Por Erick Olivera Méndez/Ciudad de México.- En el 86 aniversario de la expropiación petrolera, Petróleos Mexicanos (Pemex) proyecta que el crudo seguirá siendo un componente fundamental de la matriz energética mexicana al menos hasta mediados de la próxima década. Estas proyecciones, en línea con las políticas impulsadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, reflejan un compromiso con el rescate y fortalecimiento de la empresa estatal para garantizar la seguridad energética nacional y reducir la dependencia de las importaciones de carburantes.
Los cálculos de Pemex indican que la demanda interna de crudo seguirá siendo robusta en los próximos años, alcanzando un pico de un millón 700 mil barriles diarios para 2035, lo que subraya la importancia estratégica del hidrocarburo en el panorama energético del país. Parte fundamental de la política energética se ha centrado en revertir el declive en la producción de petróleo, priorizando la explotación de campos en aguas someras y tierra, así como la optimización de yacimientos maduros para aumentar la extracción.
Pemex ha adoptado una política de desarrollo y explotación de campos someros que ha resultado en una estabilización del declive de la extracción de hidrocarburos, y esto se traduce en un incremento significativo en la producción hasta alcanzar un millón 875 mil barriles diarios en 2023.
Es importante destacar que estas acciones han sido fundamentales para evitar una disminución drástica en la producción, que podría haber ocurrido de mantenerse las estrategias de administraciones anteriores. Más del tercio de la extracción total de hidrocarburos líquidos proviene de los desarrollos implementados durante la actual administración, lo que demuestra la efectividad de las políticas adoptadas.
Además del impulso en la producción de crudo, Pemex ha centrado esfuerzos en fortalecer el proceso de refinación para satisfacer la creciente demanda interna de combustibles. A través de la rehabilitación del Sistema Nacional de Refinación y la adquisición de infraestructura clave como la refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, y la planta Deer Park en Texas, la empresa estatal ha logrado aumentar la producción de combustibles para el transporte en más del 80 por ciento desde 2018.
Este incremento en la capacidad de refinación ha permitido a Pemex recuperar una posición dominante en el mercado nacional de combustibles, con una participación de mercado del 86.8 por ciento en gasolinas, 76.2 en diésel y 62.1 por ciento en gas licuado de petróleo (LP) en el último año.
La visión estratégica de Pemex ofrece un panorama alentador para el futuro energético, y reivindica que con el enfoque en la producción sostenible de crudo y el fortalecimiento de la capacidad de refinación, la empresa estatal está bien posicionada para garantizar la seguridad energética del país y reducir su dependencia de las importaciones de carburantes, una política que sin duda impactará en el desarrollo económico.


















