Agencias/Ciudad de México.- Alrededor de 13.000 muertes están vinculadas al consumo de grasas trans-industriales presentes en productos ultraprocesados en México anualmente, según la organización Salud Justa Mx.
Estas grasas, asociadas al incremento del colesterol LDL, continúan representando un riesgo cardiovascular significativo pese a la regulación vigente en el país.
Según un análisis realizado en Ciudad de México (centro), Chiapas (sur) y Sonora (noroeste) reveló que 35% de los productos evaluados incumplen el límite legal de Ácidos Grasos Trans (AGT) establecido en el artículo 216 Bis de la Ley General de Salud.
México frente a las grasas trans. Presentación los resultados del análisis de valoración sobre contenido de grasas trans en productos de alto consumo. https://t.co/TWuyAX1XRb
— Salud Justa Mx (@SaludJustaMx) December 3, 2025
Según el diario La Jornada, investigadoras del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) señalaron que muchos alimentos contienen niveles reales de AGT superiores a los declarados en sus etiquetas, lo que incrementa el riesgo para los consumidores.
“Nuestro monitoreo evidencia que persisten productos por encima del límite legal y que hay inconsistencias entre el etiquetado y el contenido real. La vigilancia sanitaria no puede esperar más”, señaló Claudia Moreno Torres, de Salud Justa Mx.
El estudio detectó inconsistencias notorias en productos de alto consumo, incluidos pastelillos, galletas, papas fritas, consomé y crema de avellana.
En algunos casos, los niveles reales duplican o incluso quintuplican lo reportado en el empaque, como ocurrió con una fórmula infantil, que presentó 1,8 veces más grasas trans de lo declarado, y con un consomé en polvo, que contenía cinco veces más.
De acuerdo a La Jornada, especialistas recordaron que la legislación aprobada en 2023 prohíbe el uso de aceites parcialmente hidrogenados y limita el contenido de AGT a un máximo de dos gramos por cada 100 gramos de grasa total.
Sin embargo, alertaron que, sin vigilancia sanitaria efectiva, lineamientos claros y verificación continua, los riesgos para la salud pública persistirán.
Ante este panorama, organizaciones civiles y especialistas reforzaron los mecanismos de inspección y comenzaron a imponer sanciones efectivas a las empresas que continúan utilizando grasas trans por encima de lo permitido.
También pidieron campañas de información dirigidas a la población, especialmente a familias con infantes, quienes son los más expuestos al consumo frecuente de productos ultraprocesados.


















