abril 2, 2019

Ensombrece libertad de expresión manto de impunidad en redes sociales

Criptocracia/Por Ernesto Villanueva/Ciudad de México.- Ha últimas fechas han surgido diversas cuentas anónimas en las cuales se hacen imputaciones de hechos delictivos a prácticamente cualquier persona. El anonimato hace florecer el rencor social y la convicción de que por ser parte de las redes digitales son intocables. Se ha mencionado mucho las cuentas de Mee Too, pero el asunto es mucho más grave. Hay casos en donde seudoperiodistas han inventado notas en medios o en sus propios blogs para extorsionar a diversas personas. Un gran amigo fue objeto de extorsión porque un blog aseguraba que era uno de los liderazgos más importantes del cartel de Tepito. La noticia era una fake new elaborada con el único propósito de dañar y utilizar las redes y los espacios digitales como instrumentos para amedrentar, para extorsionar. Y caiga o no en la extorsión, las consecuencias son muy graves: pérdida de la tranquilidad, afectación probable de la integridad personal y, por supuesto, afectación de los derechos de la personalidad: Vida Privada, Honor y Propia Imagen.

No dudo que en la red de Mee too haya verdaderos acosadores en sus denuncias, ¿pero quiénes lo son y quiénes, en cambio, son víctimas por otras razones desde el rencor por causas ajenas al acoso hasta la extorsión que se ha vuelto el pan de cada día?. Como abogado he defendido dos casos muy graves y los hemos ganado con herramientas jurídicas, políticas y buenos oficios. Pero estos son los litigios de personas que pueden pagar servicios jurídicos especializados. La gran mayoría son condenados a pasar a la historia como sicarios, acosadores, líderes de carteles del crimen organizado y muchas cosas más. Nadie debe estar por encima de la ley ni tampoco Internet puede ser el Estado de naturaleza de Hobbes donde no había regla alguna. La muerte del bajista de Botellita de Jerez es un llamado al peligro de estas redes que se convierten en púlpitos del dogma y de la fe, al margen de la ley. Una persona que es acusada de un delito o de ilícito debe acudir a las instancias de procuración de justicia o de administración de justicia, según el caso, para iniciar el proceso judicial donde se pruebe que hay elementos de convicción para que los presuntos victimarios sean declarados culpables o exonerados, en un tribunal de derecho, pero no en sitios que abonan al odio, al resentimiento, a la extorsión y diversos sentimientos que incentivan estas acciones al amparo de que no hay regulación aún en esos espacios.

Ante este panorama, un grupo de abogadas y abogados hemos generado sinergias con diputados y senadores para aprobar una ley de defensa del honor, la vida privada y el derecho a la propia imagen en Internet que hoy no existe. Se supone que México es un Estado de derecho, con sus limitaciones si se quiere, pero Estado de derecho, al fin y al cabo. Ya llevamos el primer suicidio como resultado de una fake new que lastimó gravemente el honor del músico y compositor Vega Gil, bajista y compositor del grupo Botellita de Jerez, quien no aguantó la presión y decidió quitarse la vida.

Como es sabido, esas redes carecen de un control de calidad, no solicitan a las presuntas víctimas no sólo sentencias a su favor, sino ni siquiera su identificación. Con mi equipo de trabajo hicimos varios ejercicios en Mee Too y mis becarios fingieron ser mujeres que habían sido acosadas por directivos de medios, ni el nombre ni los medios existían y publicaron la denuncia, lo que demuestra la falta del mínimo rigor ético en ese tipo de espacios que no pueden ser ya tierra de nadie. Estoy por supuesto a favor de la estricta observancia de los derechos humanos, pero no de que se activen espacios que mezclan peras con manzanas generando una grave amenaza a la sociedad.

Distinto sería que el grupo plenamente identificado de la Barra Mexicana de Abogados decidiera a través de sus agremiadas defender los casos en donde haya elementos razonables de que existe el daño invocado. Lo que no se puede admitir es poner a todos en el mismo costal ya sean periodistas, músicos, académicos y mañana muchas otras profesiones y oficios para generar escarnio público por razones multifactoriales que, en buena parte, no están sustentadas en indicios que puedan prosperar en un tribunal de derecho. Con la vida y los derechos de la personalidad de muchos mexicanos y mexicanas no se puede jugar.

De ahí la creación de este grupo de trabajo con el Poder Legislativo no para censurar- aclaro- ni acotar la libertad de expresión como está protegida en los artículos 6º y 7º constitucionales, sino para garantizar los derechos de la personalidad que reconocen los artículos referidos como límites legítimos a la libertad de expresión. Cabe recordar que la libertad de expresión no es un derecho absoluto, sino que debe estar armonizado con los derechos de la personalidad para evitar el ejercicio abusivo de la libertad de expresión.

@evillanuevamx

ernestovillanueva@hushmail.com

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