Agencias / InsurgentePress, Ciudad de México.- Decenas de miles de hondureños que huyeron de dos catastróficas tormentas recientes en la región se aglomeran en abarrotados refugios, dijeron trabajadores humanitarios y autoridades, generando preocupaciones de que la caótica situación desencadene un nuevo aumento en las infecciones por coronavirus.
Trabajadores de cuatro organizaciones internacionales de ayuda y dos líderes de iglesias locales dijeron a Reuters que las inadecuadas condiciones sanitarias en los albergues en la norteña ciudad hondureña San Pedro Sula eran una seria preocupación.
“El problema de salud más urgente es el coronavirus”, dijo Matt Hackworth, asesor principal de Lutheran World Relief, quien señaló que había visitado varios refugios en el área.
“No ves el uso de mascarillas, no ves a la gente distanciándose socialmente, no ves a la gente lavándose las manos con mucha intensidad. Los refugios están simplemente saturados”, agregó.
Un testigo de Reuters en un refugio vio a grandes grupos de personas de todas las edades acostadas unas cerca de otras en colchones en el piso y a otras caminando mientras se ayudaban unas entre sí sin distanciarse socialmente. Algunos, pero no todos, llevaban cubrebocas.
El viceministro de Salud de Honduras, Roberto Cosenza, dijo que más de una cuarta parte de las 3.500 pruebas rápidas realizadas por las autoridades locales en los refugios de San Pedro Sula dieron positivo. “Hemos tenido alta positividad en estos albergues”, declaró Cosenza a la televisión local.
Los trabajadores humanitarios dicen que los residentes que huyen de las inundaciones tienen pocas buenas opciones.
“Ningún lugar aquí es adecuado”, dijo el pastor Jorge Escobar, cuya iglesia en San Pedro Sula acogió a varias familias vulnerables. “Lo que la gente busca es un techo, un lugar seguro”, añadió.
Escobar indicó que la principal preocupación de la gente es de dónde vendría su próxima comida, en lugar del coronavirus. “Son muy vulnerables”, añadió.
Felipe Del Cid, gerente de operaciones de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, dijo que ahora es una posibilidad real un aumento en los nuevos casos de coronavirus.
“Aunque existen guías, parámetros para el COVID de cuántas personas pueden estar en un espacio, debido al tamaño de la emergencia (…) es muy difícil para toda la población y para las instituciones que todas las medidas de prevención se apliquen”, explicó Del Cid.
Alertan sobre el riesgo de abuso sexual en refugios
La organización no gubernamental Plan Internacional alertó sobre el riesgo de abusos sexuales en los refugios habilitados tras los recientes huracanes Eta y Iota en Centroamérica, y reclamó protección gubernamental para los menores de edad.
“En toda respuesta a emergencias es esencial tener en cuenta a las poblaciones más vulnerables, entre las cuales se encuentra la niñez, en especial las niñas, que por su edad y su género tienen mayor riesgo de sufrir casos de violencia y abuso sexual”, advirtió la ONG en una nota de prensa.
Fundada en 1937 y con acciones en más de 70 países, Plan Internacional señaló que las condiciones de hacinamiento y los espacios reducidos en los albergues temporales dificultan el garantizar la seguridad y protección de las niñas, niños, adolescentes.
“Si ya de por sí las niñas están expuestas a diferentes riesgos, la situación de estos albergues incrementa todavía más los mismos”, agregó la entidad, que citó varios reportes de abusos sexuales contra menores de edad en refugios de Honduras.
En ese sentido, la organización consideró fundamental que el Estado incorpore en sus acciones de respuesta a las emergencias iniciativas para la prevención, monitoreo y acompañamiento de casos de vulneración de derechos de la niñez, haciendo un énfasis especial en la violencia sexual.
Según estimados oficiales, más de 4,2 millones de personas fueron afectadas por el impacto de Eta en Centroamérica, y la cifra aumentó por el posterior embate de Iota, sobre todo en Nicaragua y Honduras, donde persisten los riesgos por la saturación de los suelos.
Además de estos estragos, la región aún padece la pandemia de COVID-19, y las intensas lluvias de la actual temporada propicia posibles brotes de enfermedades transmitidas por los zancudos (mosquitos), como dengue, chikungunya y zika.

















