Agencias/Ciudad de México.- El nuevo ministro de Finanzas británico, Kwasi Kwarteng, anunció una histórica reducción de impuestos y un enorme aumento del endeudamiento, un programa económico que golpeó a los mercados financieros, con la libra y los bonos del Estado británico en caída libre.
La rentabilidad de la deuda pública británica anotaba la mayor subida diaria en más de tres décadas, la libra cayó a un nuevo mínimo de 37 años frente al dólar y las acciones alcanzaban mínimos de seis meses, después de que el ministro de Finanzas del Reino Unido, Kwasi Kwarteng, presentó una serie de recortes fiscales en un intento de impulsar el crecimiento.
Kwarteng eliminó la tasa máxima del impuesto sobre la renta del país, canceló los planes para subir los gravámenes a las empresas y, por primera vez, puso precio a los planes de gasto de la primera ministra Liz Truss, quien quiere duplicar la tasa de crecimiento económico de Reino Unido.
Los inversores se deshicieron de la deuda pública británica a corto plazo tan rápido como pudieron y el costo de la deuda a cinco años anotó su mayor subida diaria desde 1991, por el alza de los planes de emisión de deuda para el presente ejercicio en 72.400 millones de libras (81,000 millones de dólares).
La libra caía por debajo de 1.11 dólares por primera vez en 37 años.
https://twitter.com/KwasiKwarteng/status/1573267647508119554
El anuncio de Kwarteng supuso un cambio de rumbo en la política económica británica, remontándose a las doctrinas thatcherianas y reaganómicas de la década de 1980, que los críticos han ridiculizado como un retorno a la economía del “derrame”.
“Nuestro plan consiste en ampliar la oferta de la economía mediante incentivos fiscales y reformas”, dijo Kwarteng. “Así es como competiremos con éxito con las economías dinámicas de todo el mundo. Así es como convertiremos el círculo vicioso del estancamiento en un círculo virtuoso de crecimiento”.
Las ayudas a la factura energética de los hogares anunciadas por Truss costarán 60,000 millones de libras en los próximos seis meses, según Kwarteng. Los recortes fiscales costarán otros 45,000 millones de libras, dijo.
Los recortes fiscales -que incluyen una reducción inmediata del impuesto sobre la compra de bienes inmuebles y la anulación de la subida prevista del impuesto de sociedades- costarían otros 45,000 millones de libras hasta 2026/27, dijo Kwarteng.
El gobierno indicó que aumentar la tasa de crecimiento económico anual de Reino Unido un punto porcentual durante cinco años -un logro que la mayoría de los economistas considera improbable- aumentaría los ingresos fiscales en aproximadamente la misma cantidad.
El Partido Laborista de la oposición dijo que los planes eran una “apuesta desesperada”.
“Nunca un gobierno ha pedido tanto prestado y ha explicado tan poco (…) esta no es forma de crear confianza, esta no es forma de crear crecimiento económico”, dijo la portavoz de finanzas de los laboristas, Rachel Reeves.
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El Instituto de Estudios Fiscales dijo que los recortes fiscales eran los mayores desde el presupuesto de 1972, que se recuerda como un desastre por su efecto inflacionario.
El contexto del mercado apenas podía ser más hostil para Kwarteng, ya que la libra se comporta peor frente al dólar que casi cualquier otra divisa importante.
Gran parte de la caída refleja las rápidas subidas de las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos para controlar la inflación, que han hecho caer a los mercados, pero algunos inversores también desconfían de la voluntad de Truss de pedir grandes préstamos para financiar el crecimiento.
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Al preguntársele cómo financiaría Reino Unido su gasto mientras recorta los impuestos, un ministro dijo que el crecimiento económico era la respuesta.
“En 25 años de análisis de presupuestos, este debe ser el minipresupuesto más dramático, arriesgado e infundado”, dijo Caroline Le Jeune, jefa de impuestos de la firma de contabilidad Blick Rothenberg. “Truss y su nuevo gobierno están haciendo una gran apuesta”.
Un sondeo de Reuters de esta semana mostró que el 55% de los bancos internacionales y las consultoras económicas encuestadas juzgaban que los activos británicos corrían un alto riesgo de sufrir una fuerte pérdida de confianza.
Las cifras sobre la moral de los consumidores subrayaron el reto al que se enfrenta Kwarteng, ya que el estado de ánimo de los hogares cayó a su nivel más bajo desde que se iniciaron los registros en 1974.
El Banco de Inglaterra dijo que el tope de los precios de la energía impuesto por Truss limitaría la inflación a corto plazo, pero que los estímulos del gobierno probablemente aumentarían las presiones inflacionarias más adelante, en un momento en el que está luchando contra una inflación cercana al máximo de los últimos 40 años.
Reino Unido anuncia mayores recortes de impuestos desde 1972
El Gobierno de Liz Truss presentó el paquete de recortes de impuestos más radical para Gran Bretaña desde 1972, reduciendo los gravámenes tanto a los hogares como a las empresas en un esfuerzo por impulsar el potencial a largo plazo de la economía.
La libra y los bonos del Gobierno británico cayeron después de que el ministro de Hacienda, Kwasi Kwarteng, eliminó la tasa máxima del impuesto a la renta del 45%, que solo pagan las personas de mayores ingresos, y redujo la tasa básica del 20% al 19%.
