Agencias/Ciudad de México.- Paul Thomas Anderson ha sido a menudo un observador externo en su ecléctica carrera cinematográfica, en la que ha empujado los límites. Pero ahora recibió por fin el máximo reconocimiento de la industria: el Óscar a mejor director por “Una batalla tras otra”.

Originario de Los Ángeles, ha sido aclamado por la crítica desde hace mucho y ha coleccionado nominaciones de la Academia por “Boogie Nights: Juegos de placer” o su reciente “Licorice Pizza”.

Pero “Una batalla tras otra”, con un elenco fantástico de estrellas como Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Benicio Del Toro y Teyana Taylor, se probó imparable en esta temporada de premios.

“Esto es un maravilloso regalo”, dijo un emocionado Anderson, quien más temprano logró el primer Óscar de su carrera en la categoría de mejor guion adaptado.

Con “Una batalla tras otra”, que sigue a un exrevolucionario desgastado en años de alcohol y marihuana que intenta volver al ruedo para rescatar a su hija, el director de 55 años derrotó a Chloé Zhao (“Hamnet”), Josh Safdie (“Marty Supremo”), Joachim Trier (“Sentimental Value”) y Ryan Coogler (“Pecadores”).

Anderson ganó además un BAFTA, un Premio de la Crítica, un Globo de Oro y una estatuilla del Sindicato de Directores de Estados Unidos en el camino a los Óscar.

– “Boogie Nights” –

Nacido en el vecindario angelino de Studio City en 1970, Anderson creció en California y fue a la Universidad de Nueva York, pero la abandonó tras un semestre.

Para entonces, había desarrollado un fuerte interés por el cine, y había hecho un falso documental de 30 minutos sobre una estrella porno en la secundaria.

Esa cinta se volvería la inspiración para su película revelación de 1997, “Boogie Nights: Juegos de placer”, descrita a menudo como un retrato de la industria porno en la gran pantalla, y que le valió su primera nominación al Óscar por mejor guion original.

El filme le dio además una candidatura a Julianne Moore y elevó la reputación de un grupo de jóvenes actores que después tuvieron éxito, como Mark Wahlberg, Philip Seymour Hoffman, Don Cheadle y John C. Reilly.

Anderson siguió con el drama de 1999 “Magnolia”, que teje las vidas de varios personajes en los suburbios de Los Ángeles, en el valle de San Fernando.

La producción, que le dio otra nominación a Anderson por el guion, y una a Tom Cruise por su actuación, incluye una famosa escena tomada de una referencia bíblica que habla de una lluvia de ranas.

Luego vino la comedia romántica “Embriagado de Amor”, de 2002, con Adam Sandler como un microempresario que se enamora de la hermana de alguien del trabajo.

Triunfó ante la crítica, pero no en la taquilla, donde vendió apenas 17 millones de dólares, tras costar 25 millones en realización.

Como resultado, Anderson sufrió para recaudar dinero para su siguiente película: “Petróleo sangriento”, basada en un libro de Upton Sinclair de 1927 y filmada en Texas con un presupuesto de 25 millones de dólares.

La cinta conquistó ocho nominaciones y dos Óscar: uno para el actor Daniel Day-Lewis y otro para la fotografía.

– Asociación exitosa –

Quizás debido a su costumbre de crear roles que terminan dándoles reconocimientos a sus estrellas, en varias de sus películas se le ve reunido de vuelta con un grupo conocido de artistas establecidos.

Anderson trabajó con Hoffman nuevamente en “The Master: Todo Hombre Necesita un Guía”, que se centra en un culto inspirado en la cienciología. Los tres protagonistas (Hoffman, Joaquin Phoenix y Amy Adams) fueron nominados al Óscar.

Phoenix repitió con Anderson en “Vicio propio”, la primera adaptación a la pantalla grande de una novela de Thomas Pynchon.

El filme policial ambientado en Los Ángeles de los años 1970 le dio otra candidatura a Anderson a mejor guion adaptado.

En 2017, Day-Lewis regresó para “El hilo fantasma”.

El drama de la moda que transcurre en el Londres de los años 1950 llevó a Day-Lewis a su tercer Óscar como actor.

Anderson incorporó un elenco diverso para “Licorice Pizza”, su nostálgica carta de amor al valle de San Fernando.

La película le dio en 2022 una tercera candidatura como director (luego de “Petróleo sangriento” y “El hilo fantasma”), así como mejor película y guion. Pero una vez más, se fue entonces con las manos vacías.

Anderson está casado con la actriz y comediante Maya Rudolph, con quien tiene cuatro hijos.

Los Ángeles (EE.UU), 15 mar (EFE).- ‘One Battle After Another’, la película de Paul Thomas Anderson, se coronó este domingo como la más galardonada de la 98 edición de los Óscar, con seis premios, entre ellos el de mejor película y mejor dirección.

La comedia dramática también se llevó los apartados de mejor guión adaptado, escrito por Anderson, mejor actor secundario (Sean Penn), mejor edición y mejor casting, una categoría que este fue el primer año que se entregó.

La cinta sigue la historia de Bob Ferguson, interpretado por Leonardo DiCaprio, un antiguo revolucionario de izquierdas que tendrá que salvar a su hija de las garras de un supremacista blanco (Penn).

La película era la segunda con más nominaciones (13) en esta edición de los Óscar, por detrás de ‘Sinners’, que obtuvo el mayor número con 16, pero que se quedo con solo cuatro premios, a mejor actor (Michael B. Jordan), guion original, fotografía (Autumn Durald, la primera mujer en hacerse con este galardón) y banda sonora.

Con tres se quedó el ‘Frankenstein’ de Guillermo del Toro: diseño de vestuario, maquillaje y peluquería y diseño de producción, y con dos el fenómeno de animación del año, ‘K-Pop Demon Hunters’, que se llevó los de mejor cinta de animación y mejor canción, para ‘Golden’.

La irlandesa Jessie Buckley cumplió los pronóstico y ganó el Óscar a mejor actriz por su interpretación de Agnes, la mujer de Shakespeare en ‘Hamnet’, de Chloe Zhao. Mientras que Amy Madigan dio la sorpresa al ganar el premio secundario por ‘Weapons’.

Y en el apartado internacional, la noruega ‘Sentimental Value’, del noruego Joachim Trier, venció a la española ‘Sirat’ y a la brasileña ‘O Agente Secreto’.

Pero el gran vencedor de la noche fue Anderson y su comedia dramática que lidia con la inmigración, un tema muy actual en Estados Unidos, y con el supremacismo blanco.

El director ha descrito el filme como “una exploración” de la familia, la paternidad y la lucha de un padre soltero por darlo todo por su hija.

En su discurso de aceptación a mejor guión adaptado, Anderson dedicó la victoria a sus hijos, afirmando que escribió la película como una disculpa hacia ellos por “el desastre” dejado por las generaciones anteriores.

 

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