A partir de ese momento el juego se ensució. Como era de esperarse, Messi y Neymar Jr. fueron las víctimas favoritas de los rivales. Pocas llegadas en los arcos, hasta que llegó la segunda mitad.

En el complemento las emociones incrementaron, primero con un gol anulado a Richarlison después de un fuera de juego al minuto 52 y 60 segundos después con un paradón de Emiliano Martínez, una vez más tras intento del portero argentino.

Los minutos finales trajeron un par de oportunidades, una por equipo. La primera al 87 del lado de Brasil, con un zurdazo de Gabigol que Martínez mandó con las manos al córner; un minuto más tarde Messi perdonó una de las más claras del partido, al recibir de De Paul a espaldas de la zaga y perdonar al intentar quitarse a Ederson.

El pitazo final trajo lágrimas en Messi, que de inmediato se hincó sobre el césped y recibió el abrazo del resto del equipo. Justicia para uno de los mejores jugadores de la historia.

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