Agencias/Ciudad de México.- La permanencia de los anillos olímpicos en la torre Eiffel está generando controversia en París, tanto entre las autoridades competentes como entre parisinos y turistas, incluso con la oposición de los descendientes del mítico ingeniero que proyectó y levantó la estructura.

El cambio en la apariencia de uno de los monumentos más famosos del mundo y símbolo por antonomasia de París no es cosa pequeña. Se plantean cuestiones sobre si el patrimonio debe ser inmutable o qué factores deben influir en posibles cambios y quién y cómo se deciden esas modificaciones.

Todo comenzó cuando la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, se mostró a favor, en plenos Juegos Olímpicos, de que tanto los anillos como el globo cautivo que hizo de pebetero, se quedaran de forma permanente en la torre Eiffel y en los jardines de las Tullerías, respectivamente.

Hidalgo anunció que los cinco anillos se quedarán en el monumento. “Como alcaldesa de París, la decisión es mía y cuento con el acuerdo del COI (Comité Olímpico Internacional). Así que sí, permanecerán en la torre Eiffel”, dijo la regidora, socialista, en una entrevista.

La primera que se mostró sus reticencias fue la ministra de Cultura, la conservadora Rachida Dati, vieja rival política de Hidalgo por la alcaldía parisina e intensa opositora a la regidora de la capital.

Dati recordó que la torre “es un monumento protegido” y que es necesario obtener permiso “para cualquier alteración sustancial que se vaya a realizar, y llevar a cabo una evaluación de impacto, de acuerdo con el código del patrimonio francés”.

La ministra añadió que la instalación de los anillos fue autorizada como una “excepción” y “a título temporal”, por lo que pidió lanzar una fase de consultas antes de tomar una decisión definitiva.

Y entraron en liza los herederos de Gustave Eiffel, el ingeniero de origen alemán cuyo nombre está asociado para siempre a la torre que concibió y construyó.

“La Torre Eiffel, que se ha convertido en el símbolo de París y de Francia, tiene una vocación más amplia que la de estar permanentemente asociada a una organización como los Juegos Olímpicos”, declaró Savin Yeatman-Eiffel, vicepresidente de la asociación de descendientes y tataranieto del ingeniero.

Añadió que los anillos privarían además a la torre de su papel de plataforma para otros mensajes, como se hace de manera frecuente a través de los cambios en su iluminación para enfatizar determinadas causas, como la decoración con los colores en fechas claves (púrpura para el Día Internacional de la Mujer o la bandera de Ucrania).

Una petición en línea lanzada en Change.org contra la permanencia de los anillos ha reunido ya casi 16,000 adhesiones, la gran mayoría provienen de parisinos que no están a gusto con la gestión de la alcaldesa parisina.

“El lugar de los anillos olímpicos durante los Juegos estaba en la torre Eiffel, pero una vez que se acabó la fiesta nuestro monumento emblemático debe recuperar su aspecto natural”, señala la petición.

Varias turistas que visitaban hoy los alrededores de la torre mostraron sentimientos encontrados: “A mi me parece muy bien”, afirmó a EFE Catalina, una visitante llegada de Barcelona. “Encuentro que es un signo muy bonito de París”, añade.

Pero otra turista, la también catalana Georgina, considera que “la torre Eiffel “ya brilla por si sola y estaría bien que los conservaran (los anillos), pero que los ubicaran en otro sitio, porque la torre Eiffel no necesita brillar”.

La tinerfeña Nenuca tiene una idea un poco ambivalente, ya que si bien considera que “la torre Eiffel es la torre Eiffel”, cree que los anillos podrían quedarse “como una señal, un recuerdo”, de los Juegos.

Estos sentimientos encontrados están también en la población local, orgullosa de los espectaculares Juegos de París pero celosa de la protección de sus monumentos. “Por un año podría ser una buena idea, pero no para siempre”, dijo una parisina a BFM.

El amor de los parisinos por su torre favorita es fuerte hoy, pero no lo era tanto cuando se levantó.

Concebida y construida para marcar la exposición universal de 1889, la torre fue rechazada inicialmente por los habitantes de París, que la consideraban un horroroso artefacto de hierro, por lo que inicialmente se iba a desmontar tras ese evento.

Sin embargo, los parisinos acabaron tomando cariño a la torre, que durante un tiempo fue, con sus 330 metros de altura, la estructura construida por el hombre más alta del mundo, y que recibió 6.3 millones de visitantes el año pasado.

