No existen marinos sin buques ni piratas sin contrabando
Redacción InsurgentePress/Ciudad de México.- El 8 de noviembre de 2024, tres balas de una pistola “STV 9mm Luger” silenciaron al Contralmirante Fernando Ruben Guerrero Alcantar, después de haber entregado a sus mandos jerárquicos las pruebas de la estructura criminal de contrabando de hidrocarburos de la que forman parte 53 oficiales de alto rango de la Secretaría de Marina y más de 500 empresas que inundaron el mercado nacional de combustible, en un oscuro y millonario negocio cobijado desde las más altas esfera de poder en México.
La investigación del homicidio de Guerrero Alcantar ha transcurrido en sigilo sin detenidos hasta la fecha, mientras las operaciones de contrabando de combustibles continúan públicamente al amparo de la estructura de los mandos de la Marina encargados de puertos y aduanas terrestres del país.
Desde agosto de 2021, Guerrero Alcantar siendo sudadministrador de Operación Aduanera en Manzanillo, Colima, reportó a sus superiores jerárquicos los primeros movimientos que detectó sobre la red criminal de contrabando de hidocarburos en la que participaron oficiales de la Marina, en ese puerto del Pacífico mexicano.
La denuncia propició su cambio de adscripción a la Aduana de Veracruz. Ya en ese cargo Guerrero Alcantar llevaba por escrito nombres de oficiales en activo y retirados de la Marina enredados en el negocio ilícito de hidrocarburos. En ese entonces titubeaba sobre seguir siendo cómplice o delatar a los implicados en el contrabando.
En septiembre de 2022, anotó las movimientos de personal de Petróleos Mexicanos (Pemex) para sacar pipas llenas de combustible de un tanque de almacenamiento con la autorización únicamente de palabra del titular de la ASIPONA Almirante Retirado Romel Eduardo Ledezma Abaroa y del ex jefe de aduanas Vicealmirante José Armando Toledano Castell, además, de Fernando Troncoso Torres, Capitán retirado encargado de operaciones en el puerto de Veracruz.
El Contralmirante anotaba y denunciaba debatiendo entre dudas sin saber qué hacer mientras aguardaba la respuesta de sus superiores jerárquicos que parecían encerrar un misterio. Él sabía que hay secretos que valen más que el dinero morífero.
Hasta que 14 de junio de 2024, Guerrero Alcantar decidió jugar a la traición de sus compañeros oficiales de alto rango de la Marina. Ese día extrañamente elaboró un manuscrito dirigido al Almirante secretario de la Marina Rafael Ojeda Durán, en la que denunció todas las actividades irregulares que venían realizando altos mandos de la corporación, servidores públicos y civiles en los puertos y aduanas de Manzanillo, Tampico y Veracruz, desde 2021.
En respuesta, los mandos de la Marina enviaron un oficio a Guerrero Alcantar en la que notificaron una comisión de servicio para presentarse en las Oficinas del C. Almirante secretario Ojeda Durán, a las 13:00 horas del 10 de octubre de 2024.
Ese día, Guerrero Alcantar acudió a las oficinas centrales de Marina en la Ciudad de México, para ratificar su testimonio, cuyo resultado de la reunión sigue siendo un sombrío enigma.
Hasta ahora lo único que se conoce basado en un expediente integrado por la Fiscalía Especializada en Investigación de la Delincuencia Organizada (FEMDO), es que Guerrero Alcantan recibió 20 días después de esa visita, un oficio de autorización de licencia ordinaria con el fin de solventar asuntos de carácter personal en el Puerto de Manzanillo, Colima del 6 al 8 de noviembre.
Simultáneamente la Secretaría de Marina autorizó a Guerrero Alcantar su segundo periodo vacacional en Manzanillo, Colima y Mazatlán, Sinaloa, del 9 a 25 de noviembre de 2024.
La FFEMDO asegura en la carpeta CI NSJP/MZ0/CI/H0M1- 311/2024, que en todo momento Guerrero Alcantar informó con exactitud a sus jararcas superiores de la Secretaría de Marina el lugar de su estancia. Siendo el preámbulo de su fatídico destino.
