Agencias, Ciudad de México.- La regla del valor doble de los goles anotados como visitantes fue eliminada el jueves por la UEFA tras 56 años como el método fundamental para decidir eliminatorias en las competiciones de clubes en Europa.

En años recientes, los técnicos de los clubes reclamaban con insistencia abolir la regla, quejándose que era un reliquia de la década de los 1960.

Los partidos que queden empatados en el marcador global tras los 90 minutos reglamentarios irán directamente a una prórroga y luego a una definición por penales.

El presidente de la UEFA Aleksander Ceferin mencionó el elemento de “injusticia” de la regla, “especialmente en la prórroga, de obligar al equipo local a marcar dos veces cuando el equipo visitante ha marcado”.

La UEFA resaltó que existen diversos factores que “han difuminado las fronteras entre jugar como local o como visitante”, como una cobertura de televisión más amplia para analizar el estilo de de juego del rival, condiciones de viaje más cómodas y una mayor calidad de los terrenos de juego”.

Ceferin sostuvo que la regla dejó de tener sentido y que “disuade a los equipos locales, especialmente en los partidos de ida, de atacar, porque temen encajar un gol que daría a sus rivales una ventaja crucial”.

Las autoridades alemanas recomiendan no viajar al partido contra Inglaterra

Las autoridades alemanas insistieron en su recomendación a los aficionados de no viajar a Londres para el partido de octavos de final de la Eurocopa contra Inglaterra, el próximo martes, debido al riesgo que representa la alta difusión de la variante Delta del coronavirus en el Reino Unido.

“Desde el punto de vista epidemiológico no me parece una buena idea”, dijo el presidente de la Comisión Permanente de Vacunación, Thomas Mertens, en declaraciones al diario “Schwabische Zeitung”.

Mertens también criticó los planes de aumentar el aforo del estadio en Londres para los partidos de semifinales y la final.

En todo caso, para los aficionados alemanes un viaja a Londres para el partido de octavos resulta bastante complicado debido a diversas restricciones existentes tanto en Alemania como en el Reino Unido.

Para ir al estadio un aficionado tendría que tener un PCR negativo antes del viaje, luego someterse a cinco días de cuarentena en Londres durante los cuales tendría que presentar otros dos test negativos antes de poder tener acceso al estadio.

A su regreso a Alemania, además, tendría que someterse a 14 días de cuarentena, de la que no podría ser eximido con un test negativo.

La norma también vale para los vacunados y para las personas que se hayan recuperado de la enfermedad.

Todo ello apunta a que los viajes de aficionados alemanes a Londres para el partido serán la excepción.

Italia solo estará 36 horas en Inglaterra para jugar los octavos ante Austria

La selección de Italia reducirá al máximo su estancia en Inglaterra para jugar su partido de octavos de final contra Austria en Wembley y solo se quedará 36 horas en el país británico, con un vuelo chárter con destino Florencia que saldrá de Londres unas dos horas después del encuentro.

Italia, que se encuentra concentrada en el centro técnico de Coverciano (Florencia, centro), llegará al aeropuerto londinense de Luton este viernes a las 12.00 locales (11.00 GMT) y dejará la capital inglesa el sábado a las 00.30 (23.30 GMT), informó la Federación de Fútbol italiana (FIGC).

La expedición “azzurra” aterrizará en Florencia en torno a las 4.00 de la madrugada italiana del domingo.

Líder del grupo A, Italia se medirá en Wembley con Austria, segunda en el grupo C, a las 21.00 CET (19.00 GMT) con un billete para los cuartos de final en juego.

Los “azzurri” jugarán por primera vez en esta Eurocopa lejos de su casa, pues hasta este momento disputaron la fase de grupos en el Olímpico de Roma.

El equipo de Roberto Mancini lleva once victorias consecutivas, con cero goles recibidos, y no pierde desde hace 30 partidos, lo que le permitió igualar su récord, que resistía desde 1939.

Además, nunca perdieron en los trece precedentes oficiales contra Austria, con un balance de diez victorias y tres empates.

UEFA se ve arrastrada a batallas sociales en Euro 2020

Viktor Orban, primer ministro populista de Hungría, sabe explotar el fútbol para promover causas derechistas y ahora impulsó una ley relacionada con la comunidad LGBT que transformó el Campeonato Europeo en escenario de su batalla en contra de los valores liberales de Europa.