El Gobierno conservador espera que su programa, que incluye reformas regulatorias, impulse la economía y evite una recesión que, según el Banco de Inglaterra ya empezó, y saque al Reino Unido de una década de débil crecimiento. Los inversionistas y los economistas expresaron su preocupación de que el paquete lleve la deuda del Tesoro a niveles inasequibles y avive la inflación.
Kwarteng fijó un objetivo de crecimiento tendencial del 2.5%, un nivel no visto desde antes de la crisis financiera de 2008. “Prometimos priorizar el crecimiento”, dijo el viernes al Parlamento en Londres. “Prometimos un nuevo enfoque para una nueva era”.
El costo del paquete, de 161,000 millones de libras durante los próximos cinco años, provocó una caída de la libra y de los bonos del Gobierno británicos ante el temor de inversionistas y economistas de que la carga de la deuda británica, que ya es considerable, se vuelva rápidamente inmanejable.
La libra cayó por debajo de 1.11 dólares por primera vez desde 1985. La falta de restricciones fiscales y la amenaza inflacionaria que supone el paquete asustó a los inversionistas en bonos. Los operadores descuentan un 50% de probabilidades de que el Banco de Inglaterra suba las tasas en un punto porcentual, hasta el 3,25%, en noviembre.
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El plan representa al mayor gasto del Tesoro desde 1972, cuando Ted Heath era primer ministro y Anthony Barber canciller. Ese presupuesto provocó una espiral de inflación y deuda que tardó una década y un rescate del Fondo Monetario Internacional en ser resuelto.
“Ese presupuesto se conoce como el peor de los tiempos modernos”, dijo en Twitter Paul Johnson, director del Instituto de Estudios Fiscales. “Sinceramente, espero que este funcione mucho mejor”.
El Banco de Inglaterra elevó las tasas medio punto y señaló que los signos de exceso de demanda obligarían a acelerar su movimiento. Martin Weale, que trabajó en el banco central desde 2010, sostuvo que los planes del Gobierno “terminarán en lágrimas” y en una corrida de la libra.
Los partidos de oposición dijeron que las medidas son demasiado generosas para los ricos y obligarán a subir las tasas de interés, poniendo en peligro aún más las finanzas de millones de familias que luchan contra el aumento de la inflación y de las facturas de energía.
“El endeudamiento es más alto de lo que debe ser, justo cuando suben las tasas de interés”, afirmó Rachel Reeves, quien habla sobre finanzas para la oposición laborista. “Esto es economía de casino: apostar las hipotecas y las finanzas de todas las familias del país para mantener feliz al partido Tory”.
Para financiar estos recortes, además de un plan multimillonario para subvencionar las facturas de la energía, el departamento de gestión de la deuda del Gobierno dijo que aumentaría su plan de endeudamiento para el presente año financiero en aproximadamente un 45% a 234,100 millones de libras (260,000 millones de dólares).
The UK tax burden is at the highest level since the 1940's. This disincentivises hard work, investment & job creation.
To tackle this, earlier today Chancellor @KwasiKwarteng & Prime Minister @trussliz announced a series of tax cuts to get the UK moving once more. pic.twitter.com/EiNkxHsHVO
— HM Treasury (@hmtreasury) September 23, 2022
El mercado de renta fija cayó en barrena y los rendimientos del gilt a cinco años -de los más sensibles a cualquier cambio a corto plazo de las tasas de interés o de las expectativas de endeudamiento- subieron medio punto porcentual. Fue la mayor alza diaria desde al menos finales de 1991, según datos de Refinitiv.
“Este enorme acontecimiento fiscal es una apuesta económica radical; una apuesta de ‘todo o nada’ que pondrá la deuda del Reino Unido en una base inestable”, dijo Bethany Payne, gestora de la cartera de bonos globales de Janus Henderson Investors.
“Nos preocupaba la capacidad del Banco de Inglaterra para vender gilts de forma sostenible a través del ajuste cuantitativo previsto para el 3 de octubre, pero hoy nos preguntamos si el ajuste cuantitativo ha terminado antes de empezar”.
Los tenedores de bonos ya estaban agitados por la inflación y por la perspectiva de más subidas de las tasas de interés por parte del Banco de Inglaterra (BoE), que subió los tipos medio punto porcentual hasta el 2.25%.
Se trata de “un estímulo fiscal en un momento en el que el Banco de Inglaterra ya está preocupado porque la demanda agregada es demasiado alta, y es muy probable que obligue al Banco de Inglaterra a subir las tasas incluso más de lo que pensábamos que iba a hacer”, dijo David Page, jefe de investigación macro de AXA Investment Management.
La libra esterlina se desplomó tras el discurso de Kwarteng, llegando a perder más de un 2% de su valor frente al dólar, hasta cotizar a 1,1022 dólares, su mínimo desde 1985.
Incluso antes del anuncio del viernes, la libra esterlina estaba sometida a una fuerte presión, con una caída del 9% desde principios de julio y en camino de sufrir su peor trimestre desde 2008, presionada por la fortaleza del dólar, el lento crecimiento británico y una inflación al rojo vivo.
El índice bursátil FTSE 100 caía un 1.8%, alcanzando su nivel más bajo desde marzo, y el índice FTSE 250, centrado en el mercado nacional, bajaba un 2.3% a un mínimo de dos años.
En otra señal de tensión, el costo de asegurar la deuda británica contra un impago saltó a su nivel más alto desde mediados de 2020.


















