Agencias, Ciudad de México.- La Liga Mexicana de Béisbol (LMB), que este año llega a su Centenario, ha sufrido un cambio positivo, según su presidente, Horacio de la Vega.
“El cambio llegó porque tenemos un grupo de jóvenes dueños que trabajan en equipo, dejan un lado el interés individual, para tener fuerza a la hora de negociar acuerdos comerciales”, explicó de la Vega, en el inicio de un año en el que la liga registra su mejor momento, con cinco millones de aficionados en sus parques anualmente.
El poder de la liga está en su base de datos, en la que tienen información de 400,000 personas.
“El ‘data center’ nos ha permitido diseñar una de las mejores experiencias para los aficionados en el país”, añadió el jerarca del béisbol mexicano.
“Una experiencia 360 grados”.
Uno de los equipos que mejor trabajan son los Diablos Rojos, que entendieron que la principal competencia del equipo eran los restaurantes, por lo cual venden una experiencia gastronómica en su estadio.
“Creamos una experiencia gastronómica, a la cual le damos un plus de buena música, dinámicas en las pantallas y una experiencia 360 grados”, comentó el presidente ejecutivo de Diablos, Othon Díaz.
En tanto, el representante de los dueños de la LMB, Guillermo Murra, concluyó que el siguiente objetivo de la LMB será atacar el mercado hispano de Estados Unidos, como lo hace el fútbol.
“Lo que tenemos en mente es aprovechar Estados Unidos, en donde hay más de 30 millones de mexicanos”, señaló el dirigente.
Robinson Canó, quien pasó 17 temporadas en las Grandes Ligas jugando frente a todo tipo de aficionados al béisbol, siente que hay algo especial en su reciente paso por los Diablos Rojos de la Liga Mexicana de Béisbol. No está solo.
La liga de verano de México inaugurará su temporada número 100 con el objetivo de mantener el impresionante crecimiento en asistencia que comenzó tras la sorprendente participación de la selección mexicana en el Clásico Mundial de Béisbol de 2023 y que ahora ya supera a algunos clubes de fútbol de la primera división.
Después de que la novena mexicana culminara en el tercer sitio del torneo del 2023, muchos aficionados ocasionales, algunos de ellos entusiastas del fútbol decepcionados tras la eliminación de la selección mexicana en la primera ronda del Mundial de 2022 en Qatar, centraron su atención en el béisbol y muchos de ellos parecen haberse quedado en definitiva.
“Nosotros siempre estamos buscando el crecimiento y esta temporada no va a ser diferente, especialmente por el aniversario 100”, dijo el presidente de la liga mexicana, Horacio de la Vega a The Associated Press. “Nuestro crecimiento tiene que ver con el hecho de que no estamos vendiendo sólo béisbol, sino una experiencia completa”.
En la Ciudad de México, la “experiencia del béisbol” se vive en el Estadio Alfredo Harp Helú, de 160 millones de dólares, inaugurado en marzo de 2019 y con capacidad para 20,000 personas.
Aunque el estadio es pequeño en comparación con los estándares de la MLB, su atmósfera de carnaval es excepcional.
“Esta es una ciudad especial, donde la afición viene a cada partido sea de día o de noche”, declaró Canó a la AP. “Como jugador, es una gran motivación ver el parque lleno de aficionados apoyando el béisbol”.
El dominicano de 42 años, quien participó en ocho Juegos de Estrellas, jugó en Estados Unidos para cinco franquicias, entre ellas los Yankees de Nueva York. La temporada pasada fue clave para llevar a los Diablos Rojos al campeonato y recientemente acordó regresar para un segundo ciclo.
A lo largo de su carrera, Canó ha jugado para las Estrellas Orientales de la República Dominicana y ha participado en varias Series del Caribe, un torneo por equipos que se juega cada año en diferentes países de México y Centroamérica.
“El ambiente en el béisbol de México es parecido al de la Serie del Caribe, pero la diferencia es que allí juegas por tu país y es un torneo corto”, dijo Cano. “Aquí, la temporada es larga y, aun así, la afición sigue ahí todas las noches”.
La temporada pasada, los Diablos Rojos lideraron la asistencia promedio de la liga con 11,694 espectadores, seguidos de los Toros de Tijuana (11,354) y los Sultanes de Monterrey (9,092).
Los clubes de fútbol Pachuca (10,713), Santos Torreón (9,421), Mazatlán (9,522) y Ciudad Juárez (8,980) tienen peor asistencia a pesar de jugar en estadios más grandes. El equipo con la mayor asistencia en la liga mexicana de fútbol es el Monterrey con 43,544.
“Tenemos un gran grupo de dueños, aunque sean rivales en el campo. Fuera de él, trabajan como aliados y comparten todo tipo de cosas, desde cómo limpiar los baños hasta cómo tener mejores patios de comidas e incluso cómo vender cerveza”, dijo De la Vega.
La Ciudad de México cuenta con tres estadios de fútbol: Ciudad de los Deportes, Olímpico Universitario y el Azteca, pero ninguno cuenta con excelentes instalaciones. Carecen de ascensores, escaleras mecánicas y ni siquiera existen patios de comida. El Azteca se encuentra actualmente cerrado por remodelaciones y podría tener todo eso para el Mundial de 2026.
Lo mismo ocurre en la mayoría de los demás estadios de la Liga MX. Los recintos más acogedores para la afición son el Estadio BBVA en Monterrey y el Akron en Guadalajara. Ambos fueron elegidos para albergar partidos del próximo Mundial.
“Hemos estado creciendo de forma constante y, al ser esta una temporada especial, aspiramos a un récord de 5 millones de aficionados en asistencia total”, declaró De la Vega.
Tras el Clásico Mundial de Béisbol de 2023, 4,734 millones de aficionados acudieron a los estadios de la Liga Mexicana. El año pasado, la cifra disminuyó, pero sólo en 93,000 aficionados.
Y la afición también es cada vez más joven. Según Othón Díaz, presidente de los Diablos Rojos, hace nueve años el 53% de la afición del equipo tenía 55 años o más y ahora el 74% tiene menos de 45. Además, promediaban 3,000 aficionados por partido y ahora son más de 11,000.