La semana pasada, cuando más de 60.000 espectadores asistían a un encuentro en el estadio Puskas de Budapest, el Parlamento aprobó un polémico proyecto que prohíbe compartir con menores de edad cualquier contenido que hable de la homosexualidad o de un cambio de sexo.

Organizaciones de derechos humanos y políticos de Hungría y de toda Europa criticaron la ley, diciendo que equipara la homosexualidad con la pedofilia y describiéndola como un esfuerzo por empujar cualquier representación de la comunidad LGBT a las sombras. Casi la mitad de los 27 países miembros de la Unión Europea emitieron un comunicado diciendo que la ley representaba “una clara ruptura con el derecho fundamental a la dignidad” de la comunidad LGBT y las autoridades están analizando si la ley viola las normas de la UE.

En respuesta a esa ley, el alcalde y el concejo municipal de Múnich pidieron que su estadio sea iluminado con los colores del arco iris en una muestra de apoyo a la tolerancia y a los derechos de los gays cuando Alemania enfrente a Hungría el miércoles en el Euro 2020.

La UEFA, sin embargo, negó el permiso diciendo que lo consideraba una medida política. Otros estadios de Alemania que no están involucrados en el Euro 2020 harán manifestaciones condenando la ley y el capitán alemán planeaba lucir una cinta con los colores del arco iris.

La controversia transformó el torneo en un escenario del combate entre dos visiones contrastantes de Europa, la de lo que Orban describe como “democracias iliberales” y el “consenso liberal” de Europa occidental.

El vicepresidente de la Comisión Europea Margaritis Schinas sostuvo que no había “excusa razonable” para la decisión de la UEFA.

Orban cuestiona el consenso europeo desde que volvió al poder en el 2010. Critica permanentemente el multiculturalismo, restringe la libertad de prensa y la emprende contra la misma UE, pintando a Bruselas como una heredera moderna de la Moscú de la era soviética, que dominó Hungría por décadas.

Su prédica tiene eco. Muchos húngaros resienten la interferencia y una supuesta condescendencia de la UE, y Orban se maneja con astucia, como cuando se esforzó por convertir a Hungría en el primer país de la UE que conseguía vacunas rusas y chinas contra el COVID-19 que no habían sido aprobadas por los reguladores europeos.

La iniciativa, que hizo que Hungría fuese el segundo país de la UE con mayor índice de vacunación, dio validez a su insistencia en resistir los dictámenes de la UE, aumentando su poder y cuestionando la credibilidad de la UE y de los valores liberales.

Feroz crítico de la inmigración, Orban despotricó contra los líderes europeos por el plan del 2015 de distribuir el peso de una oleada de migrantes procedentes del Medio Oriente y de África, y se negó a recibir personas que pedían asilo. Su represión de los medios de prensa generó “un control de la prensa (por parte del estado) sin precedentes en un miembro de la UE”, según Periodistas Sin Fronteras.

Después de romper con un aliado de centro-derecha en el Parlamento Europeo, Orban trató de unir a las organizaciones derechistas de Europa en torno a una nueva agrupación política.

Fanático del fútbol y exjugador semiprofesional, Orban a menudo apela al deporte para promover su visión política y su imagen como hombre del pueblo. Brinda fuerte apoyo económico al fútbol y los partidos atraen a los políticos y la gente influyente. A menudo se hace fotografiar en estadios con grandes empresarios.

En los partidos se escuchan de vez en cuando cánticos contra los homosexuales y la FIFA multó a la federación húngara en el 2017 porque la afición gritó “Cristiano (Ronaldo) homosexual” durante un partido por las eliminatorias de la Copa Mundial contra Portugal en Budapest.

Durante un amistoso con Irlanda, los aficionados húngaros abuchearon a los jugadores irlandeses cuando apoyaron una rodilla en el piso en gesto de solidaridad con la lucha contra el racismo.

Orban condena ese tipo de manifestaciones y defendió a los aficionados, diciendo que no hay que mezclar la política con el deporte. Dijo que los húngaros solo se arrodillan ante Dios, su país y sus amantes.

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