La última parte del viaje vacacional de Guerrero Alcantar resultó la más peligrosa, dado que sus cómplices optaron por dar una lección. Él nunca se percató que las balas cruzarían como fuego el cristal de su vehículo el 8 de noviembre de 2024.
Tres impactos de una pistola “STV 9mm Luger” bastaron para acallar al Contralmirante, cuyo cuerpo sin vida que al interior de su camioneta marca Nissan, Pathfinder, color vino, sobre la Avenida Lázaro Cárdenas, en la Colonia Morelos, en Manzanillo, Colima.
Los peritos de la FEMDO reportaron que 2 hombres montados en una motocicleta de color blanco, atacaron al Contralmirante.
“El primero de los sujetos vestía con un pantalón de mezclilla, playera color morado y casco negro, el segundo (copiloto) vestía de tipo bermuda color negro, playera negra, casco, mochila de color negro, portaba un arma de fuego, y se encontraba tatuado en la parte externa de la pantorrilla derecha.
“Siendo el copiloto quien detona su arma, asimismo, se infiere tenían como cómplice a un vehículo Vento Rojo polarizado, el cual se dejó ver en imágenes que se pasaba en varias ocasiones aun después del homicidio.
La FEMDO relacionó las coincidencias en el asesinato del Contralmirante con el modus operandis registrado en el homicidio de Magaly Janet Ramos agente de la Fiscalía General de la República (FGR), en Manzanillo, Colima, el 21 de octubre de 2024.
Bajo el mismo esquema, dos pistoleros a bordo de una motocicleta interceptaron el vehículo de Janet Ramos pareja sentimental de un elemento de la Secretaría de Marina (Semar) y hermana de una agente aduanal, que al parecer conocían las operaciones de la red de contrabando de cumbustible. A Ramos le descargaron 4 impactos de arma de fuego calibre 9 mm, con una leyenda similar a la utilizada contra Guerrero Alcantar: “Águila 9mm Luger”.
La FEMDO reportó que derivado del análisis de investigación conoció el contenido de la carpeta CI NSJP/MZ0/CI/H0M1- 311/2024, iniciadas por el homicidio de Guerrero Alcantar, originario de Manzanillo, Colima, estando adscrito hasta antes de su muerte como Subinspector en la Aduana de Chiapas.
“El día 14 de junio de 2024, Fernando Rubén elaboró un manuscrito dirigido al Almirante secretario, con el que denunciaba las actividades irregulares que se venían realizando desde el año 2022 en la aduana de Tampico, Tamaulipas, advirtiendo sobre una red compleja de servidores públicos y personal civil que operan en las aduanas mexicanas, señalando de actos corrupción en diversas aduanas de la república mexicana, liderada por altos mandos de la Secretaría de Marina.
“En las cuales se señala la participación de Vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna y el Contralmirante Fernando Farías Laguna gestionan los ascensos y las promociones dando por hecho que los cambios necesarios en las aduanas eran para mejorar su acuerdos e intereses y quien los ayudaba con estos trámites es Humberto Enrique López Arellano”, indica el expediente de la FEMDO.
Guerrero Alcantar adivirtó a sus jerárquicos superiores de la Marina sobre una red compleja de servidores públicos y personal civil que operaban en las aduanas mexicanas, durante el sexenio del 2018 al 2024.
“Él detecto intentos sospechosos del personal de PEMEX de sacar pipas de combustible desde Bajos de la Gallega (tanques de almacenamiento), quienes decían que tenían autorización únicamente de palabra del Titular de la ASIPONA Almirante Retirado Romel Eduardo Ledezma Abaroa y del Titular de la Aduana refiriéndose al Vicealmirante Toledano Castell, destacando que el Gerente de Operación de la ASIPONA Capitán Retirado Fernando Troncoso Torres fue cesado de su cargo.
