Agencias/Ciudad de México.- Una “campaña de destrucción” llevada a cabo en octubre por fuerzas paramilitares sudanesas contra comunidades no árabes en una ciudad y en sus inmediaciones en la región de Darfur, en el oeste del país, muestra “rasgos característicos de genocidio”, afirmaron el jueves expertos en derechos humanos respaldados por Naciones Unidas, una fuerte conclusión sobre la devastadora guerra que asola el país.

Las fuerzas paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido —conocidas como FAR y en guerra con el ejército sudanés— llevaron a cabo asesinatos masivos y otras atrocidades en la ciudad de el-Fasher tras un asedio de 18 meses durante el cual impusieron condiciones “calculadas para provocar la destrucción física” de las comunidades no árabes, en particular las comunidades zaghawa y fur, según la misión independiente de determinación de investigación sobre Sudán.

Funcionarios de la ONU afirman que varios miles de civiles murieron en la toma de el-Fasher por parte de las FAR, el único bastión que le quedaba al ejército sudanés en Darfur. Apenas el 40% de los 260.000 habitantes de la ciudad logró huir con vida del ataque, pero miles de ellos resultaron heridos, indicaron los funcionarios. Se desconoce la suerte que corrió el resto.

Una guerra brutal

Sudán se sumió en el conflicto a mediados de abril de 2023, cuando las tensiones que venían gestándose desde hacía tiempo entre sus líderes militares y paramilitares estallaron en la capital, Jartum, y se extendieron a otras regiones, incluida Darfur. Hasta ahora, la guerra ha cobrado la vida de más de 40.000 personas, según cifras de la ONU, pero los grupos de ayuda sostienen que el dato es inferior a la realidad y que la cifra verdadera podría ser muchas veces mayor.

Las FAR tomaron el control de el-Fasher en octubre del año pasado y sembraron el caos en la ciudad en una ofensiva que se caracterizó por atrocidades generalizadas que incluyeron asesinatos masivos, violencia sexual, tortura y secuestros para pedir rescate, según la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

Entre el 25 y el 27 de octubre mataron a más de 6.000 personas, señaló la oficina. Antes del ataque, las fuerzas paramilitares causaron disturbios en el campamento para desplazados de Abu Shouk, justo a las afueras de el-Fasher, y asesinaron al menos a 300 personas en dos días, agregó.

Las FAR no respondieron a una solicitud de comentarios enviada por correo electrónico. Su comandante, el general Mohammed Hamdan Dagalo, había reconocido anteriormente abusos cometidos por sus combatientes, pero cuestionó la magnitud de las atrocidades.

Se cumplen al menos 3 criterios de genocidio, según expertos

El informe citó un patrón sistemático de matanzas por motivos étnicos, violencia sexual y destrucción, y declaraciones públicas en que se pedía explícitamente la eliminación de las comunidades no árabes.

Una convención internacional conocida coloquialmente como “Convención sobre el Genocidio” —que se adoptó en 1948, tres años después del final de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto— establece cinco criterios para evaluar si se ha producido un genocidio. Incluyen matar o causar daños corporales o mentales graves a miembros de un grupo, impedir nacimientos o trasladar por la fuerza a sus niños a otro grupo, e imponer medidas destinadas a provocar la “destrucción física” del grupo.

El equipo de investigación afirmó haber constatado que al menos tres de esos cinco criterios se cumplieron en los actos de la RSF: matar a miembros de un grupo étnico protegido; causar daños corporales y mentales graves; e infligir deliberadamente condiciones de vida calculadas para provocar la destrucción física del grupo en su totalidad o en parte.

Según la convención, se podría determinar la comisión de genocidio incluso si sólo se cumpliera uno de los cinco criterios. Naciones Unidas afirma que la determinación de genocidio debe ser realizada por un tribunal internacional.

Abusos en la guerra “no fueron aleatorios”

El responsable del equipo, Mohamed Chande Othman, quien en su día fue presidente del Tribunal Supremo de Tanzania, dijo que la operación de las FAR no fueron “excesos de guerra aleatorios”, sino que apuntaban a una operación planificada y organizada que presentaba las características de un genocidio.

Los residentes de el-Fasher estaban “físicamente exhaustos, desnutridos y en parte (eran) incapaces de huir, lo que los dejó indefensos ante la violencia extrema que siguió”, señaló el reporte. “Miles de personas, en particular los zaghawa, fueron asesinadas, violadas o desaparecieron durante tres días de horror absoluto”.