La alcaldesa de París Anne Hidalgo había reiterado su deseo de ver los anillos instalados en este histórico monumento, que pertenece a la ciudad, al menos hasta los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, sin cerrar la puerta a más tiempo. “La propuesta que he hecho para los anillos es que, hasta 2028, hasta los Juegos de Los Ángeles, los dejemos en la Torre Eiffel”, declaró la alcaldesa.

Esta idea expresada por Hidalgo generó una polémica en Francia y críticas entre los defensores del patrimonio y los rivales políticos de la regidora socialista en París, como la ministra de Cultura en funciones, Rachida Dati, que mencionó: “La Torre Eiffel es un monumento protegido, obra de un inmenso ingeniero y creador. Para respetar su estilo arquitectónico y su obra, es necesario obtener permiso para cualquier alteración sustancial que se vaya a realizar, y llevar a cabo una evaluación de impacto”.

Mientras tanto, Savin Yeatman-Eiffel comentó: “La Torre Eiffel, que se ha convertido en el símbolo de París y de Francia, tiene una vocación más amplia que la de estar permanentemente asociada a una organización como los Juegos Olímpicos”. Además, en el comunicado de la ADGE se menciona: “De colores, grandes y colocados en el eje principal del acceso a la torre, modifican sustancialmente las formas muy puras del monumento”.

Según los descendientes, el mantenimiento de los anillos va contra la “neutralidad” de este “símbolo” de la ciudad de París y de Francia y el significado del monumento adquirido a lo largo de los años en todo el mundo”. Y argumentan que no existe “ningún vínculo temático o histórico previo entre la torre y los Juegos”. En cambio, proponen a la ciudad que, al igual que el resto de símbolos olímpicos, París “pueda transmitir simbólicamente los anillos olímpicos a Los Ángeles, antes de finales de 2024, cuando se marca el final del año olímpico”.

Anne Hidalgo parece haber quedado embelesada con todo lo concerniente al olimpismo en su ciudad: más allá de la Torre Eiffel exteriorizó el deseo de conservar otros elementos temporales utilizados en los Juegos de París, como el globo aerostático con el pebetero, que flotaba en el jardín de las Tullerías resguardando la flama paralímpica, o las estatuas de mujeres emblemáticas, que fue utilizada durante la Ceremonia de inauguración.

El 7 de junio de 2024 por la mañana, a 49 días del arranque de los Juegos Olímpicos, la ciudad de París se despertó con una increíble sorpresa: los anillos olímpicos se habían instalado entre la primera y la segunda planta de la Torre Eiffel.

Los cinco anillos gigantes, a los que se bautizaron como “Spectaculars”, son el símbolo por excelencia de las Juegos y cada vez que se celebran se colocan en un lugar o edificio destacado de la ciudad anfitriona. Después del Tower Bridge de Londres en 2012, el Parc de Madureira de Río en 2016 y la Bahía de Odaiba en Tokio en 2021, este año la Torre Eiffel fue la elegida por el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos para lucir con orgullo los colores olímpicos durante todo el verano francés. Todo un símbolo.

De 29 metros de largo por 13 metros de alto, los anillos olímpicos fueron diseñados y fabricados por la empresa ArcelorMittal. La instalación de los anillos a más de 60 metros de altura resultó toda una proeza técnica para preparar durante meses en colaboración con la Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE). Junto con ArcelorMittal France y sus expertos, París 2024 llevó a cabo en su momento todos los estudios previos necesarios para garantizar la seguridad y proteger el monumento: ubicación de la estructura, puntos de anclaje y distribución del peso.

En aquella oportunidad, la operación fue supervisada y validada por las autoridades de control competentes, como los especialistas técnicos y una oficina de inspección. La operación requirió una gran precisión y la utilización de dos grúas de 500 toneladas y otras dos grúas de 100 toneladas para elevar y después fijar los aros entre la primera y la segunda planta. La operación se llevó a cabo durante la noche del 6 al 7 de junio del 2024.

Engalanada en su oportunidad con los anillos olímpicos, la Torre Eiffel no sólo prestó su imagen para las medallas olímpicas y paralímpicas, el diseño de los podios y durante la ceremonia de inauguración, sino que además se encuentra ubicada en el punto de confluencia en donde se montaron varios estadios y sedes clave de los Juegos, como el Parc des Champions, Arena Champ de Mars, Puente de Jena. Incluso en las monedas de euro: a partir de junio de 2024, la Casa de la Moneda de París puso en circulación 24 millones de monedas conmemorativas de 2 euros con la imagen de la Torre.

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