Utopía/Por Eduardo Ibarra Aguirre/Ciudad de México.- Como al Tigre de Santa Julia agarró el expresidente Andrés Manuel a los dueños, socios y empleados (por famosos que sean, pero bajos en credibilidad) de la dictadura mediática mexicana con su reaparición el 30 de septiembre para presentar su libro número 21, Pueblo, y el segundo desde que el 1 de octubre de 2024 se retiró de la vida pública y se estableció en su finca de Palenque, Chiapas, para concentrase en el trabajo de las ideas y la historia de México.
Según algunos caricaturescos analistas, López Obrador ya tiene varios volúmenes listos para irlos sacando cada vez que tenga necesidad política de reaparecer hasta el día que aparezcan los marines en La Chingada para secuestrarlo y llevarlo a Estados Unidos, sin ocultar el ferviente entusiasmo porque suceda. O bien una muy corrupta exfuncionaria y exprisionera, que denuncia que la Cuarta Transformación ya prepara la reelección de AMLO y el volumen editorial es el primer paso.
Hoy tienen singular actualidad los severos juicios que externa el tabasqueño de Tepetitán (Macuspana) en el segundo libro del retiro, sobre el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, a la luz del grave desaguisado que cometió junto con el gobernador Mauricio Kuri González en la capital de Querétaro al colocar la primera piedra de una escuela policiaca internacional, auspiciada por las agencias estadunidenses, sin consultar a dos instancias específicas del gobierno federal, de acuerdo con la Ley de Seguridad Nacional en vigor para todos sin excepción, incluido el gobierno de Donald John Trump.
Sin la responsabilidad de la investidura presidencial, Obrador impugna los términos de la relación que pretende imponer Estados Unidos a México en los primeros dos años de la presidenta Claudia Sheinbaum. Y valora el desempeño de Johnson en estos claridosos términos: “No es diplomático ni tampoco político; más bien actúa como un excitado y entrometido policía. Debería ser más ecuánime y menos prepotente, buscar parecerse más a Josephus Daniels y menos al siniestro Henry Lane Wilson. En política exterior no se debe pontificar en territorio ajeno”.
Por si no fuera suficiente lo anterior, AMLO acusa al embajador del imperio de las barras y las estrellas, en decadencia inocultable a pesar de los sueños guajiros en Trumpilandia, de que cuando se descubrió la ilegal participación de la CIA en Chihuahua, lo que contraviene cualquier relación de respeto bilateral, aquel reaccionó en un “tono desafiante, no diplomático ni mucho menos político”.
Más todavía, el excoronel venido a diplomático amagó con que el gobierno de Estados Unidos procedería a presentar denuncias en tribunales de su país contra presuntos lavadores de dinero o “políticos corruptos mexicanos vinculados al narcotráfico”.
El embajador de USA “se porta como un entrometido y excitado policía”, sentencia el expresidente Andrés Manuel en Pueblo, de más de 700 páginas y 10 capítulos. Y en el de “Política exterior y defensa de la soberanía”, también condena la actuación del secretario de Estado, el rabioso anticomunista Marco Antonio Rubio, al considerar que la decisión del retiro de la visa –única mención sobre el tema– “a mi hijo Andrés Manuel sin ningún motivo o razón” se da en un tenor “dogmático y canallesco”.
El expresidente Andrés Manuel reprocha que se hizo mucho más evidente e ilegal la intromisión de la embajada de Estados Unidos y de las agencias (CIA, DEA y FBI) con la excusa de combatir el narcotráfico, cuando en realidad es un asunto de carácter político. Y atribuye estas acciones a la molestia de que en México hay un gobierno popular y progresista, porque prefieren uno autoritario, desordenado y corrupto que sea vulnerable y dócil ante su pretensión de dominar al país.
El miércoles 7 a las 11 horas será presentado el libro Senderos de vida. Memorias de solidaridad, represión y lucha, del doctor Américo Saldívar Valdés, en el Aula Magna Jesús Silva Herzog de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional, en Ciudad Universitaria. Presentarán Enrique Semo, María Eugenia Romero y Juan José Rodríguez. (…) “En días recientes fallecieron los comunistas guerrerenses, maestros Gerardo Peláez Ramos y Serafín Núñez Ramos. El primero, de la Escuela Nacional de Maestros, y el segundo de la Normal Rural de Ayotzinapa, en donde coincidió con Lucio Cabañas Barrientos, fundador del Partido de los Pobres. Gerardo fue preso político, jubilado de la UNAM, investigó y escribió muchos textos acerca de los movimientos sociales, de los trabajadores, y sindicales de México, y de la historia del PCM. Serafín fue historiador, egresado de la Universidad Patricio Lumumba de la ex Unión Soviética; profesor jubilado de la Universidad Autónoma de Guerrero; activista. y dirigente social, participante en Morena. QEPD. Van mis condolencias a sus familiares. Saludos y abrazos”: Elba Pérez Villalba, quien agrega “Por la paz en el mundo! No he escrito por haberme caído dos veces; estoy mejor”.
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