El informe documentó casos de sobrevivientes que citaban a sus combatientes diciendo cosas como: “¿Hay algún zaghawa entre ustedes? Si encontramos zaghawa, los mataremos a todos” y “Queremos eliminar todo lo negro de Darfur”.

El reporte apuntó la existencia de “ataques selectivo” contra mujeres y niñas zaghawa y fur, “mientras que a las mujeres percibidas como árabes a menudo se les perdonaba”.

Mona Rishmawi, integrante del equipo de investigación, dijo en una conferencia de prensa en Ginebra el jueves que la conclusión del equipo se basó en pruebas de asesinatos masivos, patrones de ataques por motivos étnicos y declaraciones de los perpetradores que expresaban la intención de eliminar y destruir a las comunidades atacadas.

“Cuando básicamente impides que la población tenga alimentos… agua potable y atención médica y les impides recibir asistencia humanitaria. ¿Qué es lo que quieres? Quieres destruirlos. Quieres matarlos”, subrayó Rishmawi.

“Hemos llegado al punto del genocidio ahora”, dijo Rishmawi a los periodistas, y agregó que su equipo espera que las partes en la guerra de Sudán capten el mensaje de que “ya basta”.

En una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Sudán celebrada más tarde el jueves, la jefa política de la ONU, Rosemary DiCarlo, dijo que los “horribles acontecimientos” en el-Fasher “se podrían haber evitado”.

Al tiempo que el-Fasher estaba bajo asedio, afirmó, el jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Türk, advirtió repetidamente del riesgo de atrocidades masivas, “pero no se atendieron las advertencias”.

Türk también ha alertado ahora a la comunidad mundial sobre la posibilidad de crímenes similares en la región sudanesa de Kordofán, donde el ejército y las FAR están combatiendo, dijo DiCarlo, e instó a actuar ahora para evitar que se repitan las atrocidades.

La secretaria de Relaciones Exteriores británica, Yvette Cooper, calificó las conclusiones del informe de “verdaderamente horribles” y las llevó al Consejo de Seguridad, diciendo que busca “garantizar que las voces de las mujeres de Sudán que han soportado tanto sean escuchadas por el mundo”.

“El informe de hoy describe los horrores más inimaginables y escalofriantes”, dijo, citando el caso de una mujer a que un soldado de las FAR le preguntó de cuántos meses estaba embarazada.

“Cuando ella respondió siete meses, él disparó siete balas en su abdomen y la mató”, dijo Cooper al consejo.

“Esta es la peor crisis humanitaria del siglo XXI, una guerra que ha dejado a 33 millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria, 14 millones de personas obligadas a huir de sus hogares, y la hambruna acechando a millones de niños desnutridos”, sostuvo Cooper.

“El mundo sigue fallándole al pueblo de Sudán”, agregó.

Piden rendición de cuentas

El equipo de investigación fue creado en 2023 por el Consejo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra, que es el principal organismo de derechos humanos de Naciones Unidas y cuenta con 47 países miembro procedentes del organismo mundial.

El equipo pidió que los autores rindan cuentas y advirtió que la protección de los civiles es “más necesaria que nunca” porque el conflicto se está ampliando a otras regiones de Sudán.

A lo largo de la guerra se ha acusado a los dos bandos de violar el derecho internacional. Pero la mayoría de las atrocidades se atribuyeron a las FAR: el gobierno del expresidente de Estados Unidos Joe Biden, en una de sus últimas decisiones, dijo que la fuerza paramilitar cometió genocidio en Darfur.

Expertos de la ONU y grupos de derechos humanos aseguran que las FAR han contado con el apoyo de Emiratos Árabes Unidos a lo largo de la guerra, acusaciones que Emiratos niega.

Las FAR surgieron de las milicias Janjaweed, que se hicieron notorias por las atrocidades cometidas a principios de la década de 2000 en una campaña despiadada en Darfur que dejó alrededor de 300.000 fallecidos y obligó a 2,7 millones de personas a abandonar sus hogares. El exgobernante autocrático de Sudán, Omar al-Bashir, sigue siendo buscado por la Corte Penal Internacional por genocidio y otros crímenes cometidos en ese momento.

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