Agencias / InsurgentePress, Ciudad de México.- La Casa Real británica tiene un nuevo motivo de preocupación. La serie The Crown ha estrenado su cuarta temporada y desde Buckingham han cargado contra la ficción. Primero fue Carlos de Inglaterra quien reconoció estar descontento por la forma de tratar al personaje de Camila, su esposa, representada como una villana. Ahora es el príncipe Guillermo el que ha desatado su ira contra la producción.

Fuentes cercanas al marido de Kate Middleton han desvelado que está bastante molesto por la forma de tratar a su padre y, sobre todo, a su madre, Lady Di. “Están explotando a mis padres para ganar dinero”, habría llegado a decir el príncipe.

William encuentra el drama “profundamente intrusivo” y piensa que da una visión “maligna y desagradable” de los miembros más importantes de la familia real. Esta versión también ha sido recogida por The Times, que explica que el duque de Cambridge está bastante disgustado, pues sus padres han sido “presentados de una manera falsa y simplista”.

Otra de las reacciones a la cuarta temporada de la serie ha sido la de Paul Burrell, mayordomo y amigo fiel de Diana de Gales, quien ha asegurado que “es la mejor serie que se ha hecho hasta ahora”, dejando claro que lo que muestra es “la verdad y una dramatización certera de lo que realmente sucedió”.

“Es el retrato más cruel, injusto y horrible de todos ellos”, ha alegado Penny Junor, una de las biógrafas de la familia real. Eso sí, la escritora ha admitido que el reparto es “magnífico”.

Las declaraciones de Burrell han resultado ser muy sorprendentes, ya que contrastan con las de varios expertos reales y biógrafos de los Windsor, que señalan que la mayoría de las situaciones representadas en la serie no se corresponden con la realidad.

“El problema viene cuando los escenarios, el vestuario y muchos de los detalles están recreados con muchísima fidelidad. Eso puede llevar a pensar al espectador que todo lo demás es cierto”, ha declarado Dickie Arbiter, veterano periodista y jefe de prensa de Buckingham entre 1998 y el año 2000.

La relación entre el príncipe Carlos y Diana de Gales aspiraba a convertirse en uno de los temas más controvertidos de los nuevos capítulos y ha cumplido con las expectativas, pues ha provocado una gran indignación en la Casa Windsor. Especialmente molesto está el heredero a la Corona, indignado no solo con el tono general con el que la serie presenta su figura y su relación con Lady Di, sino especialmente con dos escenas de la serie de Peter Morgan.

Aunque en Buckingham siempre han querido mantenerse al margen de la representación de la familia real en la serie de Netflix, este silencio ha sido roto con la llegada de uno de los temas más espinosos para los Windsor: Lady Di. Amigos cercanos a Carlos de Inglaterra han denunciado que la cuarta temporada muestra un retrato “erróneo” de la fallida relación entre el heredero y la joven Spencer.

No hay ninguna intención de contar una historia cuidadosamente matizada, todo es muy bidimensional”, comentaron fuentes cercanas al príncipe, según Daily Mail. “El público no debe dejarse engañar pensando que esta es un relato preciso de lo que realmente sucedió”, agregaron estas fuentes que lamentan la falta de sensibilidad de la serie al abordar hechos dolorosos que aún no han cicatrizado.

El heredero, que este pasado sábado 14 de noviembre cumplió 72 años, está muy a disgusto con la representación que hace la serie protagonizada por Olivia Colman de su persona y de su matrimonio. Entre los pasajes que han molestado especialmente al príncipe están algunos en los que agrede verbalmente de su esposa o en el que Diana confronta a la Reina y a Carlos en la Catedral de San Pablo. Otro aspecto que le ha molestado es que la serie sugiere que el idilio entre Carlos y Camila Parker Bowles continuó durante su noviazgo con Diana y posterior boda.

Pero ha habido dos escenas concretas que, según el medio británico, han indignado especialmente al Príncipe de Gales. La primera está relacionada con la muerte de lord Mountbatten (Charles Dance). En la ficción, el conde le envía una carta poco antes de morir en un atentado perpetrado por el IRA. En dicha epístola, Mountbatten comunica a Carlos su decepción por seguir manteniendo una aventura con Camila Parker Bowles (Emerald Fennell) y no cumplir con su deber de encontrar una esposa.

En ese mismo episodio, en la última conversación entre el tío de Felipe de Edimburgo y el heredero a la corona, Carlos (Josh O’Connor) le recriminaba a su tío abuelo favorito su comportamiento, tachándolo de “traidor”. Es más, el capítulo insinúa que fue el asesinato del conde lo que provocó que el príncipe decidiese sentar la cabeza y buscar una ‘candidata ideal’.

Lo cierto es que no consta que entre lord Mountbatten y Carlos de Inglaterra hubiera habido tales fricciones en los días previos a la trágica muerte del conde, a quien el príncipe de Gales consideraba prácticamente como su abuelo. Tampoco hay evidencia de la existencia de una misiva de Mountbatten recriminándole a Carlos no haberse casado aún, como tampoco desaprobando su idilio con Camila. Aunque coinciden en fechas, tampoco se considera que el noviazgo de Diana haya sido una consecuencia de la muerte de Mountbatten. Todo esto sería, por tanto, una licencia artística de la serie para hacer el relato más atractivo. Transgresiones propias de toda ficción no documental, pero que no han sentado nada bien en Buckingham.

La otra escena que, según el círculo cercano del príncipe comentó a Daily Mail, ha molestado mucho a Carlos es en la que, en 1990, el duque de Edimburgo (Tobias Menzies) amenaza gravemente a Diana (Emma Corrin) cuando esta deja de hablar a su marido.

Esta secuencia ha hecho “un daño especial” a Carlos, quien considera la licencia artística de “insidiosa” debido a que no hay evidencia alguna de que se haya producido. Además, su círculo cercano considera que esto alimenta las teorías de la conspiración relacionadas con la trágica muerte de Diana, quien falleció en un accidente de coche el 31 de agosto de 1997 en París mientras era perseguida por unos fotógrafos.

Por otro lado, a Carlos tampoco le ha hecho gracia que la serie sugiera que el idilio que hubo entre él y Camila continuase durante su noviazgo con Diana y posterior boda, como tampoco un supuesto enfrentamiento que hubo entre lady Di y la Reina en la catedral de San Pablo, algo que, parece ser, no ocurrió.

La polémica también ha llegado a los biógrafos de la Casa Real. Sally Beddel Smith, una de las biógrafas de la familia, considera que ‘The Crown” es “una obra de ficción y el nivel de invención ha ido creciendo a cada temporada“.

Si bien, las entregas anteriores eran piezas de época, la actual es historia reciente, lo que hace que sea más cruel a la hora recrearla”, señala, acusando a Peter Morgan ser “muy trumpista con sus hechos alternativos”. “El público no debe dejarse engañar, esta una versión Downton Abbey de la familia real”, zanja.

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