“Fernando Rubén Guerrero Alcantar señala que al implementar todas esas medidas de control y cambios en la Aduana de Veracruz afectó los intereses del Almirante Retirado Romel Eduardo Ledezma Abaroa, Capitán Miguel Ángel Solano Ruíz y el Capitán Clímaco Aldape Utrera, por lo que organizaron una estrategia para removerlo de su cargo como Titular de la Aduana de Veracruz, con el apoyo del Almirante Felipe Solano Armenta, Almirante Padilla Olmos (Jefatura del Estado Mayor General de la Armada) y supuestamente el Contralmirante Manuel Roberto Farías Laguna, lo cual, se vio materializado con la designación del suscrito a la Maestría en Seguridad”, señala el expediente integrado por la FEMDO.
La trama de contrabando de hidrocarburos que estalló públicamente con el aseguramiento del buque Challange Procyon cargado con millones de diésel en el Puerto de Tampico, el pasado mes de marzo, trajo consigo múltiples nombres de políticos, oficiales de la Marina, agentes de aduana, empresas desde importadoras, comercializadoras, transportistas, gasolneras, factureras y de personas vinculadas al narcotráfico.
Una investigación en curso de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) alertó a la Fiscalía General de la República (FGR) que la red criminal de oficiales de la Marina y agentes aduanales llamada “Los Primos” permitieron realizaron depósitos millonarios en cuentas bancarias y paralelamente compraron múltiples propiedades, vehículos de alta gama y joyas derivados del dinero obtenido por el contrabando de combustible en el país.
La UIF y SAT acusaron a los servidores públicos encargados de las aduanas y puertos marítimos de enriquecimiento ilícito, en los últimos cinco años.
Entre los involucrados en esa red criminal mencionan a los hermanos: Fernando y Manuel Roberto Farías Laguna, Contralmirante y Vicealmirante, respectivamente, sobrinos del ex secretario de Marina, Ojeda Durán.
Ambos han sido señalados de “crear una estructura de control sistemático en áreas estratégicas de las Aduanas, en donde se cometían delitos en temas relacionados a hidrocarburos y tráfico de drogas”.
La FGR acusó a Fernando, actualmente prófugo de la justicia, de liderar los negocios criminales.
Simultáneamente, ubicó a su hermano Manuel Roberto, como responsable de la administración y finanzas de la red de tráfico de hidrocarburos. Éste último recluido en el Centro Penitenciario de Almoloya de Juárez, en el Estado de México.
El organigrama criminal que elaboró la FGR colocó detrás de ellos los capitanes Miguel Ángel Solano Ruiz, excoordinador externo de Aduanas, Clímaco Aldape Utrera, enlace entre los titulares de las aduanas, y Humberto Enrique López Arellano, director de Supervisión de Aduanas Marítimas.
Además, al civil Francisco Javier Antonio Martínez, gerente de Administración y Finanzas de la Administración Portuaria de Tampico, y el capitán de navío Víctor Hugo Perry Pérez, titular de la Aduana en Ensenada. Existen asuntos que nadie podía hablar delante de otros y secretos que nunca serán revelados.
El silencio que el dinero no puede comprar el acero los acalla. La muerte de Abraham Jeremías Pérez, jefe de la Unidad de Protección Portuaria de Altamira, implicado en la red de sobornos del contrabando de combustible, es un ejemplo, su caso ha sido oficialmente ha sido clasificado como suicidio. El dinero compra complicidad y fríamente mata.
A la par del suicidio de Pérez, las autoridades reportaron la muerte del capitán Adrián Omar del Ángel Zúñiga, encargado del puerto de Manzanillo, que misteriosamente ocurrió en una práctica de tiro en Puerto Peñasco, Sonora, el pasado 9 de septiembre. Solo 90 días después de la vorágine de nombres de oficiales que salieron a la luz pública tras una filtración del expediente integrado por la FGR. ¿Cómo murió? ¿Quién lo mato? Son preguntas sin respuesta.
La puerta de la corrupción al más alto nivel de la Secretaría de Marina se abrió de golpe y sigue el vaiven de un lado a otro sin que hasta ahora nadie rinda cuentas del boyante y peligroso negocio del contrabando de hidrocarburos en el país.


















