Agencias / InsurgentePress, Ciudad de México.- Después de más de una década de preparativos, la misión Solar Orbiter por fin despega para obtener datos e imágenes inéditas del Sol y su entorno, acercándose a nuestra estrella más que cualquier otro satélite europeo anterior. Estas son las claves de esta nueva aventura espacial.
La Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) anunció el inminente lanzamiento de una misión solar para obtener imágenes de alta resolución de varias regiones inexploradas de esta gran estrella. El cohete Atlas V 411 despegará el 9 de febrero desde la estación de Cabo Cañaveral, en Florida (EE. UU.).
The countdown is on for the next mission to face the Sun. ☀️ @ESA & @NASA are launching Solar Orbiter on a daring mission to view never-before-seen regions of the Sun — its poles. Launch coverage begins 2/9, 10:30pm ET: https://t.co/sUNffeNIDH! More info: https://t.co/TsDYZri2ia pic.twitter.com/3k6dHbksDA
— NASA Goddard (@NASAGoddard) February 7, 2020
Realizar observaciones de cerca y sin precedentes del Sol, especialmente de sus desconocidos polos desde latitudes altas, además de investigar la conexión e influencia de nuestra estrella en la Tierra. Las cuatro áreas de investigación principales son el viento solar (¿qué lo impulsa y acelera sus partículas?), las regiones polares (¿qué ocurre ahí cuando el campo magnético solar voltea la polaridad?), el propio campo magnético (¿cómo se genera en el interior del Sol y se propaga a través de su atmósfera hacia el espacio?) y el clima espacial (¿cómo las repentinas fulguraciones y eyecciones de masa coronal impactan en el sistema solar, y cómo producen las energéticas partículas que pueden afectar a la Tierra y nuestros satélites?
“Hace 60 años que sabemos que existe el viento solar pero no sabemos de dónde viene y cómo se propaga por el espacio”, reconoce Yannis Zouganelis, uno de los científicos de la misión, “y también hace cuatro siglos que observamos las manchas solares, pero seguimos teniendo muchas preguntas y muchos misterios de la física solar que seguimos sin comprender”.
La nave espacial llevará 10 instrumentos de última generación para observar por primera vez los polos del Sol, con lo que proporcionará una visión “sin precedentes”. Asimismo, contará con tecnología para medir el viento solar y los campos magnéticos.
Los científicos creen que estas observaciones brindarán nuevos datos sobre la actividad y el ciclo solar (que se cumple cada 11 años) y ayudarán a predecir mejor los periodos de tormentas espaciales.
La misión, denominada Solar Orbiter, es un trabajo conjunto entre la ESA y la NASA. Permitirá entender mejor el funcionamiento de la estrella y se centrará en cuatro áreas principales: viento solar, regiones polares, campo magnético y clima espacial y la forma en la que estas condiciones afectan a la Tierra.
Aparte de su visión de los polos solares, lo que la hace completamente singular es su capacidad de combinar los datos recogidos in situ por los sensores con las imágenes procedentes de las cámaras o telescopios. “Uno de los retos que tenemos es conectar lo que medimos alrededor de la nave y lo que vemos que está pasando en el Sol”, cuenta Anik De Groof, que coordina las operaciones de instrumentación, “por ejemplo, si medimos un índice de partículas alrededor de la nave superior al normal, paralelamente podemos ver que está pasando en el Sol en ese momento o qué ha ocurrido unos días o unas horas antes”.
La nave estará expuesta a una luz solar 13 veces más intensa que la que podemos sentir en nuestro planeta y soportará poderosas explosiones solares. Para ello, cuenta con un “escudo térmico” que puede resistir temperaturas de 500 grados Celsius.
A new mission launches this weekend to study the Sun: Solar Orbiter! This @ESA and @NASA collaboration will take the first-ever pictures of the Sun's north and south poles — which may help us unlock new information about the Sun's activity. https://t.co/8cuGQqxfuA pic.twitter.com/T4TDT0vZU0
— NASA Goddard (@NASAGoddard) February 6, 2020
En su aproximación más cercana, la Solar Orbiter estará a 42 millones de kilómetros del Sol, a diferencia de la sonda Parker, que alcanzó los 6,2 millones de kilómetros. Sin embargo, esta vez la nave podrá ‘mirar’ directamente la estrella, utilizando la gravedad de Venus para entrar en órbita alrededor del sol.
La duración prevista son siete años (2020-2026). Durante los dos primeros, la nave realizará dos maniobras de asistencia gravitatoria alrededor de Venus y otra cerca de la Tierra para colocarse en una órbita elíptica de 180 días alrededor del Sol. “Durante ese tiempo, cuatro instrumentos trabajarán con normalidad mientras que los telescopios seguirán un proceso de calibración, pruebas y ajustes”, comenta Luis Sánchez, jefe de Operaciones de Ciencia en Tierra. La operación rutinaria de los instrumentos comenzará en noviembre de 2021, “pero esperamos tener las primeras imágenes y datos científicos a partir de mayo o junio de este año”.
Después, Solar Orbiter llegará a acercarse a una distancia inferior a la de Mercurio (la primera aproximación será en 2022) saliendo fuera de la eclíptica, el plano por donde circulan los planetas, lo que permitirá, por primera vez, observar los polos norte y sur del Sol. La nave aprovechará repetidamente el campo gravitatorio de Venus para conseguir un ángulo de inclinación orbital de 33 grados, suficiente para obtener esa perspectiva inédita de nuestra estrella.











