Agencias/La Habana.- El Parlamento designó este jueves a Miguel Díaz-Canel Presidente de Cuba en sustitución del General Raúl Castro, quien se retira del poder tras doce años de mantener las riendas del País.
Durante su primer discurso, Díaz-Canel aseguró que el mundo está en una coyuntura internacional caracterizada por la creciente amenaza a la paz y seguridad.
“En tal contexto ratifico que la política exterior cubana se mantendrá inalterable y reiteramos que nadie logrará el propósito de debilitar a la Revolución ni doblegar al pueblo cubano, porque Cuba no hace concesiones contra su soberanía e independencia”, dijo Díaz-Canel.
Sobre el tema, el político no mencionó a Estados Unidos -con quien Cuba vive un momento de renovada tensión política tras el deshielo diplomático de hace tres años-, sin embargo insistió en que la Isla jamás cederá ante presión o amenazas.
“Los cambios que sean necesarios, los decidirá soberanamente el pueblo cubano”, subrayó Díaz-Canel, en referencia a las duras críticas del Presidente de estadounidense, Donald Trump, y los intentos de su Administración de desestabilizar y propiciar un cambio de régimen político en Cuba.
Díaz-Canel alcanzó el 99.38 por ciento por primera vez por abajo del 100% de los votos de la Asamblea, es decir 603 de los 604 diputados presentes, que avaló su nombramiento de pie en estruendosa ovación.
En cambio, su vicepresidente primero, el veterano sindicalista Salvador Mesa, tuvo pleno de 604, al igual que el comandante Ramiro Valdés y los otros tres vicepresidentes que componen la élite del Consejo Estado, con la excepción de Beatriz Urrutia.
La segunda jornada en el Parlamento cubano comenzó con un solo nombre en la mente de todos: Miguel Díaz-Canel, el elegido por Raúl para heredar la Presidencia que durante 59 años perteneció a uno de los dos hermanos Castro.
En la primera jornada, celebrada ayer, sorprendió la emoción que embargó en su rostro, como si quisiera huir de esa imagen robotizada que durante cinco años los medios cubanos se han encargado de promocionar.
Díaz-Canel ha señalado tras ser elegido que dará “continuidad a la revolución cubana en un momento histórico crucial. Asumo la responsabilidad con la convicción de que todos los revolucionarios cubanos seremos fieles al ejemplar legado del comandante en jefe, Fidel Castro, y también el ejemplo y las enseñanzas del General de Ejército, Raúl Castro”.
No es casual que el día seleccionado por el oficialismo sea el 19 de abril, cuando se conmemora la victoria de las tropas cubanas en Bahía Cochinos contra la invasión de rebeldes entrenados por la CIA, “la primera gran derrota del imperialismo en América”, como se encarga una y otra vez de recordar la televisión cubana.
Esteban Lazo, reelecto presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y considerado uno de los más duros de la revolución, presidió los resultados de la votación a la única lista presentada, con el nombre de Díaz-Canel.
Los 31 elegidos no tenían rivales, eran los únicos candidatos a sus puestos, en una sucesión de mando donde todo está programado. Los medios cubanos también repitieron, incluso se ufanaron, las estadísticas de la composición del nuevo Parlamento: más mujeres, más jóvenes, mayor variedad racial, estudiantes, trabajadores.
Los 605 diputados han sido ratificados en unas urnas a las que sólo se presentó una única lista con esa cifra de candidatos. Todos ganaron, nadie perdió en los comicios generales del pasado mes de marzo.
Entre los nuevos diputados, el músico Raúl Torres, que ha compuesto una canción que amenaza con convertirse en el número de la discoteca revolucionaria. Se titula ‘El último mambí” y está “dedicada a nuestro General de Ejército (Raúl)”, según confirmó el propio cantante desde el Palacio de Convenciones de La Habana.

















